sábado, 17 de agosto de 2013

Heartland —el corazón de tierra firme (III de III)


Ahora bien, donde esta voluntad se manifiesta de un modo más fuerte e imponente es en Rusia, ese imperio intermedio en el que, por así decirlo, Europa retrocede hacia Asia. Allí se ha ido concentrando y acumulando fuerza de voluntad desde hace mucho tiempo, y esa voluntad, que nadie sabe si es voluntad de afirmar o de negar, espera amenazadora el momento en que se la haga accionar, por decirlo con la palabra favorita de los físicos de hoy.
(F. Nietzsche).

En las décadas futuras, el ferrocarril, las carreteras y las redes para el transporte de energía conectarán toda Eurasia a partir de un centro neurálgico asiático central y, sobre todo, uno afgano.
(Robert D. Kaplan).



ÍNDICE

- INTRODUCCIÓN
- LAS CUENCAS ENDORREICAS Y LA IMPORTANCIA DE LOS SISTEMAS FLUVIALES
- ¿QUÉ ES EL HEARTLAND?
- BREVE HISTORIA DEL HEARTLAND
   · Prehistoria
   · Antigüedad
   · Edad Media: Pax Mongolica
   · Antiguo Régimen: cosacos y zares
   · Los socialismos telúricos
   · La Guerra Fría
   · La globalización

- LA BANANA ROJA
- LA TEORÍA DEL HEARTLAND
· El mundo según Mackinder
· Extensión del Heartland e importancia de Europa del Este
· Alemania según Mackinder —Realpolitik, Kultur, Weltanschauung, la       Escuela de Munich y la Geopolitik de Haushofer
- ¿ESTÁ OBSOLETA LA TEORÍA DEL HEARTLAND?
- ¿EXISTEN OTROS HEARTLANDS?
- EL HEARTLAND ÁRABE —NEJD Y EL CUERNO DEL DIABLO
- EL HEARTLAND AFRICANO
- EL CERRADO —BRASIL POSEE EL HEARTLAND DE SUDAMÉRICA
- LA GRAN CUENCA Y OTROS HEARLANDS NORTEAMERICANOS
- CASTILLA LA VIEJA ES EL HEARTLAND DE ESPAÑA

TERCERA PARTE
- LA TEORÍA DEL MANPOWER ―LA GLOBALIZACIÓN CONTRA LA RAZA BLANCA
· La lucha por la mente humana: el ser humano como campo de batalla
- LA REBELIÓN DE LA TIERRA —DESMEMBRAR EL OCÉANO MUNDIAL ES ENSANCHAR EL HEARTLAND
· El Gran Tiempo contra el Gran Espacio 
· Futuribles para el Heartland —un nuevo nuevo mundo, o el imperio 
  de tierra cerrada
· Génesis del atlantismo
- EL ESTADO COMERCIAL CERRADO —AUTARQUÍA VS. GLOBALIZACIÓN
- EL EJEMPLO COSACO Y LA IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA Y SOCIAL DE LAS FUERZAS ARMADAS
- NUEVOS VIKINGOS Y COSACOS PARA EURASIA: NECESIDAD DE UNA BIOPOLÍTICA DEMOGRÁFICO-REPRODUCTIVA Y ÉTNICA PARA EL HEARTLAND
· España en el contexto del Heartland ―de Iberia a Siberia


LA TEORÍA DEL MANPOWER ―LA GLOBALIZACIÓN CONTRA LA RAZA BLANCA

El trabajo asalariado blanco de categoría inferior carece de todo valor; la masa obrera de las zonas carboníferas nórdicas se ha hecho superflua. Ésa fue la primera gran derrota de los pueblos blancos frente a la masa de los pueblos de color de todo el mundo... Ésa fue la primera señal amenazadora de que el dominio blanco del mundo se encuentra ante la posibilidad de sucumbir al poder de los pueblos de color como consecuencia de la lucha de clases que se libra a sus espaldas.
(Oswald Spengler, "Años decisivos").

Mackinder no consideraba, como los historiadores marxistas o demoliberales, que la Historia fuese una conjunción de procesos económico-sociales fácilmente predecibles, sino obra de la voluntad de los hombres. Fruto de la aceptación de este hecho es su reconocimiento de la importancia absoluta del manpower, el llamado por los romanos germen, que sería, como poco, igual de determinante que el territorio en la geopolítica ―recordemos que, en la geopolítica, lo geo depende de la tierra y lo político depende del hombre, estudiar al hombre y a las comunidades humanas es por tanto de una importancia fundamental en la geopolítica, no olvidemos que Stalin llegó a prohibir la geografía humana.

Manpower significa en inglés "el poder de los hombres" o "fuerza humana". Podríamos traducir el vocablo libremente como "capital humano". Para Mackinder, tres eran los factores que modulaban la expresión estratégica del manpower: su número (demografía), su virilidad (organización, disciplina, coraje, resistencia, "espíritu", etc.) y su equipamiento (tecnología). Reconocer la importancia del manpower implica aceptar que si un país no tiene industria, se puede levantar, si carece de materias primas, puede enviar soldados y/o empresas a conquistarlas, si su territorio es poco propicio al desarrollo, puede anexionarse tierras mejores, si una ciudad ha sido destruida por un terremoto, se puede volver a reconstruir, incluso si una pandemia diezma gravemente la demografía, puede repoblarse con tal de que exista un poso de manpower de calidad. Pero si un país pierde o corrompe su capital humano está perdido, ya que sólo el trabajo —la acción, constructiva o destructiva, del ser humano— hace funcionar a un Estado. El trabajo es la única fuente de riqueza y depende de los hombres —y los hombres son paridos por mujeres. Por tanto, rara vez una nación sucumbe a las guerras, las catástrofes y los ataques externos si antes la degradación fisiológica, genética y moral de su manpower no la ha carcomido desde dentro.

China presume de manpower en un desfile militar.

Para la internacional marítima y comercial de la época de Mackinder, el "problema" de Alemania era que allí la importancia del manpower era reconocida desde la época de Federico el Grande. Decía el monarca prusiano que

Es desagradable ver el trabajo que se toman bajo nuestro rudo clima para hacer crecer piñas, plátanos y otros frutos exóticos, mientras que se ocupan poco de la prosperidad humana. Pero digan lo que quieran, el hombre es más importante que todas las bananas juntas. Es él la planta a cultivar, la que merece todas nuestras atenciones y nuestros desvelos, pues representa el orgullo y gloria de nuestra Patria.

Sin repetir el contenido pero sí la forma, el capítulo II del volumen II del "Mi lucha" hitleriano es también un canto a la necesidad de cultivar e incrementar el manpower con vistas a un fortalecimiento del Estado:

[El Estado racial] Tiene que comenzar por hacer de la cuestión de la raza el punto central de la vida general; tiene que velar por la conservación de su pureza y tiene también que consagrar al niño como el bien más preciado de su pueblo. Está obligado a cuidar de que sólo los individuos sanos tengan descendencia. (…) deberá considerarse execrable el privar a la nación de niños sanos. (…) Por otro lado, el Estado tiene que velar porque la fecundidad de la mujer sana no sufra restricciones como consecuencia de la pésima administración económica de un régimen de gobierno que ha convertido en una maldición para los padres la dicha de tener una prole numerosa. 

Continúa el austriaco:

Se formarán colonias cuyos habitantes todos serán portadores de la sangre más pura y, al mismo tiempo, de gran capacidad. Será el más preciado tesoro de la nación. Su progreso debe ser considerado con orgullo por todos, pues en ellos están los gérmenes de un gran desarrollo nacional y de la propia Humanidad.

Apoyada en el Estado, la ideología racial logrará a la postre el advenimiento de una época mejor, en la cual los hombres se preocuparán menos de la selección de perros, caballos y gatos que de levantar el nivel racial del hombre mismo.

También la educación y la cultura sufren un cambio radical bajo esta mentalidad herética. La memorización mecánica de datos inútiles que el cerebro no retiene pasados años —y que en realidad sirve para triturar los instintos naturales de la juventud a fin de formar una generación de burgueses sedentarios, conformistas y desustanciados, incapaces hasta de reproducirse— se ve sustituida por una educación orientada a fomentar la capacidad física, la fuerza de voluntad, el liderazgo, el carácter, la rapidez de decisión, el espíritu de combate, el pensamiento crítico y la claridad mental. Tales ideas llevaron a Hitler a pensar que el boxeo, el jujitsu, la instrucción militar, el arte, la historia y la vida de campamento eran mucho más importantes que las matemáticas o la química para la educación de la juventud y para la supervivencia de un pueblo.

Fundándose en esta convicción, el Estado racial no limita su misión educadora a la mera tarea de insuflar conocimientos del saber humano. No, su objetivo consiste, en primer término, en formar hombres físicamente sanos. En segundo plano está el desarrollo de las facultades mentales y aquí, a su vez en lugar preferente, la educación del carácter y, sobre todo, el fomento de la fuerza de voluntad y de decisión, habituando al educando a asumir gustoso la responsabilidad de sus actos. Sólo después de todo esto viene la instrucción científica.

El Estado racial debe partir del punto de vista de que un hombre, si bien de instrucción modesta pero de cuerpo sano y de carácter firme, rebosante de voluntad y de espíritu de acción, vale más para la comunidad del pueblo que un superintelectual enclenque.

A pesar de esta educación supuestamente anti-científica, el periodo nazi coincidió con un extraordinario despegue de la ciencia y la técnica en Alemania. Los nazis fundamentaron su biopolítica o política reproductiva en varias corrientes, que incluían la eugenesia, la promoción de las familias numerosas y de los tipos humanos nórdicos y una educación basada en el deporte, el combate y la vida a la intemperie. El NSDAP pretendía organizar la demografía alemana como si de una granja se tratase —de hecho, dos de los principales ideólogos raciales alemanes, Heinrich Himmler y Walter Darré, tenían formación granjera. Los hermanos Lutz y Heinz Heck, ambos biólogos y zoólogos alemanes, comenzaron, ya en época Weimar, un experimento zoológico para recrear los uros (Bos primigenius primigenius, antepasados del ganado vacuno) y los tarpanes (Equus ferus ferus, antepasados del ganado equino). Su idea era demostrar que una especie no estaba extinta si sus genes habían sobrevivido, dispersos, en otras especies modernas, y que podría ser reconstruida fácilmente con un programa de cruces selectivos. Si bien se acercaron mucho a su objetivo (caballos y toros de raza Heck), no llegaron a ver consumado su proyecto. También se tomaron muchas molestias para evitar la extinción del bisonte europeo. Esto viene a evidenciar que los estudios hereditarios y de ganadería estaban muy avanzados en Alemania.

