sábado, 4 de mayo de 2013

El rostro de la Historia española (I) —desde la Antigüedad hasta el apogeo del Imperio


Este artículo estará dedicado al polémico e interesante tema de la composición racial española. Interesa, ante todo, concentrarnos en las clases dirigentes activas y en las personalidades de élite que contribuyeron a la evolución de nuestra Nación. En esta época de mitos, en la que un bando dice que los españoles somos todos judíos, moros y gitanos, y otro bando dice que somos todos celtas y godos, se precisa algo de cordura para poner orden en materia racial, sentar las bases de una identidad y llegar a la simple verdad, que es la que siempre nos interesa. ¿Cuál es, por tanto, el sustrato étnico "constructor de Estados" en España?
  
De nuevo, más de alguno podría acusarnos de conferir un valor excesivo a la "estética", con lo cual nos veríamos forzados a recordar que la estética no es más que una manifestación de la genética, la cual tiene una importancia enorme en la historia. Si hemos de hacernos a la idea del legado genético del que ha sido portadora la clase dirigente española a lo largo de los tiempos (y por tanto del carácter racial y la identidad de estas gentes y de sus herederos), no queda otra que fijarnos en sus facciones físicas, especialmente las del rostro humano, cosa que sorprende no se haya hecho nunca antes como es debido.
  
Si alguien tiene alguna imagen o comentario que añadir, se apreciará la contribución. Y ni falta hace decir que quien no esté familiarizado con la Antropología Física, debería echarle un vistazo al artículo sobre La nueva clasificación racial.
  
  
  
ALGUNOS EJEMPLOS DE LA ANTIGÜEDAD ESPAÑOLA
  
En este apartado hablaremos sobre la "Antigüedad", que en el caso de España se refiere principalmente a íberos, tartesios, celtas, las colonias fenicias y griegas en el Mediterráneo, y la ocupación romana —que tuvo su base fuerte en lo que después sería Al-Ándalus, aunque en general todo el sur de España y Levante recibieron una fuerte influencia romana, haciéndose ésta más débil cuanto más hacia el Cantábrico, y siendo nula en Vascongadas. En un próximo artículo trataremos con más detalle el asunto de las composiciones raciales asociadas a estas influencias, pero en este apartado veremos básicamente un ejemplo íbero y algunos ejemplos del mundo romanizado, ya que son los que nos han dejado testimonios de rostros.

 
En un artículo sobre la raza de la clase dirigente española a lo largo de las épocas, no podían faltar un par de imágenes de la famosa y bella Dama de Elche (provincia de Alicante), datada de entre 300 y 400 AEC y considerada una mujer joven perteneciente a la aristocracia íbera. Curiosamente, base racial NB. Influencia NR, mongolización residual. No hay armenización (lo cual es tanto más curioso cuando estamos hablando de una zona española particularmente receptora de migraciones procedentes de Oriente). Esta estatua, además de un tesoro artístico que indica una civilización desarrollada, es una joya de la Antropología Física, ya que es muy realista. Sin embargo, sería un error suponer que las masas populares del mundo íbero se correspondían racialmente con esta imagen. No hay que olvidar que, aunque los íberos tenían un alfabeto rúnico, su idioma parece emparentado con el euskera, que se asocia a los idiomas nordico-rojos, y que sus zonas eran esencialmente el Levante y Cataluña, receptoras de sangre arménida de Próximo Oriente desde los tiempos del Neolítico. La sangre nordico-blanca de esta mujer, o procedía de una invasión reciente (¿griegos?), o se remontaba al Paleolítico superior y a la época Cromagnon.

Séneca (4 AEC-65 EC), conocido filósofo estoico procedente de Corduba (Córdoba), que se distinguió en el Imperio Romano y que, por su influencia como maestro de Nerón, junto con el ministro Burro, fue el verdadero gobernador del Imperio Romano en una época que el mismo emperador Trajano consideraría más tarde como de las más justas y prósperas del Imperio. Séneca fue viéndose desplazado por conjuras en torno a Nerón, que finalmente lo empujaron al suicidio. Hoy en día no sería en absoluto difícil encontrar tipos raciales similares a Séneca en cualquier bar español.

 
El emperador romano Trajano (52-117 EC), un celta procedente de España, concretamente de la provincia de Bética, cerca de lo que es hoy Sevilla. Según Wilhelm Sieglin ("Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums", 109), era "de cabello rubio".

