sábado, 4 de mayo de 2013

El arte de Konstantin Vasiliev


El arte, el trabajo y la cultura ―no el oro, el comercio o la especulación― son los tres pilares sobre los que se asienta la verdadera riqueza de una nación, ya que todo dinero no es más que la retribución de un trabajo efectuado. Bajo este punto de vista, las naciones más ricas en potencia serían Italia, Francia, España, Alemania y, en general, Europa Occidental. Sin embargo, desde principios del Siglo XX, Occidente ha dejado de producir arte de  verdad, centrándose en sacar arte-basura que va orientado a destruir ideológicamente todo el verdadero arte que le precedió, especialmente el grecorromano. En tal proyecto, no se diferencian demasiado de los primeros apóstoles del cristianismo, que predicaron la destrucción de más del 95% del arte clásico.

Sin embargo, Rusia ha seguido dando sorpresas. En plena era soviética, cuando la censura era feroz y en las naciones capitalistas no se producía más que bazofia anti-artística, hubo un pintor concreto, llamado Konstantin Vasiliev, que recuperó la idea originaria del arte: que el arte ha de ser una vía para acercarnos a lo que es sobrenatural y perfecto, un método para elevar al hombre a alturas superiores al mundo material y a los límites y cadenas impuestos por nuestra condición de míseros mortales, de simples Homo sapiens.

Este post estará dedicado a dar a conocer la obra de Konstantin Vasiliev y exponer los elementos simbólicos indoeuropeos, e incluso pronazis, que contiene. En vista de la basura que en nuestros días se intenta hacer pasar por arte, estas piezas resultan muy refrescantes, y que es un verdadero crimen que se esté pagando millones de dólares por zurullos como picassos y mirós, y en cambio existan obras, como las de Vasiliev, de las que poca gente ha oído ni tan siquiera hablar.

En la mayoría de imágenes, click para agrandar.
  

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Konstantin Vasiliev nació el 3 de Septiembre de 1942 (Virgo), en plena Segunda Guerra Mundial, en Maykop, una población del extremo sur de Rusia, al lado del Cáucaso, poco después de ser tomada por los alemanes.

Vasiliev tuvo talento pictórico desde muy temprana edad, y sus padres hicieron lo que pudieron para que su potencial no sufriese trabas. Lo mandaron a estudiar a la Academia de Arte de Moscú, pero eran los años 50, el régimen comunista imponía sus directrices hasta en el arte y Vasiliev no lo tragaba, por lo cual prefirió estudiar en la Escuela de Arte de Kazán. Allí se especializó en decoración de escenarios teatrales, lo cual bien puede ser la causa de sus obvias afinidades wagnerianas.

 
Vasiliev como un niño-prodigio de 12 años.

Vasiliev acabó como maestro de arte en Vasilievo y después como diseñador de una fábrica, trabajando ocasionalmente para la Fundación de Arte de Kazán y participando en diversas exposiciones artísticas.

Su obra, que abarca más de 400 piezas, es, como veremos pronto, un canto a Rusia, sus batallas y su historia, a la mitología eslava y germánica, a las tierras del Este, a la Naturaleza y a la humanidad nórdica.

Vasiliev murió trágicamente en 1976, atropellado por un tren. Tenía tan sólo 34 años, y por desgracia, como pasó con Mozart, el mundo jamás sabrá a qué cotas de creación artística hubiera podido llegar si hubiese continuado vivo hasta nuestros días.

"Hilo" (1963). Obvia influencia de Salvador Dalí.

 
"Campesina" (1966). Obra de signo lunar: hoz y luna creciente, y la cabeza de la campesina, su brazo y su hoz forman un corazón. El artista ha captado aquí con bastante precisión lo que es la raza nordico-blanca.

"Cisnes" (1967). El cisne es un símbolo hiperbóreo y solar, representante de Apolo, Helias y Lohengrin, el rey del Grial.