En el presente, Japón brinda el ejemplo perfecto de la importancia del manpower. Japón es un archipiélago de islas rocosas, aisladas, montañosas y de costas abruptas, las tierras cultivables son escasas y las materias primas, incluso el carbón y el hierro, casi inexistentes. De orografía endiablada, la construcción de vías férreas fue problemática y se tuvieron que excavar túneles y tender puentes. Históricamente, a Japón se le cortó todo acceso a fuentes de materias primas obstruyendo seriamente su industria y haciéndole estallar hacia Estasia ya antes de la Segunda Guerra Mundial. Al término de la misma, el país fue arrasado por las bombas, incluyendo dos atómicas. Aunque la represión de la posguerra no fue tan salvaje como la sufrida por Alemania, Japón fue gobernado entre 1945 y 1951 por un dictador estadounidense: el general MacArthur, que presidió la ingeniería social y las reformas económicas que debían transformar para siempre la sociedad y la economía japonesas. Los japoneses hubiesen podido pasar el resto de su historia lloriqueando, yendo de víctimas, viviendo de ayudas y quejándose de su opresión, pero a pesar de este escenario material tan contrario a la prosperidad, otro hecho igualmente material (la enorme calidad genética del manpower japonés, su inteligencia y capacidad de trabajo) hizo que Japón se levantase de sus cenizas reconstruyéndose en tiempo récord hasta ser la primera economía de Asia (actualmente es la segunda). Si bien es cierto que la idiosincrasia y la cultura japonesas fueron torcidas por la ocupación estadounidense y traumatizadas por la derrota del Imperio hasta el punto de que hoy el carácter japonés parece una caricatura de lo que antaño fue (cosa que también ha pasado en Alemania y hasta en otras naciones que teóricamente ganaron la guerra), la promesa de un Japón próspero y libre seguirá vigente mientras el capital humano del archipiélago, la homogeneidad étnica del pueblo japonés y la fuente genética de la tradición japonesa subsistan.

Japón no es una llanura feliz de clima benigno, sino un archipiélago dividido, rocoso, montañoso, volcánico, acosado por terremotos, con escasa tierra cultivable, pocos recursos de vida y materias primas, inviernos gélidos y costas abruptas. Si estuviese habitado por haitianos en lugar de japoneses, sería un Estado fallido en vez de la segunda economía de Asia.

Islandia constituye otro ejemplo muy elocuente. A menos de 3.000 km del Polo Norte, sólo el 1% de su superficie es cultivable, el resto es una mezcla de glaciares, montañas, tierras volcánicas, géiseres, llanuras pedregosas y otras superficies estériles y no arables ni siquiera en primavera o verano. Carece de ríos navegables o fuentes de materias primas, se encuentra a más de 5 horas de vuelo de las capitales europeas y a 10 horas de vuelo de Norteamérica —siempre y cuando la actividad volcánica no enturbie la visibilidad del espacio aéreo. Los enlaces marítimos son aun más penosos, los icebergs no son infrecuentes y el turismo es anecdótico. La islandesa no es una sociedad perfecta ni mucho menos, pero a pesar de todo ello, de las crisis financieras y de las maquinaciones de los bancos británicos y holandeses, la prosperidad de la isla de roca, fuego y hielo es incuestionable debido a la laboriosidad, disciplina e inteligencia de su capital humano.

Haití es un ejemplo del caso contrario. Fértil y de clima benigno, la tierra permite producir tres cosechas al año, más que suficiente para no sólo alimentar a la población autóctona, sino también para exportar excedentes al extranjero. Durante su época como colonia francesa, Haití producía más riqueza que las 13 colonias inglesas de Norteamérica juntas, abasteciendo a toda Francia y a buena parte de Europa. En 1791, la población negra y mestiza, arengada por las nuevas consignas de "libertad, igualdad y fraternidad", se levantó contra la minoría francesa exterminándola en una masiva limpieza étnica muy poco recordada por la historia. Enseguida advino la hambruna. Desde entonces, Haití es un desastre socioeconómico, una broma como Estado, una base de Estados Unidos, un parásito que vive de ayudas del mundo desarrollado y, en suma, un trozo de África subsahariana en mitad del Caribe.

Islandia, Haití y la importancia del manpower, o cómo convertir un infierno glacial en un paraíso nórdico y un paraíso tropical en un infierno tercermundista. Si Haití estuviese habitada por franceses (como en el Siglo XVIII), o por alemanes (como muchas partes de Brasil), se trataría de un país incuestionablemente próspero.

Debido a la acción ideológica y social del cristianismo primitivo, el demoliberalismo, el marxismo, el psicoanálisis freudiano, la antropología boasiana, la escuela de sociología de Frankfurt y el Concilio Vaticano II, todos ellos antepasados del actual pensamiento políticamente correcto (quizás mejor llamado judeocristianismo cultural), estos contundentes ejemplos son desterrados rápidamente: lo importante es la "cultura", la "educación" y el "entorno". Educad a un pueblo, se nos dice, culturizadlo, y conseguiréis elevarlo. "La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo", declaró en consonancia con esta ideología el ex-terrorista anglófilo Nelson Mandela, agente de la ONU y de la familia Oppenheimer en Sudáfrica y actualmente "santo laico" de la globalización.

Estas personas pretenden obviar que la Naturaleza pone límites claros, que unos tipos humanos tienen más potencial que otros, que por tanto la semilla de la educación brota mejor en ciertos tipos humanos y que de donde no hay, no se puede sacar. Los libros y el aprendizaje artificial no pueden sustituir el instinto innato y cientos de miles de años de selección natural, porque la cultura y las modas son fenómenos cambiantes, accesorios y transitorios, mientras que el genoma es mucho más permanente. Del mismo modo, un subnormal nunca ganará el premio Nóbel de Física, un tetrapléjico nunca batirá el récord de 200 m vallas, un blanco nunca será campeón de 100 m sprint, un negro nunca será campeón de 100 m natación, un aborigen australiano nunca será campeón de ajedrez y un chino nunca será campeón de culturismo —y esto no es ni discriminación ni racismo, es la realidad natural de los hechos en oposición al idealismo artificial de la "igualdad". Incluso cuando la educación dota de cierto barniz ordenado a tipos humanos desordenados (siempre teniendo en cuenta que existen individuos excepcionales tanto por encima como por debajo de la media de cada raza), cualquier situación de crisis, cualquier cambio de vientos, cualquier caos provisional, cualquier regresión a la Naturaleza y a la barbarie, harán que la genética se imponga de nuevo, que los efectos del superficial adiestramiento reviertan a su estado primitivo y que la cabra tire al monte.

Se podrá hablar por tanto de la importancia de la cultura como elemento social aglutinador en la Geopolítica, que dota de cohesión y continuidad histórica a un grupo humano, pero siempre teniendo presente que la relación entre una cultura y una etnia es una carretera de doble sentido: toda cultura, todo imaginario colectivo, toda cosmovisión, toda ideología, tradición y religión es siempre el resultado del tipo humano que la creó y del territorio donde nació —y por tanto de un código genético, de un entorno ambiental y hasta de un momento histórico determinados. Una raza tampoco puede adoptar una cultura ajena a su psiquis innata sin provocar graves desajustes. Por ende, aquellos que afirman la importancia de la educación en realidad afirman la importancia de los "educadores", es decir, de sistemas de narcosis social, control social, castración social y domesticación social en manos de refinados ingenieros sociales volcados en luchar contra la Naturaleza, especialmente contra la naturaleza humana. Y es que si partimos de la base de una raza que sea noble, valiente, sana, fuerte, autosuficiente, competitiva e inteligente por sí misma de forma innata ―una raza que requiera menos esfuerzo educativo para alcanzar la excelencia―, todas las mafias de ingenieros sociales, castas burocráticas y profesionales de la caridad (que bajo su fachada de querer "mejorar al hombre" en realidad siempre aspiran a convertirse en pastores-esclavistas de un rebaño domesticado, corrompido y manipulable) de repente carecerían de motivo para existir. La casta de los ingenieros sociales necesita por tanto que existan bolsas sociales de enfermedad, ignorancia, depravación, inseguridad, inestabilidad, mestizaje, pobreza, desarraigo y estupidez, necesita que el mal eche raíces firmes en el mundo y que se perpetúe [1]. Necesita, en suma, que no existan tipos humanos nobles, fuertes, valientes, rebeldes, altruistas e inteligentes para poder presentarse ella como la única organizadora posible del mundo y de la humanidad. Necesita gente incapaz de ayudarse a sí misma para ser ella quien los "ayude". Para eternizarse en el poder, necesita eternizar a un tipo humano permanentemente necesitado de la educación y/o de la dominación férrea para ser salvado de sí mismo, y por tanto dependiente de sus amos. Así, la casta de los ingenieros sociales pretende concentrar el mayor poder posible (el Gobierno Mundial) en las menores manos posibles (un núcleo reducido de familias agrupadas en torno a la Alta Finanza). Y por supuesto, todo esto no es posible sin la "educación", es decir, la manipulación de la mente humana para hacer que encaje a martillazos en la granja global preconizada por los pastores de nuestro siglo. La reproducción desmesurada de la pobreza en el Tercer Mundo a partir de la segunda mitad del Siglo XX es un fenómeno extraordinario de importancia mundial, cuyos orígenes deben ser buscados en el judeocristianismo cultural de las ONGs y fundaciones privadas de Occidente.


De todo esto se concluye que las mafias de la caridad (iglesias, ONGs, servicios sociales) no tienen la más mínima intención de acabar con la pobreza y la miseria, del mismo modo que la industria farmacológica no tiene la más mínima intención de acabar con las enfermedades, o las revistas de dietas de acabar con la obesidad y la celulitis.

Ahora que aun está reciente el recuerdo de la visita del Papa a Brasil a finales de Julio, podemos rescatar una declaración suya. Francisco I habló de educación para luchar contra el problema de las drogas… esta "educación", naturalmente, estaría a cargo de la Iglesia: mientras haya drogas, esta Iglesia tan moderna, tan post-Concilio Vaticano II, seguirá siendo necesaria. Parece que el Vaticano no quiere que el individuo se acerque a la Iglesia espontáneamente por creencias sólidas o por tradición ancestral, sino por pura desesperación y abandono. El objetivo real del Vaticano en los "bajos fondos" del mundo es penetrar en estos escenarios para establecer redes de Inteligencia a pie de calle. Pero la realidad es que el problema de las drogas puede combatirse perfectamente de otras muchas maneras y Su Santidad debería entender que la mansedumbre no es la única forma que tiene un pueblo de enfrentarse a los obstáculos. Las drogas, por seguir con el caso, podrían combatirse dándole un tiro en la nuca a cuanto hombre o mujer comercie con la droga en la vía pública o en los locales, cazando como animales a los grandes narcos, arrasando sus propiedades y exterminando tanto a sus ejércitos privados como a sus cortes de prostitutas aficionadas, procesando a los políticos, jueces, abogados y policías corruptos y haciendo que se pudran en prisión o en trabajos forzados, haciendo redadas y registros masivos en locales nocturnos y arrestando a cualquiera que lleve droga encima, o hasta devastando militarmente los santuarios del narcotráfico. A la mayoría de los Estados no les faltan los medios para realizar todas estas operaciones, que producirían un potente shock en la psique colectiva de los pueblos y cambiarían para siempre la cultura popular a pie de calle. Si dichas operaciones no se llevan al cabo es porque existen organizaciones globalistas, así como intereses comerciales manejados por diversos servicios de Inteligencia, que saldrían seriamente perjudicados y que atacarían con todos sus medios al Estado que así se comportase. Pero eso no significa que la lucha contra la droga no se pueda y deba llevar al cabo, como de hecho se está haciendo en Brasil, en Rusia (destacando Victor P. Ivanov, director del Servicio Federal de Narcóticos de Rusia) y en Irán.

