sábado, 4 de mayo de 2013

Descendientes de los arios —restos de sangre indoeuropea en Asia (III de IV)


Como no podía faltar en una serie de posts hechos como tributo a las gentes arias de Afganistán, hombres, mujeres y niños, en esta entrega se tratarán los casos de Afganistán y de Pakistán. La clave tanto de las tribus afganas como pakistaníes que veremos, son las interminables montañas y valles, que favorecen enormemente la preservación del legado genético de sus habitantes, como veremos en el caso de los nuristanos, de los hunza y, especialmente, de los famosos kalash. En España lo más parecido que tendríamos a este fenómeno sería quizás el Valle de Arán, antiguo vivero de almogávares.

La zona en rojo representa la probable zona de primer asentamiento, acumulación y multiplicación del pueblo ario ("iranio") antes de fracturarse y dar lugar a los indo-arios (Este) y a los arios (Oeste). El hecho de que los idiomas (variedades de Nuristán, por ejemplo) de esta zona parezcan estar a medio camino entre lo ario y lo indo-ario, vendría a corroborar esta hipótesis, como también el hecho de que esta zona abunda en etnias que han conservado sus caracteres europeos particularmente bien a pesar de que han pasado 3500 años desde las invasiones (esto acaso puede explicarse mediante la "renovación" del flujo europeo durante la entrada macedonia en el Siglo IV AEC).



AFGANISTÁN —LA LLAVE DE ASIA CENTRAL



Afganistán, país altamente montañoso (cordillera del Hindu Kush, la segunda más alta del mundo tras el Himalaya), con algunos valles moderadamente fértiles y extremadamente aislados, grandes llanuras al Este, pavorosos desiertos rocosos y arenosos infestados de escorpiones y arañotes, e infinidad de tribus y etnias, podría parecer el colmo de la "nada". Sin embargo, Afganistán es una muy típica zona de paso, cuyo dominio implica el derecho a disfrutar de las ventajas estratégicas que da el controlar rutas que llevan a China (la famosa Ruta de la Seda, y no sólo seda, sino todo tipo de telas, por no hablar de la lucrativa ruta del opio, que a través del espacio turcófono de Asia Central, Turquía y Albania, y entre mil mafias, termina en Occidente), Persia, India y las interminables estepas eurasiáticas de los pueblos turco-mongoles y, más allá, eslavos. Y es que, en Asia Central, "todos los caminos llevan a Afganistán" —literalmente.

Los primeros indoeuropeos en irrumpir en Afganistán fueron pueblos como los bactrianos y los aracosianos. Posteriormente, Afganistán pasaría a formar parte de numerosos imperios de la zona, incluyendo el medo, el persa, el macedonio (Siglo IV AEC), el seléucida, el reino greco-bactriano, el reino indo-griego, la invasión islámica (Siglo IX), el imperio mongol, una estéril y sangrante ocupación británica (Siglo XIX) tras la cual los ingleses dieron por perdida la zona, la invasión soviética de 1979-1989 (guerra también abandonada, que constituyó "el Vietnam de la URSS") y, en la actualidad, ocupación por la OTAN.

El reino greco-bactriano, fundado en el 250 AEC y regido por una sucesión de reyes griegos, finalizó en el 130 AEC, cuando los tocarios establecieron el Imperio Kushan en la zona.

El reino indo-griego —que se separó del greco-bactriano cuando éste conquistó la cuenca del Indos y buena parte de la cuenca del Ganges— sometió a influencia budista y helénica a toda la zona representada. Vale la pena recordar que las grandiosas estatuas de Buda de Bamyan (las más grandes representaciones de Buda del mundo, que medían más de 50 metros de altura y fueron destruidas por los talibán en Marzo del 2001) fueron creadas en el Siglo VI en el marco de la poco conocida tradición greco-budista, caso verdaderamente extraordinario de unión Occidente-Oriente, legado por Alejandro Magno, y que nos recuerda que esa zona está geopolíticamente condenada a recibir influencia europea una y otra vez. La zona en rosa representa conquistas provisionales efectuadas por los reyes greco-macedonios.