 
El emperador romano Adriano (76-138), nacido en Itálica, actual Santiponce, provincia de Sevilla. Sucesor de Trajano, procedía de una antigua familia romana, pero establecida en España desde hacía siglos, con lo cual los aportes de sangre española fueron importantes y este hombre puede considerarse, a todos los efectos, un español. Tanto Trajano como Adriano tuvieron el honor de ser soberanos de Roma en una época considerada la cumbre de poder y prosperidad del Imperio. Como curiosidad, observemos que la barba y el cabello de la estatua conservan una pintura rubia-rojiza o quizás castaña clara.

 
El emperador Teodosio I "el grande", nacido en Cauca (actual Coca, Segovia). Tiene el dudoso honor de haber decretado el Cristianismo como religión oficial del imperio romano. Prohíbe visitar los templos griegos, prohíbe las charlas sobre temas religiosos y hasta prohíbe mirar a las estatuas griegas destrozadas (aunque su fundamentalismo palidece ante la enajenación mental de su sucesor Teodosio II, quien hizo ejecutar niños por jugar con trozos de estatuas paganas).



SOBRE LA ÉPOCA VISIGODA Y LA ARISTOCRACIA DE LOS REINOS IBÉRICOS CRISTIANOS

Pues la sangre de los godos
y el linaje y la nobleza tan crecida
¡por cuántas vías y modos
se pierde su gran alteza en esta vida!
(Jorge Manrique, poeta castellano, 1440-1489).

Como en la mayor parte de naciones Occidentales, la llegada Edad Media en el caso español vino marcada por la irrupción de cantidades notables de sangre nordico-blanca de bastante pureza, en nuestro caso de la mano de suevos, visigodos y vándalos, de los cuales los que más se impondrían a la larga serían los visigodos (de los "moros" se hablará en el siguiente apartado). Los godos debían ser un pueblo con un sentido racial muy agudo, ya que instauraron leyes de pureza de sangre (ius sanguinis) que prohibían cruzarse con la población autóctona, y regularon férreamente la presencia judía. Cuando abrazaron el catolicismo, la Iglesia los obligó a renunciar a esas leyes, pero lo cierto es que ellos ya se habían constituido en aristocracia, y las aristocracias de la época no era dadas a mezclar su sangre así como así. De ese modo, aun en pleno Siglo XV, poco antes de finalizarse la Reconquista, tenemos ecos de la memoria goda cuando el poeta castellano Jorge Manrique, de sangre noble, canta todavía sobre "la sangre de los godos", lo que demuestra hasta cierto punto el aura legendaria que en aquella época un se le atribuía a la herencia germánica.

En las imágenes que veremos en este apartado, queda claro que la sangre NB era endémica en la nobleza castellana. Quienes niegan que la nobleza de los reinos cristianos del norte ibérico era de procedencia germánica en general y visigoda en particular, están en su derecho, pero en tal caso deberían aportar alguna teoría convincente en cuanto a de dónde sacó aquella gente esa sangre NB. Los testimonios visuales de esta época proceden principalmente de las Cantigas de Santa María, escritas en gallego durante la época de Alfonso X el Sabio, en el Siglo XIII, y que constituyen una verdadera joya de la Edad Media europea. En las Cantigas se ve que el ideal de belleza, reflejado en los iconos religiosos y las representaciones de gente importante, era rubio y pálido, como lo sería en el Renacimiento.

Sancho VII de Navarra el Fuerte (1194-1234) fue acaso el primcipal protagonista de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la que se derrotó a los moros y en la que el rey navarro se destacó al ser el primer caballero cristiano en alcanzar y romper una línea musulmana compuesta de esclavos negros encadenados uno a otro. Según el médico forense, historiador y escritor Luis del Campo, quien examinó los restos de Sancho, el monarca medía 2,22 metros, lo cual coincide con la estatura de las estatuas erigidas en su honor, a tamaño natural (por ejemplo, en la capilla de San Agustín de la iglesia de Roncesvalles). Aunque la mayor abundancia de retratos e imágenes representativas de la raza de la aristocracia ibérica cristiana proceden de Castilla, tenemos así una referencia sobre los linajes nobles de Navarra. En cuanto a Aragón, valga decir que el rey Jaime I el Conquistador, quien conoció a Sancho en persona en un encuentro que mantuvieron en el castillo de Tudela en 1231, dijo que "vimos que era de tan aventajada estatura como nos", con lo cual mediría asimismo en torno a 2,20 metros. Esto no resulta tan sorprendente si pensamos que Carlomagno había medido "siete pies" (en torno a 2,10 metros, otros hablan de 1,92), que su paladín Roldán era descrito como un gigante, que Ricardo I de Inglaterra Corazón de León medía casi dos metros y que, en general, había abundancia de estaturas enormes en la nobleza europea de la época, que podemos atribuir por un lado a su legado genético y por otro lado a la alimentación que llevaban, muy basada en la caza y en la recolección, mucho más completa que la deficiente alimentación cerealista del campesinado.

