sábado, 4 de mayo de 2013

Descendientes de los arios —restos de sangre indoeuropea en Asia (II de IV)


Casi siempre el proceso de su evolución presenta el siguiente cuadro: grupos arios, por lo general en proporción numérica verdaderamente pequeña, dominan pueblos extranjeros y gracias a las especiales condiciones de vida del nuevo ambiente geográfico (fertilidad, clima, etcétera), así como también favorecidos por el gran número de auxiliares de raza inferior disponibles para el trabajo, desarrollan la capacidad intelectual y organizadora latente en ellos. En pocos milenios y hasta en siglos logran crear civilizaciones que llevan primordialmente el sello característico de sus inspiradores y que están adaptadas a las ya mencionadas condiciones del suelo y de la vida de los autóctonos sometidos. A la postre, empero, los conquistadores pecan contra el principio de la conservación de la pureza de su sangre que habían respetado en un comienzo. Empiezan a mezclarse con los autóctonos y cierran con ello el capítulo de su propia existencia. La caída por el pecado en el Paraíso tuvo como consecuencia la expulsión. Después de un milenio, o más, se mantiene aun el último vestigio visible del antiguo pueblo dominador en la coloración más clara de la piel, dejada por su sangre a la raza vencida y también en una civilización ya en decadencia, que fuera creada por él en un comienzo.
(Adolf Hitler, "Mi Lucha",  Volumen I, Capítulo XI)


En esta parte, nos moveremos más hacia el Este para ver las huellas de presencia europea que encierra, dejando para la tercera y última parte los notables casos de Afganistán y Pakistán. Prestaremos atención a India, ese mundo fascinante que constituye casi un continente por sí mismo, una gran lección en materias raciales y, además, depositaria de muchas enseñanzas paganas arias que en Europa quedaron en gran medida borradas por el Cristianismo. A pesar de la total y absoluta tercermundistización del país, y del hecho de que las castas bajas, genéticamente tercermundistas, se reproducen a un ritmo literalmente aterrador, India nos sigue brindando señales curiosísimas, a ser interpretadas en clave racial.



TAYIKISTÁN


El viajero Ralph Cobbold, en su "Innermost Asia: Travel & Sport in the Pamirs", (William Heinemann, Londres, 1900), nos cuenta (p. 192) sobre Tayikistán que "el cabello claro no era en absoluto raro, y noté cabellos pelirrojos una o dos veces". Hoy, que sin duda los rasgos claros van cada vez más disminuidos que cuando se escribió esta frase, aun se encuentran personas de aspecto europeo en Tayikistán.

Buena parte de la población de etnia tayica se encuentra en la vecina Afganistán, llegando incluso hasta la frontera de Irán. El Estado de Tayikistán realmente sería sólo "la punta del iceberg" en cuanto a representación de los tayicos. Fue zona escita durante mucho tiempo y posteriormente ha pasado, sin pena ni gloria, por la miríada de imperios (persa, macedonio, greco-bactriano, greco-hindú, kushan, parto, mongol, soviético, etc.) que dominaron la zona durante milenios.

 
Arriba, mujeres de la etnia pamir, en Ishkashim. Veo cierta mongolización además de una dinarización "estándar", cosas ambas que en modo alguno les despojan de su consideración de "blancas europeas". Según algunas fuentes, la de abajo a la derecha no es tayica, sino afgana. La etnia pamir habla un idioma considerado "iranio del Este", y se halla extendida por la provincia tayica autónoma de Gorno-Badakshan y en el norte de Afganistán, en la provincia de Badakshan.

 
Muchachas de etnia pamir en Vanj, provincia tayica de Gorno-Badakshan. La de la izquierda es un verdadero portento, mientras la de la derecha parece un tipo racial "túrquico" más corriente.

Derecha: grupo de etnia pamir en Danjomj.

Más pamires.

 
La de la izquierda es una pamir de Farisa.

 
El de la derecha bastante mongolizado.

 
Tayicas.

 


Mujer de la alta Roshtala.



El pelo rojizo de esta mujer es henna (un tinte).



INDIA —CASTAS Y MEZCLA

 
  

Muchos nacionalistas hindúes rechazan la más que documentada y genéticamente demostrada invasión aria de India allá por el 1500 AEC, porque son conscientes de lo "peligroso" que es eso a la hora de convertir su país en zona de influencia geopolítica europea. De hecho, lo primero que hicieron los ingleses cuando se enteraron de que el sánscrito estaba emparentado con los idiomas europeos, fue utilizarlo para "justificar" su ocupación de India y su establecimiento como casta dominante, puesto que ellos serían una "segunda oleada" aria y pretendían constituir una "nueva casta", más elevada que cualquiera de las que ya había allí.