 
"Napoleón" (1967). No deja de ser revelador que Vasiliev, un ruso, rindiese tal tributo a un hombre que, como Hitler, invadió Rusia intentando integrarla en una Europa fuerte y unida.

 
"Guerrero con hacha" (1968). Bastante precisión de las facciones nordico-blancas.

 
"Retrato femenino" (1968). Base racial claramente nordico-blanca.

 
"Autorretrato" (1968). El pintor aparece ante nuestros ojos, en plena era soviética, con un atuendo muy similar al uniforme del partido nazi.

 
"Yevpraksiya" (fecha desconocida).


Estudio para "Príncipe Igor" (1969).

 
"Príncipe Igor" (1969), el héroe central de una ópera de Alexander Borodin.

"Wotan" (1969). No deja de ser revelador que semejante obra no haya venido de la mano de un artista occidental, sino de un ruso.

 
"Valkiria" (1969).

 
"Guerrero escandinavo" (1969).


"Hechizo de fuego (Wotan y Brunhilda)", 1969.

"Alberico el nibelungo" (1969). En la tradición germánica, Alberico era un enano que apareció en el Rhin para seducir a las ninfas del río, pero éstas se burlan de su aspecto, lo rechazan y lo humillan. Alberico, en cambio, se apodera del oro del Rhin, del cual se afirmaba que quien renunciase al amor podría fabricar con él un anillo para dominar al mundo. Enfurecido por el rechazo y ardiendo de resentimiento, el codicioso y lascivo enano renuncia al amor y roba el oro del Rhin riendo con maldad.

"Halcón" (1969). La forma del pájaro es más bien de águila. El halcón en la tierra y los cuervos en el cielo mientras un fuego consume la tierra, es un motivo recurrente e inquietante del arte de Vasiliev. El halcón representaría lo físico y el cuervo lo mental.

 "Valkiria" (boceto), 1969.

 
"Autorretrato" (1970).


"Firmamento", 1970.

 
Un tributo al río más largo de Europa: "Sobre el Volga" (1971).

"Caballeros" (1971).

"Valkiria sobre guerrero caído" (1971).

 
"Sventovit" (1971). Sventovit era un dios pagano, adorado en el santuario de Arkona (actual isla de Rügen, Alemania, orillas del Báltico) por pueblos tanto eslavos como bálticos y germanos. Se trataba de un dios de la guerra, la fertilidad, la profecía y la abundancia, también conocido como Beli o Byali, con lo cual podríamos asimilarlo al Apolo griego y romano, al Abelio céltico, al Baldur germánico y al posterior Luzbel y, por tanto, Lucifer, de las tradiciones heréticas del mundo cristiano medieval. El águila de su yelmo, pintada con motas para hacerla pasar por halcón (y quizás escapar así a la censura) es una copia casi exacta de las águilas empleadas en algunas insignias nazis, y lo mismo reza para el águila de su escudo, como vemos debajo de estas líneas. El santuario de Arkona, tradicionalmente defendido por 300 jinetes, fue destruido en 1168 por cristianos daneses al mando del obispo Absalon, quienes "evangelizaron" a los wendos.

"En la ventana de otro" (1973).

 "Mariscal Zhukov" (1973).

"Encuentro fortuito" (1973).


"El fuego ardiente" (1973).

 
"Gótico forestal" (1973). Orientación vertical y, por lo tanto, celeste. Comparar con Gótico vivo, un dibujo del alemán Werner Graul, de la época del III Reich.
   
 
"Otoño" (1973).

 "Unter den Linden en llamas" (1974).


Estudio para "La espada de fuego" (1974).

"Despedida eslava" (1974).

"Invasión" (boceto), fecha desconocida. Las tropas alemanas pasan al lado de una iglesia destrozada, desde la que les contemplan los santos ortodoxos.

 
"Vasily Buslaev", 1974. Buslaev, héroe folklórico de Novgorod, al norte de Rusia, se encuadra en la tradición épica de los Bilyna, durante la formación de los primeros Estados rusos.