Retomando de nuevo el hilo del capital humano, durante mucho tiempo las inercias de la civilización han tendido al desangramiento y dilapidación de la moneda genética de los pueblos europeos. Contra los tomahawks de bronce de la Era de los Metales, contra los escudos de las legiones romanas, contra las flechas de los arqueros ingleses, contra las cimitarras de los sarracenos, contra las picas de los tercios españoles, contra las galeras turcas, contra los muros de las ciudades holandesas, contra las lanzas de la caballería pesada francesa, contra las represiones de Cromwell, contra las bayonetas de Napoleón, contra las ametralladoras de los alemanes, contra los cañones del Ejército Rojo, se arrojó oleada sobre oleada de hombres de una calidad que hoy en día resulta difícil de concebir; hombres duros que, de existir en el presente, no permitirían la destrucción de sus pueblos a manos de una cobarde casta de parásitos con corbata atrincherados en jaulas de Faraday, la esclavización de sus descendientes por una élite anémica o que sus tierras fuesen colonizadas por pueblos tercermundistas que se aprovechan de la decadencia de nuestra civilización y que ejecutan la agenda de limpieza étnica de la oligarquía globalista.

Decía George B. Shaw que "los fuertes se destruyen entre sí y los débiles continúan viviendo". A lo largo de milenios, los pueblos europeos, por su misma naturaleza guerrera y activa, hemos sufrido una selección natural invertida que ha ido erradicando a los mejores estratos genéticos —un fenómeno conocido como disgenesia. Esta disgenesia ha debilitado nuestro poso genético hasta el punto de comprometer nuestra supervivencia como familia internacional y subordinarnos a los descendientes de aquellos que no vivieron por la espada y la verdad, sino por el dinero y la mentira. Ha sido una lucha entre dos antiguas formas de depredación: la depredación convencional y el parasitismo… y el parasitismo va ganando. En términos geopolíticos, esto se traduce en la desvirtuación de los imperios hasta convertirse en sus reflejos antitéticos: el Imperio Romano deja de ser un imperio del "Senado y Pueblo de Roma" para convertirse en el imperio de la oligarquía religiosa del Vaticano, el Imperio Británico deja de ser un imperio de los militares ingleses para convertirse en el imperio de la élite financiera de la City de Londres, el Imperio Francés deja de ser un imperio de la República para convertirse en el imperio de un conglomerado de multinacionales, intereses y logias masónicas, y así sucesivamente: donde antes estaba la fuerza bruta, la lucha directa y el camino de las armas, ahora se erige la manipulación de la mente y del dinero; donde antes se promovía al hombre-guerrero, ahora se promueve al hombre-rebaño y al usurero.

La medicina moderna también ha hecho una labor desastrosa en el ámbito evolutivo. Encerrando a los inteligentes en estudios, oficinas y laboratorios y haciéndoles renunciar así a una tasa de fertilidad mucho más plena, ha conseguido a cambio multiplicar a los tontos y débiles: la situación exactamente opuesta a la deseable. En el mundo moderno, los fuertes e inteligentes se desloman remolcando con el sudor de su frente a los débiles y estúpidos.

Es en la era de la globalización que el genocidio de la mejor sangre europea ha sido plenamente institucionalizado por las nuevas castas dominantes. Hoy asistimos a una limpieza étnica de la humanidad eurodescendiente en el mundo entero; a pesar de ser una limpieza étnica blanda (a veces no tan blanda), ejecutada no por ejércitos convencionales, sino por bancos, medios de comunicación, ONGs, ayuntamientos, mezquitas, iglesias, gobiernos, empresas, ideologías oficialistas, mafias y servicios sociales, cumple absolutamente todos los requisitos de un genocidio en toda regla según la definición de la ONU. Los geoestrategas de la globalización están claramente determinados a extinguir el manpower de los europeos étnicos, demoliendo los cimientos de nuestro orden social, envenenando nuestro espíritu con ideas autodestructivas, castrando psicológicamente a los hombres, embruteciendo el carácter de las mujeres, destruyendo nuestro instinto de autodefensa y territorialidad, y colonizándonos e hibridándonos con razas border-line para reventarnos desde dentro y para exterminar lo que queda del legado genético de las razas nórdicas del Paleolítico.

 
París.

La oligarquía globalista (que considera que la tecnología ya hace posible que el mundo sea gobernado por una ínfima cantidad de personas, tal y como describe el geoestratega Zbigniew Brzezinski en "La era tecnotrónica") ya no necesita a la raza blanca para imponer su dominio global. Al contrario, ahora necesita desembarazarse de los pueblos europeos (incluyendo eurodescendientes en ambas Américas, Oceanía, Sudáfrica, etc.) porque considera que son los principales rivales en el reparto del pastel global. Más cantidad de personas inteligentes, organizadas, valientes, con conciencia de grupo y con instinto de territorio significa más bocas con las que compartir el pastel y por tanto menos pastel por boca. Una clase media numerosa, fuerte y nacionalista significa una clase alta globalista menos influyente. Si lo que se pretende es concentrar el capital para que una ínfima minoría cosmopolita ―especialmente formada por judíos asquenacíes― sea descomunalmente poderosa y rica, todos los demás pueblos deben ser impotentes y pobres. Así que del mismo modo que la familia Oppenheimer se está quitando del medio a los blancos sudafricanos para poder saquear más fácilmente el oro y los diamantes de Sudáfrica, propiciando que el país se convierta en otro estado fallido subsahariano-tercermundista víctima de corporaciones transnacionales, también las demás familias de la Alta Finanza globalista necesitan quitarse del medio a la "raza blanca" como tal para poder dominar el mundo sin oposición, y para ello se ponen de parte de las razas oscuras, promocionándolas siempre en detrimento de la nuestra. El final será la globalización del tercermundismo, un mundo de esclavos en el medio de los cuales, como oasis neofeudales, se erguirán las lujosas e hipertecnologizadas torres de marfil y burbujas de cristal de los descendientes de la actual élite financiera que, por supuesto, no se mezclarán con otras razas. Estados Unidos y la Unión Europea parasitan el genio y la laboriosidad de la raza blanca, pero son, de hecho, entidades ferozmente antiblancas: en el seno de ellas, el hombre blanco ha abdicado, se ha rendido, trabaja mansamente y paga religiosamente sus impuestos para financiar su propia aniquilación. La tercermundización de Occidente parece ser una de las paradas obligatorias en la ruta hacia el Nuevo Orden Mundial, y tanto EEUU como la UE son núcleos esenciales de ese nuevo orden.

Sin embargo, cualquier Estado realmente soberano debería abandonar los peligrosos lastres morales e ideológicos del pasado judeocristiano, darse cuenta del sombrío futuro que le espera al mundo si triunfa la globalización, rebelarse contra los apóstoles de Globalistán y aceptar sin mayor sensacionalismo que, en este maltrecho planeta, los tipos humanos más evolucionados —particularmente con mayor desarrollo de los tejidos y zonas del cerebro de aparición evolutiva reciente—, de mayor potencial y máximo valor para la vertebración de un Estado son en general aquellos propios del norte de Europa y el este de Asia. Las relaciones entre estas comunidades raciales (por ejemplo, la Ruta de la Seda) son como el flujo negativo-positivo de un circuito eléctrico, han sido durante siglos la clave de la geopolítica y es de esperar que sigan siéndolo tanto para bien como para mal. Entre el norte de Europa y el este de Asia, el mundo semita aparece como una anomalía intermedia, un cortocircuito que perturbó el correcto flujo de relaciones: del mundo semita salieron el judaísmo, el cristianismo primitivo, el Islam, el demoliberalismo, el capitalismo, el comunismo y el globalismo.

Tanto el tipo europeo como el tipo estasiático son variedades humanas que surgieron en entornos fríos (ya en el Siglo XVIII Montesquieu notaba las diferencias evolutivas producidas por el frío en las razas humanas) y altamente hostiles para la supervivencia, que imponían la necesidad de aumentar las operaciones de caza, de comer carne y de adoptar tradiciones sólidas y organizaciones tribales férreas. La civilización es el mero producto del transplante de estos tipos humanos a territorios mucho más propicios para la vida, donde la supervivencia no entraña tanto esfuerzo, donde aquellas tribus tan regimentadas se convirtieron en Estados e Imperios y donde su genio innato ―"liberado" de la dura tarea de sobrevivir y evolucionar― se desvió por laberintos tortuosos. Los Estados que mimen, protejan y cultiven sistemáticamente la calidad y cantidad de dichos tipos humanos incrementarán su poder y se convertirán en islas de orden y eficacia, los que no lo hagan acabarán como estados fallidos absorbidos en el maremágnum de Globalistán y las multinacionales.

De todo esto podemos sacar en claro que la civilización moderna, de influencia predominantemente marítima, al no poder homogeneizar la humanidad en base a factores reales como la sangre o el territorio, pretende nivelarla por lo bajo en base a factores abstractos e intangibles como la cultura, la ideología, la "democracia", la "libertad", los "derechos humanos", los "mercados", la educación, la usura, la deuda, la religión y la moneda falsa, factores todos "idealistas" que lo que esconden es el ansia de poder de una minúscula y cobarde élite plutocrática, usurera y manipuladora de la mente humana.

Una civilización telurocrática debe basarse en factores obstinadamente reales como el territorio, la productividad, las necesidades reales de la población, los límites de los recursos terrestres, la demografía, el capital humano y las similitudes genéticas de las grandes familias humanas, de las cuales la que nos atañe a nosotros —los aborígenes del continente europeo— es la "raza blanca": un bloque social multinacional que, sin ser homogéneo ni mucho menos, comparte una herencia similar, tiene más coherencia étnica que cualquier otro grupo humano de un tamaño tan grande y se caracteriza por su elevada inteligencia, creatividad, espíritu emprendedor, abundancia de genios, potencial atlético y algo que podríamos llamar "plusultrismo". Reveladoramente, esta gran familia de pueblos es la que está siendo más agresivamente atacada por la globalización —lo cual implica que luchar por el incremento del poder de este conglomerado, así como por los valores tradicionales asociados a él, equivale a luchar contra la globalización. Del mismo modo, el hecho de que actualmente en Occidente se esté criminalizando y desprestigiando al varón blanco joven y heterosexual implica por fuerza que él es el único que podría, bajo condiciones determinadas, derribar el sistema globalista basado en la Alta Finanza.