La ocupación militar que la Coalición mantiene en Afganistán está destinada esencialmente a estorbar la solidez de la alianza Irán-Rusia-China, a tomar posiciones ante la lenta pero segura reconstrucción del poderío ruso, y a servir de base occidental en el caso de tener que asistir a Pakistán en un posible conflicto con India por la zona de Cachemira, reclamada por ambas potencias —o quizás como simple reducto occidental en la zona para el hipotético caso de que Pakistán, inacabable avispero de talibanes, caiga en manos de una reacción islamista radical que corte los lazos que el actual Gobierno pakistaní mantiene con la OTAN. Afganistán tiene además cantidades ingentes de litio.

Desde el comienzo de las misiones de Libertad Duradera e ISAF, España ha perdido la vida de casi 100 militares. Estados Unidos ha perdido a casi mil.

Tipos raciales en Afganistán.

Vamos ahora con los especímenes que interesan…


Hombre pashtún, una etnia considerada irania-persa, y que en la actualidad es el grupo más pro-taliban del país.

Pashtún.

Pashtún.

Niños pashtunes.

Jalalabad.

Herat.

Semnan, campo de refugiados afganos en Irán.

Izquierda: refugiados afganos en Zahedan, Irán. Derecha: ejemplar tan mongolizado que hasta una persona que no tenga idea de raciología podría darse cuenta. Probablemente es de la etnia hazara, y bien podría pasar por saami o lapona.







Izquierda: niña de Herat, Oeste del país. Derecha: niña de Kabul, Este del país.

Niñas en una plantación doméstica de opio, Farah.



 


Tres ejemplos de la etnia hazara. Siendo una etnia de Afganistán central que fue islamizada en tiempos relativamente recientes (finales del Siglo XIX), no es raro que otros afganos llamen "cerdos" a estas gentes.


La de la derecha bien podría ser hazara, mongolizada.



Nuristán o Kafiristán —la "tierra de los paganos"

Si hay un "caso afgano" que merezca ser tratado aparte, es sin duda el caso de Nuristán. El nombre de Nuristán es de cuño reciente, pues antiguamente era conocido como Kafiristán, siendo kafir la palabra musulmana para designar a los "no-creyentes", "infieles", "herejes", "paganos", "ingratos" e incluso "cerdos". Kuffar es el plural de la palabra, significa campesinos (equivaldría al pagus latino, palabra de la que deriva "pagano", y que significa precisamente campesino).

Esta zona se tenía por reducto de los habitantes originales de Afganistán, que fueron empujados hacia las montañas por la invasión árabe del Siglo VIII. Se les consideraba más hindúes que persas, y sólo en 1895 logró el Emir Abdur Rahman Khan conquistar la zona para el Islam, re-bautizándola con el nombre de Nuristán, es decir "tierra de la luz" o "tierra de los iluminados". Nuristán vio encarnizados combates contra las tropas británicas y décadas después, contra las soviéticas.

La situación de Nuristán en Afganistán, justo por debajo de la cordillera del Hindu Kush. Al otro lado de Nuristán, ya en zona pakistaní, se encuentra el valle de Chitral, donde habita la etnia de los kalash, que veremos más abajo.

El 20-30% de nuristanos tiene cabello claro, ya sea castaño claro, rubio, rojizo o pelirrojo, y sus idiomas parecen haberse formado aproximadamente cuando el indo-iranio se separó del iranio. Ellos serían, pues, el elemento intermedio, una bisagra entre lo iranio y lo indo-iranio, si bien sus afinidades parecen inclinarse más hacia el sánscrito, la lengua sagrada de India y el idioma indo-europeo más antiguo que se conoce.

 A la izquierda, críos de Broghol, noreste de Nuristán.