 
Dos imágenes del rey castellano Alfonso X el Sabio (1221-1284), nacido en Toledo, importante centro ancestral gótico y antigua capital del reino hispanogodo. Se casó con la hija de Jaime I de Aragón el Conquistador. Este rey aspiró al trono del Sacro Imperio Romano-Germánico y fundó la universidad de Salamanca, la primera del mundo hispánico y de las primeras de Europa.La imagen de la derecha pertenece a las "Cantigas de Santa María", y representa al Rey comiendo en la casa de una mujer noble. La imagen que tiene valor real para la Antropología Física es la primera.

 
Importantes testimonios antropológicos de una edad dorada castellana. Base racial claramente NB en los individuos de arriba a la izquierda y abajo a la derecha, influencia NB preponderante en todos los demás, a pesar de tratarse de retratos menos detallados.

 

 
Nótese la serie de esvásticas debajo de la Virgen. No deja de ser sorprendente que en un culto supuestamente cristiano, se empleasen símbolos netamente paganos y pre-cristianos como la rueda solar. En esta imagen no queda absolutamente nada de la simbología cristiana originaria (como lo habían sido el pez, la paloma o el posterior crucifijo), en la mayoría de iconos religiosos sólo se ve a una mujer de aspecto totalmente europeo, con un niño similar a ella en brazos, lo cual era, sin duda, algo por lo cual el caballero medieval estaba más que dispuesto a dar la vida, ya que representaba la eternidad de la estirpe.

Ídem. En este caso, se trata de esvásticas dextrógiras o sauvásticas.

Aquí más abundancia de castaños y algún moreno.

 
Plaga de nordico-blancos en la imaginería religiosa castellana.
  
 
Las ideas religiosas, el clero que las predicaba y la multitud que las seguía.

Arriba, tres damas de escenas musicales.

 
Los dos de arriba tocan una suerte de gaita.

 



 

 

 

 
  
 


Sobre la época medieval en los reinos cristianos del Norte ibérico, podríamos concluir que la clase dominante, clero pero especialmente nobleza, y al menos en Castilla —pero siendo ésta ilustrativa de la situación general, marcada por el encumbramiento de suevos y visigodos tras la caída de Roma— estaba formada esencialmente por individuos de base racial claramente nordico-blanca, que se relaciona inevitablemente con la herencia germánica, cosa que tiene mucho sentido, ya que los godos procedían se Suecia, los suevos del norte de Alemania y los vándalos de Polonia.



AL-ÁNDALUS, UNA CIVILIZACIÓN ESPAÑOLA —O CÓMO ERAN LOS "MOROS"

Abderramán era alto y delgado, rubio y con poco pelo en las mejillas. Tenía un lunar en la cara y era tuerto. Llevaba dos trenzas o dos bandas sujetas al pelo. Vestía de blanco y usaba turbante. Era elocuente, gran orador, buen poeta y pluma fácil.
(Crónicas musulmanas, descripción de Abderramán I, fundador de la dinastía Omeya). 

El emir Abd Allah era de color blanco y rubicundo, de pelo rubio, pero con grandes entradas, ojos azules y nariz aguileña. De estatura mediana. Se teñía la barba de rojo con alheña y de negro con aligustre.
(Wikipedia, fuente desconocida).

…rubio, de ojos azul oscuros muy grandes, enjuto de rostro, barba rojiza, el cuerpo bien formado y las piernas cortas
 (Ibn Idhari, describiendo a Hixem II). 

He aquí a los líderes "moros": reyes nazaríes pintados sobre cuero en la bóveda de la Sala de los Reyes, Alhambra de Granada. Cosas como ésta hacen más fácil entender por qué, por ejemplo, hasta la misma mezquita de Córdoba tiene no pocas cruces gamadas camufladas en diseños geométricos.

Demasiadas veces se nos ha echado en cara la superioridad de la cultura cordobesa a la de los reinos cristianos del Norte, como si los cordobeses fueran africanos y los toledanos europeos. Digámoslo de una vez: Al-Ándalus fue probablemente la cultura más avanzada de Occidente en la Alta Edad Media, rivalizando con Bizancio y los califatos de Baghdad y Damasco.

Hay quien pretenderá restarle europeidad a la cultura cordobesa en virtud de su religión, ya que el Islam era de procedencia extra-europea. Pues bien, el Cristianismo también era de procedencia extra-europea cuando se impuso sobre el paganismo ancestral, y no por ello consideramos a la Europa medieval como una civilización no-europea.

Otros pretenderán restarle hispanidad a Al-Ándalus basándose en la procedencia extranjera de los invasores norafricanos que habían tomado el poder. En tal caso, la España gótica tampoco fue una civilización española, ya que los visigodos tenían su origen en Suecia.

Además, como veremos bien pronto, la sangre de estos invasores musulmanes no era sino un reflujo nórdico que regresaba a Europa. Y es que el nombre de Andalucía procede de Al-Ándalus, sí, pero éste nombre procede de Vandalusia, en honor de los vándalos, un pueblo germánico que se asentó brevemente en el Sur español, que fueron expulsados a Noráfrica por los visigodos, que arrasaron lo que hoy es Túnez (allí se encontraba San Agustín, quien con un poco de suerte fue pasado a cuchillo por uno de estos simpáticos guiris), y que instauraron allí un reino, desde el cual saquearon Roma como ya lo habían hecho los visigodos anteriormente. Aunque la tesis de la "venganza vándala" contra los godos es, como veremos enseguida, una excesiva simplificación, lo cierto es que los descendientes de aquellos invasores se habían encumbrado como aristocracia en Noráfrica y posteriormente se habrían convertido al Islam, adoptando nombres musulmanes.

Al-Ándalus, efectivamente, no fue una civilización africana, fue una civilización europea, bien distinguida del Magreb por su esplendor, y alcanzando el Califato de Córdoba un florecimiento que marcó sin duda la cima de la civilización islámica medieval, llegando a ser Córdoba la ciudad más grande del mundo.

En la civilización andalusí, que tenía sus núcleos de poder en Andalucía, Levante y el Ebro (similar a la presencia romana), tenemos una dilatada lista de personajes eminentes "nórdicos", que incluye a Abderramán I, Hixem I, Abdalá I, Abderramán III, Al-Hakén II, Hixem II, Alí Ben Tasufín (el segundo califa almorávide, origen bereber, de quien nos dicen las crónicas que "tenía el rostro hermoso, color blanco, sonrosado"),  Al-Nasir (cuarto califa almohade, origen bereber, rubio y de ojos azules), Abú Dabús (último califa almohade, "extremadamente blanco, pelo rubio, ojos azules"), Al-Hamar el Rojo (fundador de la dinastía nazarí) y un largo etc. —aunque ciertamente los hubo, como Abderramán II, que, sin llegar a ser "moros", sí eran morenos.

¿Bereberes? ¿Persas? ¿Vándalos? ¿Eslavos? (hubo mercenarios eslavos en los ejércitos musulmanes, y concubinas eslavas en sus harenes). En muchos casos, eran directamente visigodos, o descendientes de concubinas vascongadas de los harenes de la nobleza musulmana (como por ejemplo Muzayna, la madre de Abderramán III, Subh —alias Zohbeya y Aurora—, la madre de Hixem II, Sirr Al-Husn, "esclava" de origen portugués y madre de Abdalá I, Zahra, madre de Al-Nasir, o la madre de Abú Dabús). Sin embargo, es un error atribuir exclusivamente a las madres vascongadas o visigodas el aspecto de estos hombres, ya que muchos de los fundadores de tales linajes (como Abderramán I) eran asimismo de aspecto nórdico. Sí se puede aventurar, en cambio, que estos hombres no encontraban fácilmente mujeres de su misma condición racial, razón por la cual favorecían a las mujeres procedentes de los reinos cristianos del Norte ibérico, especialmente de Vascongadas, importante núcleo nordico-rojo.

Ahora bien, que nadie se equivoque. Por mucha sangre europea que hubiese en "el otro bando" (como en el caso de persas contra griegos), "hay que" estar de parte de los reinos cristianos del Norte, puesto que un Al-Ándalus eterno hubiese significado un prolongamiento del libre flujo de población entre Noráfrica y la Península Ibérica, cosa que hubiese contribuido a envenenar Nuestra nación aun más con genética tercermundista. Al-Ándalus tenía sus focos de referencia cultural en el Magreb y Siria, mientras que los reinos cristianos tenían sus miras más puestas en Europa, y la teoría de que el fin del Islam español fue un desastre, queda fácilmente desacreditada por el simple hecho de que fue precisamente a partir de entonces cuando España se conviertió en una superpotencia militar, política, económica y cultural de orden internacional.

Realmente es una pena no disponer de demasiadas imágenes de este periodo, ya que la religión islámica prohíbe la representación de la figura humana, a pesar de lo cual han llegado algunas imágenes (señal de que los preceptos islámicos no se aplicaban a rajatabla en algunos casos) y, de nuevo, tenemos las "Cantigas de Santa María", del Rey Alfonso X el Sabio de Castilla, donde vienen algunas escenas representando a los moros. También tenemos el "Libro de los Juegos", de la misma época, concentrado especialmente en imágenes de moros y/o cristianos jugando al ajedrez.