Huelga decir que los geoestrategas de la globalización (es decir, los hombres poderosos de la Alta Finanza, las multinacionales, la industria mediática, los Estados secuestrados y otros emporios cancerígenos) sí creen claramente en la supremacía del manpower por sobre la educación. Prueba de ello es que no se han limitado meramente a "educar" (lavarles el cerebro) a los pueblos europeos para degradarlos, sino que han implantado en Occidente colonos de una calidad totalmente diferente a la de los pueblos europeos, con la esperanza de subvertir completamente el paisaje étnico y la geografía humana de Occidente.


La lucha por la mente humana ―el ser humano como campo de batalla

Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder que gobierna nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Esto es un resultado lógico de la manera en que está organizada nuestra sociedad democrática... En casi cualquier acto de nuestras vidas, sea en la esfera de la política o de los negocios o de nuestra conducta social o en nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número relativamente pequeño de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la opinión pública.
(Edward L. Bernays).

Si llevamos la importancia del manpower hasta su consecuencia lógica, desprenderemos que los procesos más importantes en el devenir de la civilización no son los económicos, sino los evolutivos a largo plazo: aquellos que afectan a la mente y a los genes, cambiando la expresión del manpower. Las tendencias reproductivas, los cambios alimentarios, las religiones, las ideologías, las culturas, las filosofías, etc., tienen una influencia desproporcionada en cuanto a que son capaces de conquistar un manpower determinado y modificar su comportamiento. Cuando una oligarquía determinada desea obtener poder por sobre la voluntad humana (y no hay forma de poder más absoluta que ésa), lo primero que hace es manipular el paisaje psicológico y biológico de los pueblos que desea dominar.

En comparación con estos procesos que tienen lugar en la dimensión del imaginario colectivo de un pueblo y en la reproducción de las nuevas generaciones, la economía y estrategias globales son el mero resultado lógico e inevitable de mentalidades, de formas de pensar, de tipologías humanas y de mezclas e hibridaciones genéticas, así como de condicionamientos instintivos adquiridos en nuestra larga Prehistoria y profundamente arraigados en la conducta humana, que pueden ser utilizados, subvertidos y vueltos en contra de sus portadores. La alimentación post-neolítica y ahora la industrial, la irrupción de religiones orientales en Europa, el barrido del antiguo imaginario pagano, el control de la televisión o actualmente la inmigración masiva tercermundista sobre Occidente, están jugando y van a jugar, un papel evolutivo importantísimo en el futuro de la especie.

Consecuentemente, el ser humano mismo se ha convertido en un campo de batalla entre el mundo natural enraizado en nuestros genes y en nuestra "voz interior", y la modernidad decadente predicada desde los bancos, las multinacionales, las iglesias infiltradas, la música y los medios de comunicación. Si quienes desean el poder deben luchar por poseer la mente humana, quienes dominen la propaganda (medios de comunicación, sistemas educativos, modas, ideologías y/o religiones), dominarán al ser humano y por tanto al mundo. Al conjunto de esfuerzos orientados a cambiar el comportamiento de naciones enteras se le llama ingeniería social.

A estas alturas de la globalización ya no queda duda en cuanto a que quienes dominan hoy el mundo no les interesa dejar que el individuo se eleve y cultive su creatividad, fecundidad y poder individual, ya no digamos permitir que varios individuos fuera de los círculos de poder se unan y se comporten como un solo ser con intereses propios. Estamos ya en condiciones de identificar cuáles son las tendencias que la globalización pretende imponer a la raza blanca a través de su ingeniería social:

Destrucción de la colectividad: raza, nación, cultura, religión, clase social, profesión, familia o cualquier puntal de identidad colectiva en torno al cual pueda organizarse un grupo fuerte. Todo debe sumergirse en un confuso revoltijo global. Cuando el individuo es sólo "uno más" y no está integrado en un grupo fuerte, una tribu que lo canalice y lo proteja, es cuando es más fácil dominarlo, manipularlo y meterle ideas en la cabeza. Toda buena secta (y la globalización es una secta de masas) debe desarraigar al individuo antes de remodelar su mente.

Balcanización social y guerracivilismo: hombres contra mujeres, jóvenes contra mayores, separatismos, tribus urbanas, sectas, partidos políticos, equipos de fútbol, subvención de "minorías étnicas", cualquier cosa que divida a la sociedad promocionando el "todos contra todos" que desvía la ira del pueblo y que nos divide para que la casta financiera pueda vencer.

Relativismo y degeneración del comportamiento: todo lo que hagas está bien, puedes serle infiel a tu mujer o marido, puedes hacer de la pereza, la indisciplina y la complacencia una forma de vida, puedes meterte latas de coca-cola por el culo, puedes esnifar, fumar, tragar o inyectarte todas las drogas habidas y por haber, puedes robar, corromper y sembrar el mal a tu alrededor, puedes abortar las veces que haga falta, puedes tener relaciones sexuales con gente de tu mismo sexo, puedes hacer daño a animales indefensos y puedes incurrir en los vicios más depravados, todo eso no te convierte en un ser despreciable, porque no existen tabúes y no existen pecados. Nunca serás castigado por tus faltas porque no existe el bien, no existe el mal y no existe un Más Allá donde, liberados de las ataduras terrenales y del peso de lo carnal, veremos las cosas más claras y seremos llamados a rendir cuentas por nuestros actos y a pagar nuestras faltas para equilibrar la balanza del Cosmos. A este estado de soberbia sacrílega, ignorante y autodestructiva los antiguos griegos lo llamaban hubris o hybris.

Promoción del hedonismo, que el individuo viva sólo para sí mismo, es decir, que sea un payaso desamparado y débil, sin tribu. Puesto que el ser humano no necesita que le den nada, sino ganárselo él, este hedonismo gratuito y barato no le saciará y buscará siempre más materia y más placer sensorial que devorar. La última parada de este recorrido es el reventamiento mental, la degeneración física, el envejecimiento prematuro y un espíritu quemado que ya no cree en nada.

Aniquilación de los valores del viejo mundo. Honor, fidelidad, altruismo, patriotismo, sentimiento del deber, coraje, fiereza, heroísmo, generosidad, disciplina, respeto, solidaridad colectiva, brutalidad, orgullo de familia, de tradición y de linaje, etc.

"Liberación de la mujer" es el nombre que se le ha dado a la operación de duplicación de la mano de obra, aumento del consumo y reducción de los salarios a la mitad gracias al sometimiento de la mujer a los caprichos del mercado laboral y del capitalismo. Los efectos han sido la desintegración de la célula familiar y el desarraigo de los hijos de la misma, arrojándolos a ser criados por el Estado, el sistema educativo, la televisión y las multinacionales, haciendo entrar al comercio internacional en el último reducto del mundo natural: el hogar. Una sociedad que promueve a la mujer promiscua como "interesante" y "experimentada", que se burla de las madres de familias numerosas, que considera que una quinceañera virgen es tonta y que carece en cambio del arquetipo de la madre joven y pura, de la verdadera hembra, es una sociedad condenada a la disolución.

Materialismo. La abundancia material y los estímulos sensoriales desordenados están controlados por el sistema, ergo hacer al ser humano adicto a la materia y a las modas lo hará adicto al sistema y además lo alejará de lo espiritual, del ejercicio de las partes cerebrales de aparición evolutiva reciente (como el neocórtex) y del mundo de los sueños, las experiencias místicas, el amor verdadero, la pasión, la fe y lo sobrenatural. La prosperidad, la riqueza y la abundancia en realidad corrompen el alma humana y hacen que se olvide de lo que realmente importa. Lo que hace crecer al ser humano son los obstáculos, la adversidad y el verse forzado a emplear a fondo y ejercitar todo su potencial. Entre los tres pilares de un Estado (Palacio, Templo y Mercado), el Mercado se identifica con los objetos inanimados, el dinero que producen y los instintos bajos que impulsan a su adquisición. En última instancia, el Mercado comercia con personas. Para eso, es necesario objetificar y cosificar a las personas, en una palabra, deshumanizarlas y despojarlas de espíritu, a la vez que se confieren cualidades humanas y divinas a objetos inanimados, en parte para justificar la cantidad de dinero no-respaldado que existe en el mundo, y en parte para llenar el hueco del espíritu arrebatado al hombre; ésta es la esencia de la especulación. Despojado de su lado espiritual y del amor, pero también despojado de su lado natural y animal, de su instinto de fiereza y lucha, el ser humano moderno se convierte en un pelele.

• Promoción agresiva de la disgenesia, del multiculturalismo y de todas las razas menos la blanca en las naciones occidentales: la raza blanca misma parece un obstáculo a quitar del medio. La inmigración y el multiculturalismo son vacas sagradas, tabúes modernos que nadie dentro del sistema oficial se atreve a cuestionar. La globalización y su ideología multirracial se han convertido en el nuevo dogma conservador de nuestro tiempo; ahora lo revolucionario y herético es hablar de razas, de pureza racial y de luchar por la supervivencia de tu código genético.

Aunque la oligarquía moderna está resultando ser un nido de neuróticos rabiosos altamente peligrosos para la humanidad y el planeta, el problema no es en sí la existencia de élites y castas. Los Homo sapiens ―sea lo que sea eso― somos mamíferos y primates y, como tales, jerárquicos: siempre habrá individuos Alfa e individuos Beta y por tanto siempre habrá élites. La única pregunta que cabe es ¿por qué tipo de élites seremos conquistados? ¿Por una interesada en elevar a los pueblos del mundo y devolverles su papel en la orquesta del Cosmos, o por una interesada en esclavizarlos y hundirlos, arrebatándoles cualquier anhelo espiritual, cualquier pequeño acto de rebeldía, cualquier pequeño placer personal, cualquier modesto triunfo o satisfacción íntima, cualquier sentimiento de amor y sacrificio hacia sus semejantes, cualquier rastro de odio e ira en contra de los gusanos del mundo, susceptible de elevarlos?



LA REBELIÓN DE LA TIERRA —DESMEMBRAR EL OCÉANO MUNDIAL ES ENSANCHAR EL HEARTLAND

La vida en el planeta surgió en el mar; la tierra es un entorno evolutivo conquistado por la vida solo recientemente. Se piensa hoy que la vida apareció en el mar hace 3,8 mil millones de años y que los primeros seres vivos en colonizar tierra firme lo hicieron hace "sólo" 440 millones de años. El mar representaría por tanto lo abismal y primigenio, una reserva de vida y evolución; incluso si un cataclismo desolase la superficie terrestre matando a todos los seres vivos, las tierras emergidas acabarían siendo colonizadas y repobladas tarde o temprano por nuevas formas de vida vomitadas desde las profundidades marinas. El geoestratega y contraalmirante de la Armada estadounidense Alfred Thayer Mahan, consideraba al mar como una "gran autopista" o un "gran espacio de uso común", y añadía que poder naval no era otra cosa que la capacidad de proteger flotas comerciales. "Quien domine el mar domina el comercio mundial, quien domine el comercio mundial domina el mundo", aseguraba el militar.

En comparación con el inestable y dinámico mar, surcado por olas inagotables, corrientes marinas, vientos impredecibles, espumas, empresarios emprendedores y navegantes audaces, la tierra, estable, "conservadora" y duradera, no parece a primera vista dada a una acometida feroz y repentina. El papel de la tierra es el de incubar semillas y cocinar ingredientes, en este caso genio humano, recursos materiales, voluntad de poder y la energía latente de las grandes masas humanas y los sistemas de poder político. Estos ingredientes, firmemente arraigados y desarrollados a su debido tiempo, son luego los encargados de extender la misión de la Tierra.

Si el poder del Mercado se ha encarnado en las potencias marítimas, entonces por fuerza el poder del Palacio (el Estado, tal y como vimos en otro artículo) debe encarnarse en las potencias continentales. Si la estrategia marítima consiste en multiplicar las islas y dividir las tierras ―especialmente excavando canales, aprovechando los lugares donde el mar estrangula a la tierra (o donde la tierra se estrecha) y tirando de balcanización política―, la estrategia terrestre debe consistir en multiplicar los lagos cerrados, dividir los mares, bloquear los estrechos y construir en cambio puentes de tierra que corten el comercio marítimo. Del mismo modo que la estrategia marítima convierte enormes espacios terrestres en islas separadas, la estrategia continental convierte océanos y mares enteros en simples lagos interiores, cámaras marinas vedadas al exterior. El bloqueo de estrechos y el control férreo de mares harían que el Heartland se ensanchase, fagocitando la mayor parte de Eurasia y abarcando también enormes extensiones de Arabia y África en una vasta continuidad terrestre desde el Océano Ártico hasta el estrecho de Gibraltar.

Dicen que la unidad de los océanos es un hecho. Pues bien, la acción de las potencias continentales puede subvertir este hecho, creando espacios marítimos cerrados, convertidos en lagos bajo el control efectivo de la Tierra, o bien partiendo el Océano Mundial en infinidad de mares separados por cadenas insulares. Del mismo modo que el Océano puede ser utilizado para balcanizar la Tierra (por ejemplo, el Canal de Suez convirtió a Eurasia y África en islas separadas y lo mismo hizo el de Panamá con Norteamérica y Sudamérica, mientras que durante años, una penetración atlantista desde Georgia hasta Azerbaiyán separaba a Rusia de Armenia e Irán), la Tierra puede ser utilizada para balcanizar ese Océano. Los lugares donde estas tácticas de balcanización marítima serían más fáciles de llevar al cabo son en los principales estrechos, canales y barreras insulares del mundo.

Ahora veremos lo que pasaría si alguna/s superpotencia/s bloquease/n el acceso a ciertos espacios marítimos convirtiéndolos de facto en lagos interiores. Estos mapas pretenden dar sólo una mínima idea del potencial de una superpotencia eurasiática que emplee la tierra para proyectar poder. Cerrar estrechos no tiene que hacerse necesariamente manu militari (artillería de costa, minas submarinas, flotas), es perfectamente factible hacerlo mediante las rutas comerciales, las alianzas políticas y otras formas de control territorial.

Los mapas que siguen sólo pretenden ser orientativos y dar una idea aproximada de las implicaciones geopolíticas de cerrar ciertos estrechos y barreras insulares (negar el acceso oceánico a ciertas cuencas fluviales), no expresar realidades incuestionables.

Si Europa del Este es la salida más despejada del Heartland, los primeros espacios marítimos a cerrar serían el Mar Negro, el Báltico y el Mar Blanco. Los gasoductos Nord Stream y South Stream son pasos muy importantes en este proceso, el "escudo antimisiles" de la OTAN un escollo importante.

La continuación lógica de la expansión del Heartland descrita por Mackinder en 1919 es ésta. Una potencia dominadora del Heartland partiría el Rimland en dos, dominando prácticamente toda Pentalasia y obteniendo una salida al Índico en el punto más vulnerable del Rimland: Baluchistán. La operación casi conllevaría de por sí un bloqueo del estrecho de Hormuz, convirtiendo el Golfo Pérsico en un lago interior inaccesible al poder marítimo y uniendo el heartland árabe al Heartland eurasiático. Irán sería claramente el candidato más razonable a llevar al cabo esta operación. La región está atiborrada de hidrocarburos, por lo que la obsesión del atlantismo con Irán y Hormuz es comprensible.

Bloqueo del Egeo y el Adriático. En este mapa se aprecia muy bien el papel del narco-estado de Albania. El Egeo fue el Mare Nostrum de la Grecia clásica, siendo Asia Menor lo que Noráfrica era a Roma y Troya lo que era Cartago. La cadena insular del sur (que incluye Creta y Rodas) actúa como un tercer cerrojo del Mar Negro, después del Bósforo y los Dardanelos. El Adriático es hoy un mar balcanizado y aislado por la OTAN, cuando en otros tiempos florecieron en sus orillas ciudades tan prósperas como Venecia, Trieste o Zara. Otros espacios del Mediterráneo susceptibles de ser bloqueados son el Mediterráneo Oriental (al este de la línea Creta-Cirenaica), el Mar Jonio (al este de Sicilia-Túnez) y el Mar Tirreno (Génova-Córcega-Cerdeña-Túnez).

Bloqueo del Mar Rojo (Suez-Mandeb). Poco impresionante bajo el punto de vista de las cuencas fluviales, este bloqueo es importante por su papel de frustrar el nexo Mediterráneo-Índico, obligando a tomar la ruta mucho más penosa de Buena Esperanza. Tanto Italia como Rusia y Francia han tenido ambiciones de dominar el estrecho de Mandeb.

El bloqueo de Gibraltar tendría consecuencias tremendas, entre ellas negar el acceso oceánico a la rica cuenca del Nilo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler le pidió a Franco bloquear el estrecho de Gibraltar, ofreciendo tropas alemanas para tomar el peñón (Operación Félix). Como esto hubiese supuesto un escenario similar al de la Guerra de Independencia contra los franceses, Franco ofreció tomar él mismo Gibraltar, pero puso una condición: que los alemanes e italianos cerrasen antes el canal de Suez. La idea era negar todo acceso del Imperio Británico al Mediterráneo, convirtiéndolo en un Mare Nostrum como durante la época romana. La derrota del Eje frustró esta operación, pero la posibilidad surgió de nuevo bajo el eje Franco-Nasser. La existencia del Estado de Israel (que España sólo reconocería en 1986) no sería posible en una tesitura como la mostrada en este mapa.

Bloqueo del Mar de Japón, el Mar de Okhotsk y los golfos de Bohai y Corea. La existencia de Corea del Norte como "tierra muerta" y estéril entre Corea del Sur y China es muy interesante para el atlantismo. Gracias al régimen de Pyongyang, las conexiones de Corea del Sur con China y Rusia son exclusivamente marítimas y es imposible que se constituya un comercio regional centrado en torno a Vladivostok, Manchuria y ciudades como Harbin y Shengdu (la antigua Xanadú de los khanes). Si se produjese una apertura política en Corea del Norte tendente a la reunificación coreana, Corea del Sur se conectaría inmediatamente con China y con Rusia por tierra y Japón estaría mucho más orientado hacia Eurasia que hacia el Pacífico (y EEUU). La importancia de Nagasaki ―una antigua colonia portuguesa donde Washington tiró una bomba atómica y que es el nexo natural entre Japón y Eurasia― crecería exponencialmente. Todo esto no le conviene al atlantismo salvo que China haya sido infiltrada hasta ser totalmente fiable. Un mapa de las operaciones de la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) puede resultar muy instructivo en este escenario.

Bloqueo del Mar Amarillo, el Mar de la China Oriental, el Mar del Sur de China y el Mar de Andamán, y por tanto cierre completo del Cinturón de Fuego, una cadena insular que protege a China por el Este o que ofrece una base avanzada a Estados Unidos para controlar al gigante asiático. Estos espacios marítimos han sido llamados "Mediterráneo asiático" (por Spykman) y "cajas de batalla de China" (por el Pentágono). El Cinturón de Fuego podría ser un rompeolas eficaz contra la influencia de Washington en el Pacífico, de donde parece que sólo llegan bombas atómicas, bancos, multinacionales y tsunamis. En este mapa empiezan a apreciarse cuáles son los dominios verdaderamente marítimos de Eurasia: Europa Occidental, Yemen (puerto de Adén) y el Indostán. Notables también el Cuerno de África y la fachada atlántica del Magreb.

Bloqueo de la Bahía de Hudson, las costas congeladas del norte de Norteamérica, el Golfo de San Lorenzo, el Golfo de California, el Golfo de México y el Caribe (mar que el geoestratega Spykman consideraba como el "Mediterráneo americano". Según el analista geopolítico judeo-estadounidense Robert D. Kaplan, EEUU puede perfectamente aislar a los países de la cuenca caribeña y mexicana de los mercados internacionales, utilizando las cadenas insulares del Este para cerrarla. Por ello, considera que la división geopolítica real del continente americano, entre Sudamérica y Norteamérica, no se encuentra en el canal de Panamá, sino en la selva amazónica: lo que hay al norte de la Amazonia sería Norteamérica y lo que hay al sur, Sudamérica. En cuanto a la vasta cuenca del Mississipi, vale la pena volver a recordar que sus sistemas fluviales y el Canal Intracostero Atlántico le proporcionan a EEUU más kilómetros de vías fluviales navegables que el resto del mundo junto, convirtiendo el este del país en una isla de facto, que incluye uno de los mayores territorios continuos de tierras cultivables del planeta. Se comprende la importancia del Canal de Panamá, que permite pasar de la cuenca del Mississippi al Pacífico. Se espera que el ensanchamiento del canal, además del proyecto rival en Nicaragua, abrirá el Caribe a los megabuques comerciantes de Estasia.