Chica nuristana en la ciudad de Kabul.



A la derecha, Zaiban Nuristani.





PAKISTÁN
  
Pakistán, a diferencia de Afganistán, es zona de herencia 100% indo-aria; de hecho, la historia no distingue entre Pakistán e India, siendo una división artificial provocada por la necesidad de distribuir a la población islámica tras el desmoronamiento del Imperio Británico, para evitar conflictos interreligiosos y para balcanizar el Indostán, evitando que una potencia claramente hegemónica dominase el Índico. Como siempre, comenzaremos examinando tipos raciales "estándar" para poder luego contrastarlos con los especímenes sobresalientes.

Arriba: soldados pakistaníes de la ONU rezando. Abajo a la izquierda: Asif Alif Zardari, Presidente de Pakistán, acusado de corrupción y viudo de la Primer Ministra asesinada Benazir Bhutto.

Evidencia de la influencia Africana de Pakistán. Aquí vemos a individuos de aspecto africano bastante puro, que nos recuerdan al caso de India y a los que fueron probablemente los pobladores más antiguos de aquellas tierras.

Vayamos ahora al grano.

Hombre de etnia burusho, Cachemira. Los burusho engloban a los hunza, a los que veremos después, y las tradiciones locales los asocian con la idea de "Shangri-La", o fortaleza mística oculta en las montañas.

Muchachas de etnia burusho, Cachemira.



Pashtunes de Pakistán.

Arriba: Norte de Pakistán. A pesar del color de sus cabellos, vemos una influencia austrálida, es decir, del mismo tipo que habitaba ciertas zonas de India. Abajo: valle de Swat. Derecha: valle de Shimsal.

Ejemplares de Chitral, sin ser kalash.



Mateen Shah, senador pakistaní.



Los hunza

En verde la zona de Hunza. En verde más claro zonas que quizás podrían considerarse parte de Hunza. Nótese que se encuentra en Cachemira, zona administrada por Pakistán pero reclamada por India.

El valle de Hunza se encuentra a una altura de 2500 metros, rodeado de montañas de más de 6000 metros que forman parte de la coordillera del Hindu Kush. Lindaba con el territorio de Pamir (actual Tayikistán) y China, y fue un principado independiente durante unos 900 años, hasta que en 1974 su autonomía fue absorbida por el Estado pakistaní. Hasta antes del Siglo XX, los hunza tenían una esperanza de vida altísima, sobre los 100 años, gracias al estilo de vida, a la dieta y a su hábito de aprovechar los huesos de albaricoque (masticar las semillas de las manzanas libera como un "jarabe" que es similar a la sustancia del hueso de albaricoque, y que se considera sumamente beneficioso). Hoy, con la importación de hábitos extranjeros, la esperanza de vida ha bajado, pero la alfabetización de la zona se encuentra sobre el 90%, la mayoría de los niños terminan la educación secundaria y la prosperidad está a un buen nivel a pesar de que estamos hablando de un terreno montañoso sumamente aislado.

Niña del valle de Hunza.

Abajo: hunzas de Pasu.





Los kalash

Con diferencia, ésta es sin duda la etnia más interesante de todas las que veremos en esta serie de artículos. Los kalash se encuentran en la zona de Chitral, que es la provincia pakistaní que limita directamente con Nuristán. Desde siempre, a Chitral se le considera una zona más "clara" fenotípicamente que Nuristán, quizás porque, a diferencia de Nuristán, jamás fue islamizada y, por lo tanto, arabizada.

El idioma kalash es ya indo-ario, y en torno a la existencia de este grupo étnico se ha especulado mucho si son de ascendencia greco-macedonia, de los ejércitos de Alejandro Magno. Como he dicho anteriormente en otro artículo, coidero que la mayor parte de sangre europea de Oriente se debe a una base racial irania e indo-irania. Según científicos pakistaníes, americanos y griegos, los kalash no tienen ninguna contribución griega en su legado genético (a diferencia de los hunza, que tienen una contribución griega minoritaria).