 
Representación del ataque que el caudillo musulmán Almanzor efectuó sobre San Esteban de Gormaz en el año 989. Nótese que hay dos negros en el ejército musulmán, y sólo un musulmán con un aspecto "moro", arriba a la derecha, a la izquierda del negro.

 
Miniatura medieval. A la derecha, caballeros musulmanes, a la izquierda, caballeros cristianos aliados con ellos, preparándose para una batalla en la ciudad marroquí de Marrakech. Nótese el aspecto racial de los musulmanes, todos blancos, y la mayoría de ellos de pelo castaño o rojizo.

 
Las fuerzas navales musulmanas dirigen su atención a su almirante Arrendafe. Todos son "blancos" salvo un remero negro.

 
Caballeros cristianos aliados con el Rey Omar al-Murtada persiguiendo a caballeros musulmanes del ejército del rival Abu Yusuf. Nótese una vez más el aspecto europeo de los musulmanes: a pesar de tener algunos pelo moreno, todos son "blancos" y no hay ni un solo "moro" entre ellos, ya no digamos negros. Incluso uno de los "moros" (el que se ha caído del caballo, de atuendo rosa, con una lanza cristiana en el vientre) tiene una barba claramente rubia.

 
"Cantigas de Santa María". Contingente musulmán. Nótese que entre los caballeros hay un solo individuo de complexión oscura, mientras que entre los individuos de a pie que van en retaguardia ocupados con el avituallamiento, y muchos probablemente criados o escuderos, vemos cabellos rizados y tres individuos de piel oscura, dos de ellos negros, otro moro y un cuarto (el tercero por la izquierda) que, sin tener piel oscura, parece claramente "semita", de tipo sirio.

 
Imagen sacada del "Libro de los juegos", Siglo XIII: un monje cristiano y un caballero musulmán juegan al ajedrez. Nótese la tez clara y barba rojiza del musulmán (derecha).

 
"Libro de los juegos". Cristiano y musulmán jugando al ajedrez. Nótese una vez más el aspecto racial del musulmán (derecha).

 
"Libro de los juegos". Aquí en cambio sí vemos individuos con un aspecto que en España se entiende por "moro", es decir, muy conguizado —realmente, estos tipos raciales serían "más que moros", puesto que podrían pasar por tuaregs saharianos perfectamente. Es obvio que la presencia musulmana en la Península tendía a arrastrar hacia ella contingentes, por minoritarios que fuesen, de individuos con demasiadas aportaciones de genética tercermundista.

 
"Libro de los juegos". Musulmanes jugando al ajedrez. El que está hablando por el móvil parece "el más moro" de los tres.

 
"Libro de los juegos". Una dama musulmana tocando el laúd y dos jugando al ajedrez. De nuevo, aspecto "blanco europeo", nótese el cabello castaño-rojizo de las que están ante el tablero. Nótese también cómo el código de vestimenta de estas mujeres musulmanas era mucho más flexible que el de sus correligionarias del otro lado del Estrecho de Gibraltar. La mayor tolerancia que existía en la España musulmana, junto con una genética más europea, fue lo que distinguió la atmósfera social del mundo andalusí del mundo del Magreb. Lo cual no significa que, de cuando en cuando, no irrumpiesen oleadas norafricanas (almohades y almorávides) que importasen las formas magrebíes, más fundamentalistas.

 
"Libro de los juegos". Dos musulmanes jugando al ajedrez.

 
Sacado del manuscrito de Bayad wa Riyad ("El cuento de Bayad y Riyad"). Arriba: Bayad toca el laúd para unas damas, entre las que se encuentra Riyad. De todos los personajes que aquí aparecen, sólo hay una dama de piel morena. Abajo: la intermediaria le da a Bayad una carta de Riyad.

 
(Pinchar para agrandar —vale la pena). Reyes nazaríes pintados sobre cuero en la bóveda de la Sala de los Reyes de la Alhambra, Granada. Sin duda una pieza importantísima para hacernos una idea de la genética de la que era portadora la aristocracia "mora" de Al-Ándalus. Y es que entre estos 10 hombres no hay ni un solo moro racialmente hablando, todos son blancos, muchos tienen ojos azules y hay dos que son claramente pelirrojos. No hay que olvidar que la Alhambra fue construida por Mohamed Ben Nazar —alias Al-Hamar el Rojo, así llamado por el color de su barba— y que, como vengo repitiendo, la aristocracia de Al-Ándalus, por paradójico que pueda parecer, era fenotípicamente "nórdica". El hijo de Al-Hamar el Rojo fue contemporáneo y amigo de Alfonso X el Sabio. Esta familia decía proceder de unos de los compañeros de Mahoma, y con la invasión del reino godo, se habían asentado en Zaragoza, donde permanecieron hasta que cayó en manos cristianas en 1118.

Como rápida conclusión a este apartado, establezco que los contingentes "moros" invasores eran esencialmente de genética europea, que éstos en todo caso, y al menos antes de los almorávides, nunca superaron 35.000 hombres (la oleada de Tarik en 711 fue de unos 25.000 hombres, de los cuales la mayor parte regresó a sus hogares norafricanos finalizada la campaña), que la mayor parte de la población andalusí eran sencillamente españoles convertidos al Islam, y que prácticamente toda su aristocracia era "nórdica", fuese de herencia bereber, vándala, sirio-persa, vascongada, eslava o directamente visigoda. Asimismo, dejo claro que la invasión musulmana supuso la entrada de grupos de genética oriental, magrebí y subsahariana que, aunque minoritarios, estaban claramente representados, particularmente entre las clases bajas del mundo musulmán (recordemos la anécdota de los negros encadenados en la Batalla de las Navas de Tolosa). Estos grupos, desligados del sangrante mundo de la política, las conspiraciones palaciegas, las guerras y el entrenamiento militar, tenían por desgracia una natalidad mucho mayor que sus amos y una mortandad menor. Convertidos en moriscos, fueron en ocasiones asimilados a la población autóctona, produciendo un tipo español que, por minoritario que sea, puede calificarse sin reservas como de "no-europeo".

 
Recuerdos de los moriscos y de los siervos traídos por el invasor: Iván Bolado (arias Irán Bolado, jugador del Racing de Santander) como José María del Nido (alias José María del Nilo, presidente del FC Sevilla). Contrástese con las imágenes de más arriba.

Los moriscos, que estaban principalmente concentrados en Andalucía y Levante, protagonizaron revueltas en 1572, tras lo cual fueron deportados en grandes cantidades a territorios interiores de la Corona de Castilla. En 1609 fueron deportados de España en grandes cantidades, pero como veremos en otro artículo, las órdenes de expulsión no siempre se siguieron a rajatabla (más de un señor dependía de los moriscos para cultivar sus campos y recoger sus cosechas) y, en muchos casos, algunos moriscos regresaron después de que pasase un tiempo y se "calmasen las cosas".



LA CLASE DIRIGENTE DE LA ESPAÑA RENACENTISTA —LOS LÍDERES DEL MAYOR ESPLENDOR
                                               
En mi opinión queda claro que, si miramos estas imágenes cronológicamente, la clase dirigente ha ido oscureciéndose poco a poco. Debería quedar fuera de toda duda que la aristocracia española descendía de visigodos y que su carácter era completamente germánico. En este apartado hablaremos sobre una época bastante opuesta a la actual, en la cual Castilla tenía 6 millones de habitantes, Cataluña sólo 250.000 y los centros prósperos de la Corona de Aragón eran Valencia (cuya capital era la ciudad más grande del Mediterráneo después de Nápoles) y el mismo Aragón. El Renacimiento es, sin lugar a dudas, una etapa de hegemonía española internacional, de triunfos gloriosos de nuestros tercios en los campos de batalla, y de la exploración del Nuevo Mundo, que por desgracia no se hizo con mentalidad colonizadora, por lo cual las Américas estaban destinadas a ser un agujero negro que absorbería grandes cantidades de sangre castellana.

Incluso al margen de América, esta etapa se caracterizó por el generoso derroche de sangre castellana en todo el mundo, y una total ignorancia de asuntos raciales por parte de las autoridades (ignorancia que contrastaba con el racismo instintivo prevalente en el mundo protestante, especialmente entre los calvinistas). Este desangramiento de la herencia visigoda bien lo resumió Felipe II, lamentándose de que estaba perdiendo a "la flor de mis guzmanes" —guzmán es una palabra de origen godo que significa "buen hombre", como good man en inglés o gut mann en alemán, y que se refería a los individuos de herencia germánica.