Valga decir que India atravesó numerosísimas fases, como una invasión huna, el Imperio Maurya, los Reinos Medios, el poco conocido Reino Greco-Indio, Imperio Kushan, Imperio Gupta, Imperio Pala, Imperio Marata, algunos Estados islámicos provisionales como el Sultanato de Delhi o los moghules, la dominación británica y finalmente la independencia. A día de hoy, la mayor parte de la población hindú, especialmente rural, sigue sintiendo un respeto instintivo por aquello que consideran "ario".

 
Este mapa representa la zona más sujeta a influencia indo-aria a lo largo de la historia.

Estas dos imágenes evidencian el tremendísimo contraste genético existente en India. Izquierda, un especímen de la etnia yanadi. Derecha, una niña de las castas altas. Ambas niñas tienen la nacionalidad hindú, pero la de la izquierda es antropológicamente más similar a los aborígenes australianos (los austrálidos, variedad negroide considerada antes de la "corrección política" como la raza más primitiva, atrasada y poco evolucionada de la especie humana), mientras que la de la derecha se acerca mucho más a los europeos modernos.

El asunto racial en India es, en gran medida, social, como herencia de la invasión indo-aria, en la que los invasores, de procedencia europea y autodenominados arya, se enseñorearon sobre una población asiática que los superaba en número, imponiendo un Apartheid mediante rígidas leyes raciales de índole religiosa para evitar el mestizaje con la población aborigen del país, cosa que lograron en gran medida durante 900 años, que es el tiempo que duró la civilización védica. Así, las castas bajas tienden a ser de un tono bastante oscuro, mientras que las castas altas, consideradas portadoras de más sangre aria, son de piel más clara y abundan más en rasgos europeos. El término hindú para casta (varna) significa "color", distinguiéndose entre un aryavarna (literalmente, "color ario") claro y asociado a la nobleza, y un dasavarna ("color enemigo") oscuro y asociado a la plebe. Estas dos imágenes pretenden dar una idea del "tipo medio" hindú. A la izquierda, conmoción producida por un atentado musulmán en Mumbai en 2008. A la derecha, madre e hijo pertenecientes al grupo de los intocables, parias o chandalas, llamados también dalit ("los oprimidos").

Mujer intocable con su hijo.

La otra cara de la moneda: fiesta en algún barrio bien de Mumbai. Si las dos imágenes anteriores se corresponden con lo que sería la "clase baja" de India y los bajos fondos, esta imagen se corresponde, en cambio, con la clase alta, un sector social de decenas de millones de personas con buena educación, influencia cultural anglosajona y un enorme poder adquisitivo, que viven en fastuosos barrios de lujo entre el tercermundismo más atroz, utilizando el inglés (un inglés francamente degradado) como lingua franca para superar la maraña de idiomas y dialectos que proliferan en India y que entorpecen la coordinación entre los centros productivos donde tiene lugar el esfuerzo económico que saca el país adelante. El tipo racial, aunque sigue siendo netamente oriental, es ya muchísimo más claro que el de la foto anterior.

Además de ir por castas sociales, el tema racial en India tiene mucho que ver con la zona: el Norte tiende a ser más "claro" que el Sur, especialmente cuando más hacia el noroeste del país (Cachemira), de donde sin duda irrumpió la invasión aria. Arriba tenemos a un grupo de muchachas de etnia garhwali en la provincia de Uttarakand (norte-centro del país, compartiendo frontera con el oeste de Nepal y el sur de Tibet). Abajo tenemos a un grupo de individuos de etnia irular, en la región de Tamil Nadu, sureste de India, frente a la isla de Sri Lanka. En el sur de India hay 180 millones de personas que aun hablan lenguas dravídicas.

Las regiones (Uttarakand y Tamil Nadu) de los dos ejemplos puestos arriba están a más de 2.000 km el uno del otro, la misma distancia que media entre Suecia y Sicilia. Y es que India, más que un país, es todo un subcontinente.

 Izquierda: mujer de la tribu marya, India central. Derecha: mujer de una zona rural de Bengala Occidental.