"Invasión" (boceto), 1974. Aquí los alemanes aparecen representados como guerreros de tiempos antiguos, apoyados por un ejército divino que aparece en el cielo, abanderados con la runa Odal y con águilas (nótese la simpatía que el artista muestra por estos dos signos en el resto de su obra), que destruyen los templos cristianos y se enfrentan al cristianismo, representado por el sacerdote ortodoxo de la izquierda (lo cual no deja de ser irónico, ya que la Iglesia Ortodoxa fue perseguida por las autoridades soviéticas).

 
"Severnyy Orel" (1974). Según James H. Billington, el hacha era "el instrumento básico de la Gran Rusia: el medio indispensable para subordinar el bosque".

"En el cielo sobre Berlín" (1974).

 
"El nacimiento del Danubio" (1974). El Danubio nace en la Selva Negra alemana, pasa por 4 capitales europeas (Viena, Bratislava, Belgrado y Bucarest) y desemboca en un gran delta, en Rumanía y Ucrania.

"El nacimiento del Danubio" (1974).

"El nacimiento del Danubio" (1974).

 
"Duelo entre Peresvet y Chelubei" (1974). El 8 de Septiembre de 1380, justo antes de la batalla de Kulikovo, que enfrentó a los tártaro-mongoles de la Horda Dorada contra los rusos, Chelubei, un campeón tártaro-mongol, se adelantó a las formaciones de sus compatriotas y, agitando la lanza ante los rusos, desafió a cualquier campeón para que se enfrentase a él. Surgió Alexander Peresvet, un monje-soldado ortodoxo, camarada de armas del héroe Dimitri Donskoi, y que había sido discípulo de San Sergei de Radonezh. Según la leyenda, Peresvet cargó sin armadura ni yelmo, sólo con sus ropajes monásticos, y en el choque que se produjo, ambos guerreros cayeron muertos a la vez. El asiático cayó de su caballo, el europeo no.

"Federico I Barbarroja" (año desconocido). Bastante interesante que Vasiliev se atreviese a rendir tributo a un emperador alemán del Sacro Imperio, que fue acusado por la Iglesia de ser el Anticristo. Según la tradición alemana, Barbarroja duerme en una montaña esperando el momento en el que su pueblo vuelva a necesitarlo. Con su nombre bautizó Hitler la guerra contra el bolchevismo en el Este: Operación Barbarroja. En este cuadro, las facciones de Federico tienen un inquietante parecido con el mismo Hitler.

 
"Un regalo para Svyatogor" (1974). En el folklore ruso, Svyatogor era un poderoso gigante que vivía en las Montañas Sagradas y que quedó atrapado en un cofre de piedra hasta que la Madre Rusia lo necesite de nuevo. La leyenda pertenece al ciclo heroico de Ilya Muromets. 

Homenaje a uno de los grandes escritores rusos: "Fiodor M. Dostoievsky" (1976).

 
"Adivinando el futuro" (1976).

 
"Autorretrato" (1976).

 
"Esperando" (1976).

 
"El hombre con el búho-águila" (1976). Ésta fue la última obra de Konstantin Vasiliev antes de ser atropellado por un tren, y tiene algo de premonición a la muerte. Es posible que el artista intuyese subconscientemente que su fin estaba cerca. 



CONCLUSIÓN

Sin duda, la mayor polémica girará en torno a la filiación ideológica del artista. Tenemos escenas ambiguas representantes de la Segunda Guerra Mundial, glorificación de los héroes rusos tanto antiguos como modernos, sospechosos tributos a Napoleón y a Federico Barbarroja, glorificación de la mitología germánica, de las runas y de las facciones nórdicas, ojos grandes para descartar cualquier influencia de sangre mongola y un sorprendente autorretrato del pintor. Lo más plausible es que el artista fuese sencillamente un buen europeo y un patriota ruso, e inevitablemente sentía admiración por los grandes hombres de la historia de Europa, incluyendo los alemanes que invadieron su país y, ¿por qué no?, también los héroes rusos que lucharon contra ellos.

Galería de Konstantin Vasiliev: