viernes, 3 de mayo de 2013

Esparta y su ley (V de V) ―notas + apéndice




20- NOTAS

[1] Especialmente de Próximo Oriente. Una cierta presencia de sangre nórdica en estas zonas está relacionada con los guanches de las Islas Canarias, los bereberes norafricanos, los antiguos libios, la aristocracia egipcia y las aristocracias americanas precolombinas, se relacionaría esencialmente con el hombre de Cromagnon. 

[2] Algunos han señalado que la antigua patria de los aqueos era la zona báltica. El gusto por el ámbar reforzaría tal tesis, puesto que el Báltico siempre fue una zona asociada al ámbar —considerado como una condensación solar, la sangre de los árboles.

[3] En http://es.wikipedia.org/wiki/Dorio, sin embargo, podemos leer:  

Julius Pokorny deriva Dorio de Doris, "bosque" (que también puede significar "tierra alta"). El segmento Dori sería del grado-o del Indo-europeo *deru-, "arbol". El bosque original debe de haber comprendido un área mucho mayor que sólo Doris. Dorio podría traducirse como "la gente del campo", "la gente de la montaña", "los montañeses", "la gente de los bosques", o algún apelativo parecido, lo que encaja eminentemente con su reputado origen.

[4] No confundir con el posterior líder mesenio de la insurrección anti-espartana.

[5] Esta herencia lingüística la podemos equiparar a la santificación de aquello que tiene que ver con la runa Ar (relacionada con el germanismo) por parte de los dorios y la runa Is (más asociada a Egipto) por parte de los jonios.

[6] El afán de convertirse en un imperio unido y compacto lo encontramos también en la Alemania imperial. Mientras Inglaterra se dedicó a abastecer colonias lejanas (infectándose finalmente con el cosmopolitismo), Alemania procuró extender su territorio continental. Una quiso dominar el mar y tierras lejanas, la otra grandes extensiones de tierras cercanas. Una se volcó en el comercio, y la otra en la agricultura, arraigándose a la Tierra. Eran las dos caras del germanismo de la época. En la misma línea de ejemplos, y bajo el punto de vista geopolítico, tenemos (no siempre enfrentados) a Esparta y Atenas, Roma y Cartago, Castilla y Aragón, el Sacro Imperio y España y la Unión Soviética y Estados Unidos.
   
[7] El Tao-Te-King de Lao Tsé dice "Retirarse una vez acabada la obra: he aquí la vía del cielo". Los cátaros perfectos ancianos practicaban la Endura, que consistía precisamente en dejarse morir de hambre. Otras veces, el suicidio cátaro era por congelación, en las montañas. Los samurai de Japón, esos hombres con honor de acero, practicaban el Sepuku (vulgarmente llamado Hara-Kiri) si consideraban que su honra había caído, diciendo que "quien pierde su honor debe perder también la cabeza". El hombre fuerte y profundo decidía cómo, cuándo y dónde quería morir ―recordemos en España a Ramiro Ledesma. En eso consiste la eutanasia, palabra de origen griego que significa precisamente "buena muerte" y que constituye la contrapartida perfecta de la eugenesia o "buen nacimiento".

[8] "Constitución de los Lacedemonios", 1.

[9] "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas", Libro Primero, Capítulo V.

[10] Spengler distingue cuatro grandes socialismos superiores: el Imperio Romano, el Imperio Español, el Imperio Británico y Prusia (cuyo resultado fue el II Reich). Nosotros añadiríamos otros dos socialismos: Esparta y el III Reich. Spengler, además, vaticinó el advenimiento de un nuevo socialismo en Rusia (también Nietzsche presentía en Rusia una gran fuerza, así como Rudyard Kipling y Julio Verne).

[11] El arquetipo del baño purificador y fortalecedor ha tenido su eco en los mitos: Aquiles, recién nacido, fue bañado por su madre en el pantanoso y oscuro río Éstige, cuyas aguas lo hicieron invulnerable (salvo su famoso talón). Sigfrido se bañó en la sangre del dragón Fafnir para hacerse también invulnerable (salvo una porción de espalda). La diosa céltica Ceridwen poseía un caldero mágico que daba salud, fuerza y sabiduría a cuantos se bañaran en él. En los misterios de Mitras, los iniciados se bañaban en la sangre del toro sacrificado para simbolizar una nueva etapa. Aun hoy, las aguas del Ganges (contaminadas como están) son consideradas como purificadoras por los hinduistas. La filosofía de fondo era que la exposición a fuerzas naturales oscuras (el río de la muerte, el vino, la sangre de la bestia) endurecía el cuerpo y blindaba así el espíritu contra futuras experiencias relacionadas con el sufrimiento, el dolor, la muerte y el horror.
  
[12] Es curioso cómo esto coincidía con el proceso de aprendizaje de la caballería medieval europea. En ella, a los siete años, se apartaba a los niños de sus familias y pasaban a ser aprendices. Siete años después, a la edad de 14, pasaban a ser escuderos. Y siete años después, a los 21, eran armados caballeros.

[13] La costumbre del rapado de cráneo muy probablemente apareció con los primeros ejércitos bien estructurados y disciplinados, motivado por un deseo de uniformidad, además de por los motivos higiénicos mencionados.

[14] Acaso tal tipo de juego de pelota esté arraigado en el inconsciente humano. La aristocracia inglesa de la época del Imperio Británico, admirable en muchísimos sentidos, y tan caballerosa en su vida cotidiana, se entregaba en cuerpo y alma al rugby, considerando sus equipos prácticamente como hermandades, con sus propios escudos, símbolos, reglas, gritos de guerra, apodos, canciones, lemas, tradiciones, "rituales" y demás. Estos equipos eran instituciones en las que el caballero revivía su espíritu bárbaro junto con sus semejantes. El poeta homosexual Oscar Wilde dijo que el rugby era "un deporte de energúmenos practicado por caballeros". Algo muy similar sucedió hace décadas en la entonces sana juventud de Estados Unidos con el fútbol americano. A los mejores jugadores se les daba becas universitarias, asegurando así que los mejores especímenes biológicos fuesen aupados a los puestos de preeminencia social. En estos juegos, el ario daba rienda suelta a la bestia de su interior —y además se ponían a prueba las cualidades de audacia, valor, coordinación colectiva, iniciativa individual, fuerza de choque, agresividad, moral y rapidez de los jugadores. Por otro lado, es innegable que estos juegos estaban diseñados para intentar destacar a los líderes naturales.

[15] El desagradable pan negro también fue común en los militares alemanes de la II Guerra Mundial.

[16] La elaboración de "manjares" fortísimos cuya sola ingestión demuestra valor y resistencia es un motivo militar común: piénsese en un mejunje llamado "leche de pantera" que incluye leche condensada, ginebra y pólvora, y que es popular en la Legión española.

[17] Esto daba resultado, ya que Jenofonte describió a los espartanos como más altos que los demás helenos, aunque también la herencia genética jugaba en esto un papel importante.

[18] "Constitución de los Lacedemonios".
    
[19] Tao Te King, 23.

[20] Junto a esta frase, colocamos la sorprendentemente similar"Dulce et decorum est pro Patria mori" ("Es dulce y hermoso morir por la Patria"), del romano Horacio (65 AEC-8 AEC).
  
[21] Por otro lado, la toma de Tebas tuvo lugar cuando Esparta comenzaba a decaer, y probablemente no les distinguía tanto su estatura como durante su época de esplendor.

[22] Lo mismo ocurría en las SS nazis, donde podemos comprobar cómo se procuraba por todos los medios que la progenie SS se multiplicase: igual que los espartanos, favorecieron la alta natalidad entre sus miembros, castigando a los que no se reproducían. Incluso se llegó a amenazar con la expulsión a algunos oficiales solteros, dándoles un año para casarse. En otros casos, cuando un combatiente de las SS había perdido a todos sus hermanos, era frecuente que le dejasen un periodo de permiso en la Patria para asegurarse una familia numerosa antes de volver al Frente. El motivo que se alegaba era que al Estado le interesaba que no se perdiese su sangre para el futuro. Eso barrió con el genocidio anterior que supuso la castidad de innumerables buenos hombres en el medievo europeo —particularmente los miembros de las órdenes religioso-militares, como los templarios. Tanto los espartanos como los SS constituían unasippenorden, esto es, una orden-estirpe, una orden religioso-militar-racial de clanes, que quería ser eterna sobre la Tierra, y por ello se eternizaba materialmente con sus hijos y con su descendencia.

[23] "Vida de Licurgo", IX.

[24] Otra similar, que pronuncia el personaje de ficción Tyler Durden en "El Club de la Lucha": "lo que posees, acabará poseyéndote".

[25] En idiomas germánicos: vaterland en alemán y fatherland en inglés, palabras que significan "tierra de los padres".

[26] En el resto de Grecia, en cambio, a veces se abandonaba a las niñas recién nacidas (recuérdese el mito de Atalanta) aunque fuesen perfectamente sanas, igual que en la China actual. Muchos padres casi consideraban una desgracia el nacimiento de una niña, y finalmente lo único que se lograba era producir un desequilibrio en la distribución demográfica de sexos.
  
[27] "Vida de Licurgo", XIV.

[28] Ésta era otra de las sugerencias que escribió Platón en su "República", además de una de las observaciones que hizo César sobre los germanos.
  
[29] Tras la guerra de Troya, Helena impregnó con ciertas hierbas el vino de soldados griegos que estaban cayendo en la tristeza por recordar a sus camaradas caídos, para levantarles la moral. Esto patentiza que Helena conocía las plantas, cómo tratarlas y los efectos que producían, conocimiento que no cualquier mujer poseía.

[30] La misma imagen de Helena de Esparta ha de ser depurada. Lejos de la vulgar visión que Hollywood ha dado de ella, su raciocinio fue turbado por el arrebato de Afrodita. Helena, máximo ideal de belleza y de feminidad helénica, fue secuestrada por el Oriente, de allí el notable mosqueo de los griegos. Llegada a Troya, Helena recuperó la memoria, recordó que era reina de Esparta, que estaba casada con el rey Menelao y que tenía dos hijas, lamentó su error y lloró amargamente. Helena maldecía su suerte y a Afrodita por el engaño, se consideraba prácticamente cautiva a pesar de ser tratada como una princesa, despreciaba a su "esposo" Paris (como es patente cuando lo rechaza desdeñosamente tras haberse comportado como un cobarde ante Menelao, a quien reserva su admiración), lamentaba su suerte y deseaba ser recuperada por su legítimo esposo, como bien lo atestigua la escena en la que dispone su ventana en forma de brazos abiertos para comunicar la perennidad de su amor a Menelao. Una vez que fue recuperada para Grecia, Helena volvió a ocupar el trono espartano con todos los honores, ejerciendo de nuevo como reina, como se aprecia en la "Odisea", cuando Telémaco, hijo de Ulises, acude a Esparta a indagar sobre la suerte de su padre. Es entonces cuando Penélope, esposa de Ulises y madre de Telémaco, se lamenta de que su hijo acude a Esparta, "la tierra de las bellas mujeres".
  
[31] Según Nietzsche, "El carácter distintivo del hombre es la voluntad, y el de la mujer la sumisión". En el matrimonio espartano esto era más cierto que en ningún otro sitio.

[32] Platón dijo que las manos cogidas y las caricias deberían ser las máximas muestras de amor carnal dadas en público.
  
[33] Entre los antiguos hindúes, existía la tradición de Paradesha, un paraíso divino habitado por los uttara-kurus, pueblo de "gemelos del sol del norte". Y entre los iranios, se decía que Yima (equivalente al gigante Ymir de la mitología germánica), el hombre perfecto y primordial, construyó un vara (reserva, fortificación o cercado) habitado por los mejores y más elevados seres de la creación, entre ellos un pueblo superior constituido por parejas de gemelos, que cada 40 años daban a luz a otra pareja de gemelos. Los Ashvins del paganismo védico también eran todos gemelos.

[34] Schiller escribió que "los votos deberían pesarse, no contarse."

[35] "Leyes", IV, 712.
   
[36] Igual que Lohengrin, rey del Grial, con su barca, e igual que otros mitos medievales sobre el "Caballero del Cisne", como Hélias (obviamente una versión del Helios romano) en Francia. Sus similitudes con Abelio, Baldur, Byelobog y Luzbel/ Lucifer son también evidentes, particularmente en su condición de dios de la Luz, en su facultad para predecir el futuro y en la presencia de la partícula bal/ bel/ byel/ pol en su nombre.

[37] Dievana era concebida por los antiguos eslavos como una diosa virginal, asociada a la caza y a la Luna. Para los polacos, era una joven virgen que cazaba en los bosques. Los eslavos del Sur la imaginaban corriendo por los bosques de los Cárpatos, y otros pueblos eslavos la imaginaban acompañada de osos, o de una jauría de perros. Todas estas figuraciones se corresponden muy claramente con la Artemisa griega o la Diana romana.

[38] Gobineau llamó a Atenas "la más fenicia de las ciudades griegas". ("Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas", Libro Cuarto, Capítulo IV.)

[39] La costumbre de llevar prendas textiles rojas con el fin específico de disimular la sangre también se dio con los legionarios romanos y con los militares imperiales ingleses (los "casacas rojas"). También los tercios españoles se distinguían con prendas rojas, y el rojo es, hasta nuestros días, el color distintivo de la Infantería. Todos esos ejércitos estaban adaptados a un tipo de táctica similar a la falange hoplítica —esto es, una táctica en la que el orden cerrado era capital—, y es de destacar que los "casacas rojas" también obedecían a toques de pífano, como los espartanos. Ciertos arquetipos afloran de tiempo a tiempo.
  
[40] "Lambda" guarda una subterránea relación con el mantra "lam" asociado al primer chakra (el plexo sacro) en el Hinduismo, el chakra rojo, del instinto, de la potencia y de la lucha. Asimismo, en alemán, la partícula ur significa "originario", "primordial" —del mismo modo que el primer chakra es el chakra primordial, el de las fuerzas elementales y básicas que Esparta pretendía cultivar para tener unos cimientos sólidos y unas raíces profundas. La misma forma de la lambda ha de recordarnos el significado de estos asuntos: se trata de la montaña (en este caso, el despiadado monte Taigeto, a cuyas laderas se sacrificaba a los defectuosos), el falo, la masculinidad o el fuego —es decir, todo aquello que desde la Tierra se eleva al cielo, desde el abismo a la cumbre, desde la materia al espíritu, desde la oscuridad a la luz. La providencia arquetípica ha unido todos estos conceptos en el punto de encuentro de Esparta.

[41] En el oráculo de Delfos, institución doria como se dijo antes, venía escrita la frase "conócete a ti mismo" sobre un templo, de modo que la runa Ur vuelve a encajar perfectamente en el contexto espartano.

[42] Tipo de flauta travesera cuyo sonido está muy asociado a la Infantería, especialmente en el Siglo XVIII. Su sonido transmitía confianza, seguridad, ligereza y una serena alegría.
  
[43] Algo similar al proceso de difamación de la relación Aquiles-Patroclo ha ocurrido en cuanto al lesbianismo. El modo que tiene el Sistema de apartar a las gentes sanas del ideal griego (que es el ideal indoeuropeo) y de ridiculizarlo es afirmar que la homosexualidad era absolutamente normal en Grecia, y sacándose de la manga relaciones sodomitas y lésbicas a partir de cualquier referencia de camaradería, maestrazgo, devoción o amistad.
  
[44] Del mismo modo, Guillermo el Conquistador hizo mutilar con saña el cadáver del rey Harold tras la Batalla de Hastings contra los anglosajones, que también defendían un punto alto.

[45] En los tiempos de Aristóteles, por otro lado, Esparta ya no era la misma.
  
[46] "Los persas".

[47] "Agis". 

* * * * * * * *

F. W. Nietzsche, "Cinco prefacios para cinco libros no escritos", El Estado griego:

El que considere la guerra y su posibilidad uniformada, la profesión militar, respecto de la naturaleza del Estado, que acabamos de describir, debe llegar al convencimiento de que por la guerra y en la profesión militar se nos da una imagen, o mejor dicho, un modelo del Estado. Aquí vemos, como efecto, el más general de la tendencia guerrera, una inmediata separación y desmembración de la masa caótica en castas militares, sobre la cual se eleva, en forma de pirámide, sobre una capa inmensa de hombres verdaderamente esclavizados, el edificio de la sociedad guerrera. El fin inconsciente que mueve a todos ellos los somete al yugo y engendra a la vez en las más heterogéneas naturalezas una especie de transformación química de sus cualidades singulares, hasta ponerlas en afinidad con dicho fin. En las castas superiores se observa ya algo más, a saber, aquello mismo que forma la médula de este proceso interior, la génesis del genio militar, en el cual hemos reconocido el verdadero creador del Estado. En algunos Estados, por ejemplo, en la constitución que Licurgo dio a Esparta, podemos ya observar la aparición de esta idea fundamental, la génesis del genio militar. […] Yo creía que el hombre guerrero era un instrumento del genio militar y su trabajo un medio también de este genio; y que no como hombre absoluto y no genio, sino como instrumento de este genio, el cual puede arbitrar su destrucción como medio de realizar la obra de arte de la guerra, le correspondía un cierto grado de dignidad, a saber, ser un instrumento digno del genio.