Los kalash son los últimos paganos de esa zona, siendo su religión más antigua que el budismo o que el Islam, y estando sus rituales emparentados con los de la India védica, teniendo, por tanto, un origen sumamente lejano que ya nadie puede establecer. Los kalash se suponían alrededor de 100.000 individuos en 1900, y ahora sus números se encuentran entre 3.000 y 6.000, es decir, están prácticamente en el umbral de la extinción. Actualmente están muy discriminados y mal vistos por el resto de la población pakistaní, no por el asunto racial, sino porque estos individuos son paganos, viven completamente al margen del Islam y además sus mujeres disfrutan de unas libertades que son impensables para las musulmanas, interpretándose tal libertad como promiscuidad e impiedad. A los kalash les está permitido el alcohol, y es interesante cómo los hombres llevan bigote en lugar de la típica barba musulmana.

La clave de la unicidad del legado genético de los kalash es el profundo aislamiento en el que viven. Sus valles, situados en la coordillera del Hindu-Kush, se encuentran cortados del resto de Pakistán por una pista de 450 km y, como poco, tres días de recorrido. Además, esta pista queda cortada por la nieve buena parte del año. De este modo protegidos, los kalash construyeron y mantuvieron su mundo, al margen de la islamización de finales del Siglo XIX que afectó a Nuristán.

No voy a caer en el topicazo barato de que los kalash son íntegramente descendientes de un ejército de Alejandro Magno, pero pienso que aquí tenemos una relación muy interesante. Arriba: trajes folklóricos de la Macedonia griega. Abajo: muchachas kalash.




Sencillamente impresionante que en la Asia profunda existan aun especímenes como éste.


Los dos de arriba bastante dináricos. La niña muy pura. El joven algo mongolizado, aspecto muy eslavo.





Joven kalash en una fiesta en Anish, Bumborete.


Esta chica encaja perfectamente en los cánones "clásicos" de la belleza europea occidental.


La foto de la izquierda está algo oscurecida, pero con todo se aprecia bien el aspecto europeo de esta niña. Interesantes tatuajes tribales en el rostro.




La de la izquierda tiene una patente base racial nordico-blanca. El del centro es un universitario de etnia kalash.










QUÉ HACER CON LOS EUROPEOS DE ASIA

Debemos partir de la base de que cualquier tipo de "política" para con esta gente se antoja utópica y redundante en una época en la que ya tenemos bastante con Europa, con Occidente, con preservar la biodiversidad europea y con los graves conflictos étnicos que se avecinan en nuestra sociedad debido a la implantación de sociedades tercermundistas en nuestro seno. Sin embargo, si la situación diese un giro y una Eurasia regenerada pudiese permitírselo, no estaría nada mal considerar un "apadrinamiento" de estas gentes para protegerles y evitar la extinción de su legado genético, que a fin de cuentas es un esqueje del árbol europeo creciendo en suelo asiático.

La historia (o darse una vuelta por la calle) demuestra que el multiculturalismo no funciona y que las sociedades multirraciales caen en el tercermundismo o sucumben entre guerras étnicas. En las conmociones de los tiempos venideros, llegará la hora de romper con todos los credos igualitarios, perversos y anti-evolutivos que han estado envenenando a la humanidad los últimos 2.000 años, acreditar la idea de desigualdad humana y regresar a la idea natural de comunidades populares de alta confianza, unidas por vínculos genéticos. Bajo esta perspectiva, sería de lo más deseable aprender las lecciones que estas gentes pueden ofrecernos. Debe surgir una nueva doctrina pan-europeísta que vuelva a integrar a estas gentes en la esfera de influencia geopolítica europea, utilizando como punta de lanza los estudios genéticos, lingüísticos, esotéricos, arqueológicos y antropológicos sobre el terreno.