El Caribe es hoy el espacio marítimo más balcanizado del mundo. La cuenca estadounidense del Golfo de México, la más extensa del país con mucha diferencia, depende tanto del Golfo de México como del Caribe para obtener salida al mar. Si el Caribe estuviese dominado por pocos Estados serios, o por uno solo, todo el comercio estadounidense de la zona se vería sometido a regulación y además una buena parte se quedaría por el camino. Pero estando el Caribe dividido en infinidad de paraísos fiscales, colonias y estados minúsculos y ridículos, el comercio estadounidense se protege a sí mismo. El caso de Cuba es particularmente representativo. Siendo una isla extraordinariamente rica a principios del Siglo XX, nutrida por inmigrantes gallegos y asturianos muy organizados, la revolución cubana y el bloqueo de EEUU la convirtieron en un país pobre, con buena parte de su intelligentsia emigrada a Florida y Nueva Orleans. Frente a Cuba pasa una de las rutas comerciales marítimas más importantes para EEUU y Washington no quiere que Cuba absorba parte de ese tráfico. El hecho de que el gobierno de Eisenhower haya favorecido tanto el embargo de armas a la Cuba de Batista y que Fidel Castro haya mantenido buenas relaciones con el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York y con Pinochet, implicarían que el primer interesado en la revolución cubana era Washington y que la enemistad ha sido una pura escenificación. Algo similar podría decirse con respecto a Venezuela: tras la "revolución bolivariana", Caracas dejó de exportar petróleo a España para exportarlo a Estados Unidos. El hecho de que el régimen venezolano apoye a las FARC tampoco arroja mucha esperanza sobre la naturaleza de la "revolución bolivariana".

Bloqueo del Amazonas y del Río de la Plata.

La internacionalización del Amazonas es uno de los escenarios más preocupantes que pesan sobre Iberoamérica en general y Brasil en particular. Al Gore, representante de los intereses de la petrolera Oxy y uno de los apóstoles de los problemas ambientales como vector de globalización, declaró que "al contrario de lo que piensan los brasileños, el Amazonas no es de ellos, sino de todos nosotros". Gorbachov, arquitecto del desmantelamiento de la URSS, dijo que "Brasil debe delegar parte de sus derechos sobre el Amazonas a las organizaciones internacionales competentes". También Kissinger, vocero de los intereses de la familia Rockefeller, ha presionado en este sentido y hasta Miterrand, presidente de Francia, dijo en 1989 que Brasil necesita aceptar una "soberanía relativa" sobre la Amazonia [2]. Debido a sus intereses estratégicos, se puede decir legítimamente que a Washington le vienen muy bien los incendios en la Amazonia, ya que justifican su intromisión en los asuntos internos de una nación soberana, con la verdadera intención de controlar reservas de agua, petróleo, gas natural, madera y minerales.

Aunque los objetivos para "internacionalizar" (traducción: "someter a control de organizaciones globalistas") la Amazonia son de índole económica, los pretextos son invariablemente de índole medioambiental: los países del Amazonas, especialmente Brasil, no saben cuidar la selva y se la están cargando, el Amazonas es "el pulmón del mundo" y por tanto lo que pase allí es de interés global para toda la humanidad. En tal caso, habría que internacionalizar también buena parte de Rusia, Alaska, Canadá y EEUU, donde existen vastas masas boscosas (algunas superiores en extensión a la Amazonia) que pueden considerarse también "pulmón del mundo". Puestos a hablar de tesoros de importancia global, también se podrían internacionalizar todas las reservas de petróleo y gas natural del mundo, todo el arte, la isla de Manhattan y los arsenales nucleares, tal y como respondió un ministro de educación de Brasil.

Frontera verde: extensión de la selva amazónica. Región amarilla-verde: cuenca del Amazonas.

Otro eje de presión internacional en la zona es el asunto del indigenismo y las poblaciones desplazadas: muchas etnias indígenas del Amazonas se han visto expulsadas de sus tierras ancestrales y eso, para la "comunidad internacional", es condenable. Es notable que el indigenismo está financiado por el Banco Mundial, varias ONGs (incluyendo NED y USAID, fachadas legales de la CIA ya expulsadas de la Federación Rusa) y diversas instituciones globalistas [3]. El objetivo de estas entidades es siempre el mismo: debilitar las autoridades estatales y soberanías nacionales, promover la balcanización social, luchar contra la influencia ibérica (cultura de herencia católica, española y portuguesa) y, en suma, allanar el camino para preparar el advenimiento de Globalistán en Iberoamérica. Nadie cuestiona que el desplazamiento de etnias indígenas sea algo trágico, igual que la destrucción de grandes masas boscosas, pero lo que sorprende aquí una vez más es el doble rasero empleado por la globalización: las etnias del Amazonas (o mejor dicho, sólo aquellas etnias que viven sobre lugares del Amazonas ricos en recursos naturales) son intocables y hay que decretar "reservas naturales", mientras que los indígenas del archipiélago Chagos, en el centro del Índico, fueron deportados entre 1967 y 1973 para que la OTAN pudiese construir una importante base militar en la isla Diego García, luego se creó en los alrededores un "parque natural"… para evitar que los indígenas se reasentaran en la zona, y todo ello sin protestas por parte de la "comunidad internacional". También es bastante irónico que un país como Estados Unidos, que prácticamente exterminó a los nativos norteamericanos, dé lecciones a otros países sobre cómo tratar a sus pueblos indígenas.

En Colombia es vox populi que las FARC ―entrenadas por Israel, armadas por EEUU y aparecidas en 1964, cuando Colombia estaba prosperando de forma imparable― fueron una creación de EEUU para desestabilizar toda la región, establecer siete (!) bases militares en el país y controlar férreamente el tráfico de cocaína. Esto pudo llevarse al cabo tranquilamente debido a que la influencia de España sobre su antiguo imperio es realmente débil y la Embajada española no tenía suficiente poder como para actuar contra la influencia de Estados Unidos. Si las ambiciones de Washington sobre Brasil se ven frustradas, es muy posible que esta inestabilidad pueda cruzar las fronteras y que veamos la aparición de grupos terroristas indigenistas.

Bases de la OTAN en Iberoamérica. Desde la entrada de Francia en la OTAN en 2009, habría que contar también la Guayana Francesa. Fuente del mapa: Geopolítica Argentina.

Las potencias oceanistas o talasocracias desean neutralizar la expansión de la influencia del Hearland promoviendo la libertad de navegación en todos los mares y ganándose aliados incluso en los mares interiores de Eurasia (como Turquía en el Mar Negro o Azerbaiyán en el Caspio). El lugar donde el Heartland extendido de la Isla Mundial (Eurasia y África) salta para unirse con otras entidades geográficas similares de allende los mares, se produce en Canarias-Cabo Verde-Fernando de Noronha-Brasil. Eso dividiría el Atlántico en dos partes, una norte y una sur. El salto desde Eurasia hasta Australasia se produce en Indonesia. Todo esto junto tendería a unir el Atlántico Sur y el Índico en un todo relativamente impenetrable para el atlantismo.


El Gran Tiempo contra el Gran Espacio

La globalización pretende que no nos enorgullezcamos de la sangre que corre por nuestras venas o de nuestra tierra natal (factores reales), estigmatizando el etnocentrismo y el patriotismo ―es decir, la implosión constructiva― como "racismo", "nazismo" y "fascismo", pero sí pretende que nos enorgullezcamos de haber nacido en el Siglo XXI, la "era del progreso" (abstracción) y de la globalización (explosión destructiva). Parece que cualquier ciudadano de este siglo, por simple y vulgar que sea, tiene la obligación de sentirse superior a, pongamos, un caballero medieval o un cromagnon del Paleolítico, sólo por el tiempo en el que le ha tocado vivir y por disfrutar de inventos que él no ha inventado y que son el logro de una minoría de la humanidad.

Existe por tanto, a ojos de la globalización, algún tipo de contradicción estratégica entre el espacio (el ser, lo que no cambia, la cruz, los cuatro puntos cardinales más el centro inmóvil, los cuatro elementos más el éter) y el tiempo (el devenir, el círculo, la rueda, la curva, la media luna y el movimiento). La globalización se basa claramente en la rapidez, el movimiento y el tiempo. La tierra, especialmente las montañas, los hielos, los desiertos y los bosques, frenan el proceso globalizador, lo hacen todo lento, pesado, penoso, tienden a congelar el tiempo y a formar mundos separados. El agua, en cambio, hace que los poderes se extiendan como la pólvora y penetren hacia el corazón de los continentes. Los fenicios nunca hubieran podido llegar a las Islas Británicas por tierra, ni los atenienses a Ucrania, ni los árabes a Indonesia, ni los españoles a América, ni los portugueses a Japón, ni los holandeses a Sudáfrica, ni los ingleses a India y Australia.


Futuribles para el Heartland ―un nuevo-nuevo mundo, o el imperio de tierra cerrada

La escritura china contiene una sabiduría muy interesante. Si, tal y como vimos en la primera parte del artículo, "orden político" se expresa con los ideogramas de "río" y "dique", la palabra "crisis" también se expresa con dos reveladores ideogramas: uno es "conflicto-peligro", el otro es… "oportunidad". Es posible que ahora mismo esté triunfando el mundo mercantilista, materialista, decadente, oceánico y destructor de pueblos, pero esta misma disolución contiene en sí misma la semilla de la oportunidad: un renacimiento de los pueblos, un tomar conciencia en el momento de tocar fondo, la posibilidad de una Nigredo alquímica y un resurgir de los instintos primitivos encerrados en el imaginario colectivo ancestral.

En otros tiempos, las Américas eran llamadas Nuevo Mundo porque se trataba de todo un continente por desarrollar, que ofrecía oportunidades magníficas a los emprendedores y valientes. Al Heartland también se le abren muchos futuros posibles. Asia Central puede convertirse en una imitación del Occidente yanqui mezclado con lo peor de los petro-emiratos musulmanes (como podemos empezar a ver en Bakú, Astana y otras capitales centroasiáticas de lo hortera y posmoderno), o bien convertirse en una nueva tierra prometida tradicionalista para los pueblos damnificados por la globalización ―es decir, los europeos étnicos. En la lucha entre la Tradición y la Modernidad, la tierra pura no puede sino acabar acogiendo una nueva encarnación de la Tradición.

El Heartland puede y debe convertirse en un nuevo modelo geopolítico caracterizado por la dispersión de población y medios de producción. El modelo oceánico está basado en la concentración de personas y medios de producción en las grandes ciudades y en el mantenimiento del mundo rural con muy pocas personas gracias a la tecnología. Las ciudades se convierten por tanto en nodos cruciales pero extremadamente vulnerables a cualquier ataque enemigo. Un bombardeo selectivo sale tremendamente "rentable" en una ciudad por las posibilidades de destrucción que ofrece y las enormes tasas de mortandad que se pueden alcanzar en tiempo récord. Por el contrario, una vasta extensión de tierra donde el mundo rural se mantiene gracias a pequeñas granjas y terruños familiares, donde la economía es localista, donde la población y la industria están muy dispersas y donde no existen nodos claros donde se concentren blancos vulnerables, encarece mucho los ataques militares, obligando al enemigo a realizar un esfuerzo industrial masivo a cambio de una destrucción muy modesta y poco asequible. Las ciudades grandes, debe quedar claro, son puntos neurálgicos tremendamente frágiles, vulnerables y deficientes bajo el punto de vista de la seguridad, además de perniciosas para la demografía y la biología humanas.