Miembro de la tribu de los kanikar, reserva de Mundanthurai, sudeste de India, en un lugar donde no llegó el sistema de castas y donde aun se hablan idiomas dravídicos (y en este caso, donde por no llegar, no ha llegado ni el Neolítico). Si comparamos a este tío con las pijas de la imagen de más arriba, notaremos el enorme contraste genético y etno-social de los habitantes de India.

En este apartado veremos los dos polos de la sociedad hindú, tanto los más europeizados como los menos europeizados. Pero como no queremos ser simplistas, dejamos claro que las grandes masas de la población hindú se componen de individuos del tipo intermedio, de una mezcla hace tiempo "estabilizada", como los que vemos en estas dos fotos de escenas en Mumbai.




LOS INDO-ARIOS Y LOS ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN HINDÚ

Retrocedamos a antes del año 1500 AEC. Desde Europa del Este, las culturas semi-bárbaras (Yamnaya, Poltovka, Hacha de Combate del Volga, Sintashta-Petrovka, Andronovo, etc.), han lanzado sobre el mundo una vasta corriente migratoria que, cual onda expansiva, se extendió por Europa, Noráfrica y Asia, modificando profundamente aquellas tierras para siempre. Uno de los pueblos de esa migración eran los iranios, que se llamaban a sí mismos arya ("los nobles"). Este pueblo viajó en forma de "convoy" siempre hacia Oriente, pasando por las estepas rusas (de ellos proceden los escitas, alanos y sármatas) y Asia Menor (los mitanios y hari). Como vanguardia, estos pueblos contaban con hermandades de hombres jóvenes, cazadores y guerreros que, montados en caballos y carros de guerra, se adueñaron de las llanuras orientales, aterrorizando la zona y dándole el toque de gracia a las culturas nativas, maduras para caer.

Este río de sangre europea se dividió en dos corrientes. Una acabó acumulándose como estanque en lo que hoy es Irán, y fue el responsable de la vasta y perdurable civilización persa. La otra se dirigió aun más hacia el Este y, desde Afganistán, penetró en lo que hoy son Pakistán e India. Esta corriente estaba formada por los indo-iranios (llamados "indo-arios" normalmente). Éstos hablaban sánscrito, la lengua indoeuropea más antigua que se conoce, que guarda bastantes afinidades con el lituano y que sigue siendo, hasta nuestros días, la lengua sagrada del hinduismo igual que el latín lo es para los católicos o el hebreo para los judíos.

La mitología indo-irania recoge, en el "Rigveda", la gloriosa epopeya de la conquista de India por los indo-arios, que tenían por héroe y patrón al dios Indra (la versión hindú del Zeus griego, el Júpiter romano, el Thor germano, el Perun eslavo o el Taranis céltico). "Con sus rubios amigos, Indra conquista el país", reza un canto del Rigveda. Los indo-arios llamaban a los habitantes originales dravídicos de india dasyu("enemigos"), y los consideraban inferiores. El mismo Indra recibe el titulo de "Dasyushatya" ("mata-dasyus"). Los indo-arios describían a los dasyu como de piel oscura, de cara chata y habladores de una lengua fea al oído.

Los indo-arios trajeron a India los carros de guerra, la cruz solar, el patriarcado, la sangre nórdica, una religión solar y heroica, y una visión guerrera del mundo. En aquellas tierras inmensas de llanuras y junglas, pobladas por la primitiva raza de los dasyu, la sangre europea, en vasta minoría, triunfó sobre muchedumbres infinitamente más numerosas y sobre la civilización del Indos, una antigua cultura ya decadente y agotada, comparable a la minoica en Grecia, y cuyas ciudades fueron arrasadas por los nuevos invasores indo-arios. La sangre europea, en un clima agradable, una tierra fértil y una mano de obra esclava casi infinita a su servicio, prosperó en Oriente, alcanzó altísimas cumbres de creación y pudo desplegar repentinamente todo el talento creador del que era portadora desde sus orígenes. Linajes reales, dinastías interminables, toda una raza de guerreros, sacerdotes, sabios, místicos, poetas y pioneros… Bajo la civilización védica, India alcanzó altísimas cotas de prosperidad y sabiduría.

Los invasores arios, que se convirtieron en el pueblo de señores, fundaron un sistema de castas separadas por varna ("color"). Se distinguía entre el Aryavarna de los invasores arya, blancos y rubicundos, y el oscuro Dasavarna de los dasyu aborígenes. Las castas eran totalmente impermeables y sólo procreaban entre ellas. Las familias más nobles constituían las castas altas, mientras que las familias "plebeyas" y los descendientes de los indígenas sometidos, constituían las castas bajas.