Isabel I la Católica (1451-1504), nacida en Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila. Reina de Castilla, una de las figuras a la vez más queridas y más odiadas de la Historia española. No deja de ser curioso que le adjudiquen el sobrenombre de "la Católica", cuando falsificó deliberadamente una bula papal para poder casarse con Fernando (el título se lo ganó en 1492 con la reconquista de Granada). También me resulta divertido ver cómo las feministas evitan su figura a toda costa, cuando fue realmente el ejemplo perfecto de "mujer con poder", capaz de tomar decisiones e imponer su voluntad en una época, por lo demás, netamente "machista". La imagen de arriba al centro está en el Conquistato de Granada, data de 1482 y su autor es Pedro Marcuello, quien aparece en la imagen de rodillas entregándole a la Reina un ejemplar de su "Cancionero". La imagen de arriba a la derecha representa a Isabel después de la Batalla de Toro (1476). La imagen de abajo representa a Fernando el Católico (el más oscuro con diferencia, teniendo sangre judía por parte de madre), Isabel la Católica y Juana la Loca (en el centro), la hija de ambos. Son los únicos retratos de la Reina de los que me fío, ya que el de Juan de Flandes nunca ha quedado del todo claro si es realmente Isabel, el de Eduardo Rosales es del Siglo XIX y el de Luis Madrazo de 1952, siendo sospechosamente castaña en todos estos retratos, cuando las fuentes nos la describen blanca, rubia y de ojos azules —como todos los Trastámara, familia noble a la que pertenecía—, y de un innegable origen visigodo, como toda la aristocracia española. 
                                                                                             
 
Fernando II de Aragón (1452-1516), nacido en Sos del Rey Católico, provincia de Zaragoza. Rey de Aragón y esposo de Isabel, menos poderoso en Aragón de lo que Isabel lo era en Castilla, debido al mayor poder de la nobleza en Aragón, mientras que Castilla concentraba poderes más autocráticos en manos del monarca. Hay que recordar que tenía sangre judía por parte de madre, y que se remontaba a una mujer llamada Paloma. En su conjunto, un hombre bastante por debajo de Isabel en el sentido racial.

 
Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515), más conocido como el Gran Capitán, nacido en Loja (Granada) y miembro de la nobleza andaluza. Destacado caudillo de las fuerzas españolas en Italia y Francia, es conocida la importante reforma militar que llevó al cabo, que hizo que la Infantería relevase a la Caballería como punta de lanza en los combates, que desembocó en la idea de Tercio y en el ejército de fuerte sentimiento patriótico, y que hizo que los franceses dijesen que "no hemos combatido contra hombres, sino contra diablos". Resulta interesante que el hombre que inició el militarismo del Imperio Español tuviese una composición racial bastante "romana".
                                                              
 
Juana I de Castilla la Loca (1479-1555), nacida en Toledo. Hija de los Reyes Católicos y madre de Carlos V. Pongo dos "versiones" que he encontrado con variaciones de color, para que cada cual se quede con la que le parezca. En mi opinión, la de la derecha es más fidedigna.

 
Catalina de Aragón (1485-1536), nacida en Alcalá de Henares. Sufrida máquina de parir del rey inglés Enrique VIII, con quien hacía bastante buena pareja racialmente, aunque nunca pudo proporcionarle hijo varón, razón por la cual el rey se divorció de ella fundando su propia iglesia.

 
Carlos I de España y V de Alemania, el emperador "que tanta Gloria nos Dio" (1500-1558), nacido en Gent, actual Bélgica. Rey de España, Kaiser del Sacro Imperio Romano-Germánico, dueño de importantes y crecientes territorios en Ultramar, enemigo del Papado (hizo saquear Roma y el Vaticano igual que sus antepasados visigodos más de un milenio antes) y, literalmente, señor supremo de media Europa. Tuvo un total de diez hijos, de los cuales cinco (incluyendo Don Juan de Austria) fueron extra-matrimoniales. Hijo de Felipe de Habsburgo "el Hermoso" y de Juana I de Castilla "la Loca". No hay que olvidar que Carlos V descendía, por vía materna, de los Reyes Católicos, y que Fernando de Aragón tenía sangre judía por parte de madre (procedente de una mujer llamada Paloma, que contrajo matrimonio en la familia real aragonesa).

 
Varios retratos de Felipe II (1527-1598), nacido en Valladolid. Soberano supremo de España en una época que se considera, junto con la de su padre Carlos V, la cima indiscutible del poderío imperial español y de la prosperidad española, y en la que España estaba avanzando, imparable e invicta, no sólo en Europa, sino en Ultramar, empezando a sentar las bases del "Nuevo Mundo".

 
Ana de Austria (1549-1580), nacida en Cigales, provincia de Valladolid. Esposa de Felipe II y Reina de España. El hecho de que Felipe II la tomase como esposa ya constituye un ejemplo bastante elocuente acerca de la ignorancia de las leyes raciales, pues ambos estaban emparentados (el parecido de Ana con Carlos V es bastante patente en la imagen de la izquierda).

 
Hernán Cortés (1485-1547), nacido en Medellín, Extremadura. La lista de sus hazañas es demasiado dilatada como para incluirla aquí, pero todos lo conocemos como el mayor conquistador español junto con Francisco Pizarro. Obviamente, algo no cuadra, ya que las fuentes lo describen como rubio (una de las razones por las cuales los aztecas lo tomaron por dios).