Distribución de molisoles (tipo de tierras particularmente aptas para la agricultura) en el mundo. Imposible no ver que las extensiones que se encuentran menos desarrolladas económicamente son las de Eurasia y Sudamérica, mientras que las que se encuentran más desarrolladas son las norteamericanas. El aprovechamiento de este tipo de tierras brinda la más básica de todas las soberanías: la alimentaria. Ucrania es el país con mayor proporción de estas tierras sobre el total de su extensión.

Aunque la talasocracia internacional pretenda mantener el Heartland en el subdesarrollo, el destino natural de este dominio es convertirse en un gigantesco caldero en el que se cocinarán los Estados Unidos de Eurasia, que a su vez proporcionarán el paraguas y el aparato político, económico, militar, cultural, ideológico y espiritual necesario para desarrollar y fortalecer el tipo humano que heredará el planeta, proporcionando una victoria moderna como contrapartida al antiguo triunfo del hombre de Cromagnon en Europa y a la raza nórdica centroasiática en Asia. Para colonizar y organizar el Heartland se debe echar mano de los equivalentes modernos de los antiguos vikingos y cosacos, tal y como veremos más abajo.


Génesis del atlantismo

El atlantismo es fuerte porque se basa en una realidad geográfica (el Atlántico Norte, ciudadela del poder marítimo), cultural y humana: la herencia romana y de Europa Occidental. Si se pretende contrarrestar la influencia desestabilizadora y caótica del atlantismo, es necesario indagar en su origen y su evolución y ver que quizás la solución estribe en un atlantismo alternativo, a cargo de países como España, Francia, Portugal, Brasil y Argentina, actuando como brazos marítimos del Heartland.

Durante el Paleolítico, Gran Bretaña estaba unidad al continente eurasiático, el Támesis era un mero afluente del Rhin y hasta las Américas e Indonesia estaban unidas a Eurasia y por tanto formaban parte de la Isla Mundial. Aun así, Europa mantenía relaciones mucho más importantes con Asia que con las Américas. La desglaciación tuvo efectos tremendos sobre la historia de la humanidad, entre otros muchos, separar las Islas Británicas y las Américas de Eurasia.

Si adviniese un cataclismo y la humanidad retrocediese al Paleolítico, las relaciones de Europa y América dejarían de existir. En caso de una glaciación, los europeos, aprisionados por el Mediterráneo y las cadenas montañosas, nos veríamos atrapados en nuestro continente y obligados a adaptarnos a las condiciones árticas o perecer, mientras que los norteamericanos siempre podrían emigrar hacia un Sur más acogedor. Europa y Norteamérica son por tanto muy diferentes en la influencia evolutiva que tienen sobre las comunidades humanas que las habitan. El Heartland, rodeado de cadenas montañosas, es, como Europa, otro dominio geográfico que, en caso de glaciación, forzaría la "nordización" del ser humano.

Sin embargo, la teoría solutrense postula que, durante el Paleolítico Superior, comunidades Cromagnon de la región franco-cantábrica cruzaron el casquete polar (cuyos bordes meridionales unían el suroeste de Francia con Norteamérica) hacia el Oeste y llegaron al continente norteamericano. Esta presencia europea tan antigua en Norteamérica está demostrada por análisis genéticos y restos de industrias líticas afines a las del Solutrense francés.

Los siguientes atlantistas con lazos con las Américas fueron los fenicios. También los monjes irlandeses y los vikingos de Noruega mantuvieron su propia red atlantista que incluía Islandia, Groenlandia y partes de Norteamérica, mientras los vikingos suecos penetraban hacia el Heartland. Esta red vikinga a caballo entre Norteamérica y el Heartland es quizás lo más parecido que ha existido a la idea geopolítica de "Septentrión", preconizada por pensadores como Guillaume Faye o Jean Mabire.

Durante la Edad Media, la Orden del Temple estableció en La Rochelle un importante puerto, tanto más extraño teniendo en cuenta que las rutas comerciales de la época eran mediterráneas y que el Atlántico carecía supuestamente de importancia comercial. La Rochelle está en la costa franco-cantábrica, donde en tiempos paleolíticos se encontraba el límite del frente glacial. Desde este puerto, donde los templarios habían estacionado su principal flota, es muy probable que llegasen hasta las Américas, obteniendo enormes cantidades de plata y sentando las bases para los viajes de Cristóbal Colón, cuya información sobre las rutas hacia el Oeste procedía con casi total seguridad de los registros templarios guardados en Portugal.

El suroeste de Francia sería ocupado por Inglaterra en largos periodos durante la Guerra de los Cien años y, durante el Renacimiento, en La Rochelle arraigaría fuertemente el calvinismo. Tras haber fracasado en su intento de la France Antartique y de establecer colonias en Brasil (que fueron destruidas por los portugueses), los calvinistas franceses, llamados hugonotes, decidieron atrincherarse en La Rochelle. En 1560, tanto La Rochelle como Rouen fueron las primeras ciudades francesas en sufrir disturbios iconoclastas (destrucción de ídolos religiosos), en consonancia con la Beeldenstorm que había tenido lugar en Holanda décadas atrás (también en Zürich en 1524). En 1568, La Rochelle se autoproclamó una República Reformada como la Ginebra de Calvino, aliándose con la revuelta anti-española de William de Orange en Holanda y convirtiéndose en base para la piratería holandesa. Tras un asedio, La Rochelle fue ocupada por Francia en 1573. La ciudad todavía sería asediada por el cardenal Richelieu a principios del Siglo XVII.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania estableció en La Rochelle una importante base naval, especialmente de submarinos, defendida por una guarnición de 22 mil tropas alemanas. La Rochelle fue la última ciudad francesa en ser arrebatada a los alemanes, tras un asedio de ocho meses. Junto con las bases de submarinos en Noruega (que resistieron aun después de la caída de Berlín), La Rochelle formaba parte del plan alemán de mantener una presencia en Sudamérica y Antártida.

La más reciente oleada atlantista es de signo subversivo y sus bases se cimentaron en la Carta del Atlántico del 14 de Agosto de 1941, en la que, como representantes de una corriente de internacionalismo angloamericano, Churchill y Roosevelt se reunieron en Newfoundland (Canadá). La derrota de Alemania supuso la expansión del atlantismo anglo-americano mediante la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) de 1948, cuyo objetivo era administrar las ayudas del Plan Marshall y que fue precursora de la UE, junto con el Plan Schumann (1950), engendrador de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) de 1951 (entre Alemania-Francia abunda el suelo de loess, rico en carbón y hierro). En 1948, el Tratado de Bruselas creará la Alianza Atlántica, y al año siguiente el Tratado de Washington creará la OTAN. De 1948 data también el poco conocido American Committee on United Europe, a su vez respaldado por la CIA y las fundaciones Ford y Rockefeller, y que se volcará en impulsar a la CECA. Un informe de la empresa privada de Inteligencia Stratfor nota que "La costa atlántica estadounidense cuenta con más puertos destacables que el resto de países del hemisferio occidental juntos". 1957 verá el establecimiento definitivo de la Comunidad Económica Europea. La Comunidad Europea de Energía Atómica verá la luz al año siguiente.

Desde entonces, los únicos atlantismos alternativos que ha habido han sido el español (cuando teníamos soberanía nacional y tratábamos con Cuba, Argentina, el Sáhara Occidental, Guinea Ecuatorial y otros países), el argentino (época de la Guerra de las Malvinas), el luso-rhodesio-sudafricano (Salazar mantuvo importantes relaciones diplomáticas con Rhodesia y Sudáfrica a cuento de las contrainsurgencias coloniales y el bloqueo comercial a ambos regímenes africanos) y el francés ―con De Gaulle visitando Quebec al año siguiente de la salida de Francia de la OTAN y exclamando "Vive le Québec libre!". Recordemos que Francia posee un territorio en Norteamérica.



EL ESTADO COMERCIAL CERRADO ―AUTARQUÍA VS. GLOBALIZACIÓN

El Estado racional es un Estado Comercial Cerrado, lo mismo que es un reino cerrado de leyes e individuos.
(Johann G. Fichte).

"El Estado comercial cerrado" (1800), de Johann Gottlieb Fichte, es un libro tedioso, utópico y pedante en su racionalismo, pero vale la pena que le prestemos atención. Por un lado, tuvo cierta influencia en el desarrollo de lo que Spengler llamaría "socialismo prusiano" o "prusianismo", y por otro, defiende la tesis exactamente contraria a la de la globalización, es decir, que un país debe buscar la autarquía para auto-extirparse de la red del comercio internacional, convirtiéndose, por así decirlo, en un Estado endorreico ―de flujo (comercial, económico) exclusivamente interno. Pensadores de todas las tendencias políticas han visto cosas interesantes en esta obra de Fichte, tanto liberales como socialistas, comunistas, anarquistas, fascistas y nazis [4], por lo que no se trata de una obra que deba ser descartada a la ligera.

Volvemos a situarnos, pues, en Prusia, esa tierra que antes de la Segunda Guerra Mundial albergaba según Mackinder a una "de las razas más viriles de la humanidad", raza que sufriría entre 1944 y 1946 una limpieza étnica de brutalidad extrema. Mientras que Inglaterra estaba dirigida por una aristocracia cosmopolita, de la navegación, el comercio y la especulación bancaria, Prusia estaba dirigida por una aristocracia provinciana, militar, de la tierra y la productividad. Fichte mandará una copia del "Estado Comercial Cerrado" (ECC) a Federico Guillermo III, supuestamente con el objetivo de influir en su política económica.


Fichte se inspiraba en la sociedad campesina del mundo germánico y en la organización económica de las antiguas ciudades alemanas. Es imposible no ver también en su obra afinidades con Licurgo, Platón y Tomás Moro. El ideal económico del filósofo alemán era un Estado completamente autárquico, sin "Nada que exigir a sus vecinos y tampoco nada que cederles". Dice Fichte que en este tipo de Estado, "el gobierno no aspira a adquirir un predominio comercial, que es una tendencia muy peligrosa, sino a hacer a la nación completamente independiente y autónoma". Y es que "Si una única nación ha alcanzado supremacía en el comercio, sus víctimas deben emplear todos los medios posibles para atenuar esta supremacía y restablecer el equilibrio" ―una referencia clara al poder de Gran Bretaña. El peligro de la supremacía comercial de una sola nación residía en que el comercio internacional manejado por dicha nación va haciéndose con todas las mercancías de un Estado rival, hasta que sólo le queda a ese Estado una mercancía por vender: él mismo. De ese modo, "el Estado se vende a sí mismo, vende su independencia, cobra un subsidio permanente, convirtiéndose así en provincia de otro Estado y medio para cualquiera de sus objetivos".