• Los brahmanes fueron la casta sacerdotal, responsable de aconsejar a los reyes, de estudiar las escrituras de sus antepasados, de elaborar la compleja filosofía hinduista, de mantener viva la antigua sabiduría y, en ocasiones, de retirarse a una vida de meditación y contemplación. En la simbología, se les relacionaba con el color blanco. A los brahmanes debemos la pervivencia del yoga, la alquimia interior, la escritura de textos sagrados como los Vedas, y las escuelas filosóficas que surgieron en India. Los brahmanes se consideraban la cabeza del dios Brahma.

• Los kshatriyas formaban la nobleza regia y militar que se ocupaba de la política y de la guerra. Estaban simbolizados por el color rojo. Buda era un príncipe de esta casta. Se llamaba Siddharta Gautama y tenía los ojos "del color de la flor de loto" (en India se cultivaba la variedad azul). Esta casta estaba asociada a los brazos y las manos de Brahma.

• Los vaisyas eran una especie de clase media burguesa que se ocupaba de la artesanía y del comercio. Su signo era el color amarillo y estaban relacionados con el vientre de Brahma.

• Los sudras eran la única casta no-aria, descendientes de losdasyu sometidos, a los que se les había dado la ocasión de formar parte de la gloriosa civilización indo-aria. Constituían la "clase baja" de obreros y campesinos. Su color era el negro y se les comparaba a los pies de Brahma.

• Fuera del sistema de castas se hallaban los chandalas o parias ("intocables"), pueblos australoides extremadamente primitivos que eran considerados impuros y animalizados por los arios, y que se hallaban sobre todo en las selvas del sur de India. Los chandalas tenían prohibido lavar su ropa, lavarse a sí mismos, beber agua limpia o asistirse en el parto. Según el Código de Manú, donde se plasma la ley indo-aria, los chandalas "son fruto del adulterio, del incesto y del crimen. No usarán otras ropas que los andrajos de los cadáveres, ni otra vajilla que cacharros rotos, ni otros adornos que hierro viejo, ni otro culto que el de los malos espíritus". F. Nietzsche sostuvo ("El ocaso de los ídolos") que estas medidas terribles, propagadoras de enfermedades, epidemias e infecciones, tenían el objetivo de reducir la población no-aria de India. Muchos han sostenido que los gitanos descienden de parias que emigraron de India para huir de la opresión de los indo-arios. Un indicio que vendría a corroborar esta tesis es que la palabra "calé" (con la que gustan de autodesignarse los gitanos), procede del indostaní kâlâ, que significa "negro". Más aun, la palabra "zíngaro" (usada para identificar a los gitanos, especialmente de Europa del Este), tiene su origen en la palabra griega ατσίγγανος, que significa literalmente "intocables".

Durante una época, India, casi un continente, fue el epicentro del desarrollo indoeuropeo, y principal zona de multiplicación de la estirpe aria. En un momento dado, puede que India albergase tanto como un tercio de la población "blanca" total del planeta. Pero después de tres milenios, con el advenimiento del lujo, del relax y del mestizaje, ni siquiera las férreas leyes de casta pudieron preservar la pureza indo-aria original. India como país tercermundista moderno bien lo atestigua, a pesar de que aun subsisten aquí y allá vestigios de sangre europea, y una clase media y alta bastante acomodada.

   
Concentrémonos ahora en los vestigios indo-arios de India.

La de la izquierda es una universitaria de Nueva Delhi, la capital de India, de un aspecto completamente europeo. La de la derecha es una conocida actriz hindú.

 
Hombre de Kerala. Podría pasar perfectamente por francés.

 
Hermanos de Hema, norte de India.

 
Aishwarya Rai, actriz de la masiva industria cinematográfica hindú de Bollywood.


 
Crío sikh.

 
Karisma Kapoor, otra actriz hindú, tras haber tenido un hijo, por desgracia con un individuo de raza más vulgar que ella. Nótese el tono de piel del bebé, a medio camino de ambos progenitores.

La primera es de la Cachemira hindú.

 
Más ejemplos. La de abajo a la derecha pasa por blanca, pero tiene una levísima australización.

 
El de la derecha es un soldado Sikh.

El pelo de la primera niña está probablemente teñido, pero aun así evidencia unas facciones europeas extraordinariamente puras para ser hindú.

 
Rani Mukherji y Preity Zinta, actrices hindúes.