 
Pedro de Alvarado (1485-1541), nacido en Badajoz, Extremadura. Conquistador de Cuba, explorador de las costas de Yucatán y conquistador de Méjico a las órdenes de Hernán Cortés, así como de Guatemala y El Salvador. Hombre de carácter extremadamente fuerte y temperamental, normalmente considerado de gran crueldad por los historiadores actuales. En los círculos izquierdistas, especialmente en Latinoamérica, se le considera "genocida" por su responsabilidad en la Matanza de Cholula (1519), en la Matanza de Tóxcatl (20 de Mayo de 1520), y en el Sitio de Tenochtitlán. Por su gran estatura, ojos azules y cabello rubio, los aztecas lo llamaban Tonatiuh ("el Sol"), y lo consideraban como parte de ese ejército de dioses blancos y con barba que el dios Quetzalcoatl había predicho destruiría su civilización como castigo al haberle desobedecido (Quetzalcoatl era un dios civilizador blanco y con barba, que había prohibido los sacrificios humanos y el canibalismo). Alvarado cayó en combate en la Guerra del Mixtón. Retrato seguramente "idealizado", no demasiado preciso.

 
Don Juan de Austria (1545-1578), nacido en Ratisbona (actual Regensburg, Baviera, Alemania). Hijo de Carlos V y Barbara Blomberg, y hermanastro de Felipe II. De pequeño tenían pensada para él la carrera eclesiástica, pero el temperamento de Juan, ambicioso e impulsivo, se inclinaba más bien hacia la de las armas. Felipe II lo hizo Capitán General de la Mar, en cuyo puesto se hizo veterano de combates contra los corsarios berberiscos y turcos, llegando a desembarcar en Orán (Argelia) y Melilla. Juan aplastó los disturbios moriscos en la Revuelta de las Alpujarras en Granada, y en 1571, bajo su mando, las fuerzas europeas infligieron una aplastante e histórica derrota a la flota turca en la Batalla de Lepanto. En las campañas norafricanas que se sucedieron arrasando los puestos turcos y berberiscos, Juan tomó Túnez. A lo largo de su vida, Juan tuvo la oportunidad de ser Rey de Nápoles, Túnez, Holanda e incluso Inglaterra. Sus restos descansan en El Escorial.

 
Álvaro de Bazán (1526-1588), nacido en Granada, Andalucía. Capitán de la Mar Océana, Almirante de la Marina y consejero de Don Juan de Austria. De una noble y antigua familia navarra, Álvaro era hijo de un Capitán General de Galeras. Se distinguió en las más gloriosas y "clásicas" victorias de la Armada Española, incluyendo la derrota de la flota francesa en aguas gallegas, la conquista de la isla canaria de La Gomera, el auxilio prestado a la Isla de Malta contra los turcos, la Batalla de Lepanto y la ocupación de las Islas Azores. Posible mongolización residual.

 
Éste no se andaba con coñas. Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, alias el Duque de Alba (1507-1582), sin contar un sinfín de títulos nobiliarios. Nacido en Lisboa, pero de una familia castellana. Tuvo seis hijos, de los cuales el primero fue engendrado con una molinera a la edad de 20 años. Leal capitán tanto de Carlos V como de Felipe II, se hizo cargo, a lo largo de su vida, del Ducado de Milán, el Reino de Nápoles, los Países Bajos y el Reino de Portugal. En 1532, salvó a Europa de la amenaza oriental cuando acudió a Viena (que por aquel entonces era parte del Sacro Imperio, y éste parte del Imperio Español) para ayudarla contra el asedio otomano —los turcos se marcharon a comer kebabs cuando vieron llegar semejante ejército de doscientos mil hombres dispuestos a matar y morir. Probablemente el Duque de Alba es más conocido por la injusta crueldad con la que se condujo en Holanda, castigando sin piedad las numerosas rebeliones anti-españolas que allí se produjeron y cometiendo numerosas atrocidades.

 
Alejandro Farnesio (1545-1592). Nacido en Roma, pero nieto de Carlos V y sobrino de Felipe II y de Don Juan de Austria. Su madre había sido hija ilegítima de Carlos V. Se le conoce por haberse distinguido en la Batalla de Lepanto contra los turcos, y por haber cubierto de gloria a los Tercios en Holanda, como gobernador de los Países Bajos y general en jefe de los ejércitos de Felipe II. A diferencia del Duque de Alba, Farnesio demostró saber avanzar mediante la diplomacia en terreno político y civil además de mediante la fuerza bruta en el terreno militar.

En próximos artículos, nos ocuparemos de analizar racialmente algunos de los personajes más notables y prominentes de la historia española de la decadencia: desde el Siglo de Oro hasta nuestros días.