 
Colegiales hindúes. En mi opinión, el chaval de la izquierda es "demasiado europeo" para ser 100% autóctono de India (aunque todo es posible) y debe tener sangre inglesa.

Aditi Govitrikar y Diya Mirza, modelos.

 
Mujer intocable.





RACISMO EN LOS TEXTOS SAGRADOS HINDÚES

El Rigveda es el texto indoeuropeo más antiguo que se conoce, y se suele aceptar que procede de la época de la invasión indo-aria de India. Sin embargo, algunos pasajes, según referencias astronómicas que contienen, proceden de tan antiguo como alrededor del año 6000 AEC. El proceso invasor supuso un conflicto racial y espiritual entre una religiosidad aborigen siniestra y demoniaca, y la nueva religiosidad solar, "olímpica" y heroica de los invasores arios. Según el Rigveda, el líder de la invasión de los aryas fue el dios Indra (igual que la invasión doria de Grecia estuvo "patrocinada" por Apolo). Incluiré en este apartado, pues, citas del Rigveda que relatan la invasión de los aryas, su aspecto racial y la aniquilación de los dasyus, así como de las ciudades de la civilización del Indos.

Los indo-arios, al entrar en contacto violento con las poblaciones aborígenes, adquirieron inmediatamente un instinto de pureza y un reflejo de protección ante las razas no-arias, que también está plasmado en el Rigveda, un verdadero libro racista que es de extrañar no haya sido ya censurado por el Sistema como "apología del genocidio" e "incitación al odio racial". Así, mientras que el dios indo-ario Vishnu ostenta el título de Hari ("Rubio", "Dorado"), los dasyu no salían muy bien parados:

Tú, Indra, eres el destructor de todas las ciudades, el matador de los dasyu, el prosperador del hombre, el señor del cielo. (VIII, 87.6)

Indra, el matador de Vritra, el destructor de las ciudades, ha dispersado a los dasyu nacidos de una matriz negra. (II, 20.6)

El dios que destruyó a los dasyu y protegió al color ario [aryavarna]. (III, 34.9)

En sánscrito, la palabra aryavarna se refiere a una tez blanca, a menudo pálida, sonrosada y rubicunda, en contraste con el oscuro dasavarna del pueblo dasyu aborigen.

Agradecimientos al dios que otorgó a sus amigos blancos los campos, el Sol y las aguas. (I, 100.18).

El color negro es descrito con aborrecimiento en el Rigveda, como cuando se describe despectivamente a la "piel negra" (krishnam vacham).

Dioses tempestuosos arrollan adelante como toros furiosos, dispersando a la piel negra. (IX, 73).

La piel negra, odiada por Indra, será borrada del cielo. (IX, 73.5).

Indra protegió en batalla al devoto arya, subyugó para Manú a los sin-ley y conquistó a la piel negra. (I, 130.8). 

El Rigveda también da gracias a los dioses por "dispersar a las bandas de esclavos de ascendencia negra" y por erradicar "el vil color dasyu". (II, 20.7 y II 12.4).

La piel negra es impía. (II, 12.4).

Tú mataste a los dasyu sin nariz con tu arma y en su casa derrocaste a habladores hostiles. (Indra, 5.29.10).

Los "sin nariz" es una referencia a una raza negra "chata" en comparación con los invasores blancos "de nariz griega".

Llegaron activos y brillantes, impetuosos en velocidad como toros, expulsando lejos a la piel negra. (Soma Pavamana, 9.41.1).

Sobre Padre y Madre han rugido en unísono, brillantes con el verso de las alabanzas, quemando a los sin-rito, arrasando de la Tierra y de los cielos, con fuerza sobrenatural, a la piel oscura, odiada por Indra. (Soma Pavamana, 9.73.5).

Los "sin-rito" eran así llamados en contraposición a los invasores europeos, que se caracterizaban por un rígido y estricto ritualismo religioso.

Indra tira gotas de humedad sobre su barba amarilla. (Indra, 10.23.4).

Con la rápida bebida, el bebedor del Soma creció en poder, el dios del hierro, con barba amarilla y cabello amarillo. (Indra, 10.96.8).

Oh, señor de todos los hombres, de mejilla clara. (Indra, 1.9.3).

El poderoso Atronador, con sus blancos amigos, ganó la Tierra, la luz del Sol y las aguas. (Indra, 1.100.18).

Tira tu dardo contra los dasyu sabiendo, Atronador; aumenta el poder y la gloria de los arya, Indra. (Indra, 1.103.3).