Al respecto es conveniente recordar que, aunque la autarquía está hoy rodeada de tabúes, en la Grecia clásica constituía el ideal al cual se aspiraba, aunque no fuese siempre alcanzable al 100%. Aristóteles, en su "Política", consideraba que la autarquía es la situación ideal para un Estado. Hesíodo iba más allá y proponía la autarquía de cada hogar familiar. La telúrica Esparta, el Estado más respetado en la Grecia clásica, era una economía cerrada y autárquica gracias a su conquista de la fértil Mesenia. La talásica Atenas, por el contrario, fuertemente urbanizada, tuvo que depender de mercados cerealistas como Egipto y el sur de Ucrania.

Fichte dividía a la sociedad en tres estamentos: productores, comerciantes y artesanos. Luego venían aparte los militares, profesores y estadistas. De todas estas castas, la más peligrosa para Fichte era la de los comerciantes, ya que, a través de su posesión de las mercancías y especialmente del dinero, tienden a escapar a la autoridad del Estado y acaban imponiendo sus propias reglas.

El filósofo pensaba que Europa tiene una gran ventaja comercial por sobre el resto de continentes, tendiendo a apoderarse de la fuerza de trabajo y mercancías de los mismos. Consideraba que ese estado de cosas no podía perpetuarse eternamente y que algún día, un gran Estado deberá salir de "la sociedad comercial europea" para constituir su propio circuito productivo cerrado. Lo que Fichte venía a criticar en estas reflexiones era la explosión de Europa, mostrándose partidario de una implosión: Europa no puede depender eternamente de "patios traseros" ultramarinos tercermundistas y algún día deberá ser capaz de subsistir por sí misma. Además, una economía planificada no puede ser planificada, ni un país puede ser como un microsistema auto-equilibrado y autónomo, si depende de mercancías y producciones extranjeras cuya oferta, elaboración y transporte no controla, estando por tanto a merced de los caprichos de los mercados: fluctuaciones de precio, embargos comerciales, competencia con el producto nacional, etc. Tales fenómenos económicos tenderán a convertir al país que se someta a ellos en una mera provincia de la red del comercio internacional, tendiendo a especializarse en un sector económico en vez de albergarlos todos.

En los años 30 del siglo pasado, la autarquía parecía estar ganándole la partida al comercio internacional. Surgieron tres bloques geopolíticos claramente autárquicos: el Eje europeo (Alemania, Italia y naciones aliadas), la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental (las vastas conquistas del Imperio Japonés desde Manchuria hasta Indochina) y la Unión Soviética. Con Europa, Asia y el Heartland cerrados al mercado exportador estadounidense (salvo, en el caso de la URSS, las cuantiosas ayudas militares, económicas y petrolíferas que recibía de EEUU y Reino Unido), todo lo que quedaba en el planeta era el Imperio Británico y el empobrecido Tercer Mundo colonial ―una autarquía estadounidense de facto e impuesta. En "The tragedy of American diplomacy" (1959), William Appleman argumentó que la oligarquía dirigente de Estados Unidos fue a la guerra contra Alemania y Japón para proteger los mercados globales de exportaciones de los efectos de la autarquía. Las dinámicas de los bloques autárquicos fueron neutralizadas con el establecimiento del sistema de Bretton Woods (1944), con sus tres pilares: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el dólar como moneda de reserva del comercio internacional. El único bloque que se libró hasta cierto punto fue la URSS, que formó la organización económica COMECON, formada en 1949, mismo año que se fundó la OTAN.

Click para agrandar. El bloque Comecon, del cual el Pacto de Varsovia sería el brazo militar. Rojo: Estados miembros. Amarillo: Estados observadores. Violeta: pertenecían a la organización pero no participaban. Rojo: no pertenecían a la organización pero participaban.

Fichte ―que creía que "en el principio fue la acción" y que la propiedad emana del trabajo y de la actividad productiva, es decir, que la tierra pertenece a quien derrama sobre ella su sangre y su sudor― no reconocía el valor del dinero, sino el valor de las mercancías que dicho dinero es capaz de comprar. Para él, "La masa total del dinero representa y vale tanto como la masa total de las mercancías". Da igual la cantidad de dinero que haya en circulación o que se cree de la nada en forma de crédito, su poder adquisitivo siempre estará limitado por los bienes y servicios reales susceptibles de ser comprados. Y es que "La riqueza no depende de la cantidad de dinero que uno tenga, sino de cuán grande sea la fracción de la totalidad del dinero existente que uno posea". Está claro que cuando existe, como hoy, mucho más dinero en circulación (especialmente dinero-electrónico y dinero-deuda-interés) que mercancías reales, el exceso de capital flotando en "los mercados" se dedica a inflar burbujas, abrir nuevos mercados artificiales (por ejemplo, convirtiendo en un negocio las emociones del individuo y la misma naturaleza humana), manipulando las necesidades y la demanda con una agresiva publicidad y especulando para justificar su existencia. Por no hablar de que, cada vez que se aumenta la masa monetaria, los creadores de dinero (o mejor dicho, falsificadores de moneda) aumentan la proporción de capital que poseen sobre el total de la masa monetaria, empleando este capital como si fuese una mercancía en sí misma. Pero "En la simple expresión «realizar algo en dinero», ya se alberga toda la falsedad del sistema. No puede realizarse nada en dinero, pues el mismo dinero no es nada real. La mercancía es la verdadera realidad y es en ella donde se realiza el dinero".

Para llevar al cabo el cierre del Estado Comercial, Fichte preconizaba la "supresión de la moneda mundial" (que él identifica con el oro y la plata) y la "introducción de una moneda nacional". Es difícil no ver aquí la influencia de Esparta, que prohibió la posesión de oro y plata creando una nueva moneda que no era aceptada fuera del territorio del Estado lacedemonio: rudas barras de hierro que, para que no pudiesen ser manipuladas ni moldeadas, eran sumergidas en vinagre cuando aun estaban al rojo vivo; la idea era blindarse contra la influencia fluctuante y movediza del comercio extranjero. En esta tesitura, ya no hay intercambio con Estados extranjeros, salvo pactos comerciales puntuales basados en el trueque directo, sin intermediarios monetarios de por medio. Tal es lo que estaba haciendo Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial en Europa del Este y Sudamérica: un comercio de trueque que no necesitaba emplear monedas internacionales en manos de sus enemigos. En contraste, las iniciativas para alcanzar una moneda mundial siempre han venido de la mano de individuos o entidades globalistas, por ejemplo la familia Rothschild (en este vídeo, el señor Evelyn de Rothschild propone una "moneda internacional" para evitar conflictos, lo que no dice es quién tendrá el poder de emitir dicha moneda ―presumiblemente él mismo, por ejemplo).

Otra aportación de Fichte a la geopolítica es su idea de que los Estados no deben sobrepasar sus "fronteras naturales", entendiéndose éstas como aquellas en el seno de las cuales un Estado puede alcanzar la autarquía. Hacia el final de su escrito, Fichte nos deja una herética y muy políticamente incorrecta reflexión:

Es evidente que en una nación tan cerrada, cuyos miembros conviven solamente consigo mismos y muy pocos con extranjeros; en una nación que conserva mediante aquellas medidas su forma de vida particular, sus instituciones y costumbres; en una nación que ama profundamente su Patria y todo lo nacional: muy pronto surgirá un alto grado de honor nacional y un carácter nacional muy peculiar. Se convertirá en otra nación, en una nación completamente nueva. Aquella introducción de la moneda nacional es su verdadera creación.



LA IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA Y SOCIAL DE LAS FUERZAS ARMADAS Y FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO: EL EJEMPLO COSACO Y EL CASO DE ESPAÑA

No hay que olvidar que Rusia es el país más grande del mundo, clara soberana del Heartland y alternativa nacional en una era de internacionalismo, gracias a los cosacos. Los cosacos, conquistadores del Heartland, no sólo fueron una vanguardia militar y étnica contra la barbarie asiática, sino también en cierto modo guardianes de la libertad: aunque eran leales al Zar, no tenían el más mínimo reparo en rebelarse violentamente si consideraban que la burocracia se había propasado en sus funciones, que el Zar estaba tratando al pueblo de forma negligente o cometiendo errores políticos, o si detectaban tics de tiranía en el Gobierno. La fórmula medieval europea Rex eris si recte facies, si non facies, non eris (rey eres si obras rectamente, si no lo haces, no eres) hubiese podido expresar perfectamente la mentalidad cosaca en lo que respecta a las relaciones entre pueblo y Estado. Hasta las legiones romanas eran una fuerza política a tener en cuenta, capaces de ejercer presión sobre el Senado y de nombrar un emperador por aclamación. La educación y el mindset cosacos poseen innegables virtudes que ejemplifican hasta qué punto un núcleo patriótico, sano, luchador y militarizado puede contribuir a la vertebración y solidez de un Estado. Espíritu de libertad, pero a la vez la obediencia que conlleva una educación militar y religiosa. Trabajo al aire libre, vida a la intemperie, deporte, espíritu de ataque y de autodefensa, patriotismo, apego a la familia y a la tierra, pero a la vez mentalidad conquistadora y anhelo por nuevos horizontes.

Todo esto contrasta con otros ejércitos históricos que extirpaban del individuo su creatividad, imaginación, iniciativa y espíritu emprendedor, ejércitos que, a pesar de su inmenso poder (en última instancia, el poder lo tiene quien ejerce el monopolio de la violencia, y nadie puede desatar más violencia que un ejército moderno), se limitaban a crear una cadena de mando mecánicamente piramidal y cuadriculada. Este tipo de instituciones burocráticas y desalmadas es demasiado vulnerable a la infiltración por parte de organizaciones subversivas como logias, diplomacia extranjera, ONGs, fundaciones privadas o servicios de Inteligencia. Dichos gusanos pueden cambiar fácilmente la punta de la pirámide sustituyéndola por una punta adicta a ellas, y con este simple gesto apropiarse automáticamente del resto de la pirámide, obligada a obedecer cualquier orden del vértice por injusta y perniciosa que sea. Por tanto se necesita que los ejércitos, cuerpos de policía, etc., sean organismos incorruptibles y escuelas de pensamiento con una voluntad colectiva propia que el alto mando se limite a expresar y a "cabalgar", por así decirlo. Organismos que sepan que las leyes y órdenes injustas no precisan ser acatadas: lex inivsta non est lex.
                                                            
El ejemplo perfecto del caso contrario al cosaco lo tenemos en la España posfranquista. Durante la Transición, los servicios de Inteligencia españoles, cooptados por Estados Unidos incluso antes del asesinato del almirante Carrero Blanco en 1973 (que pudo llevarse al cabo sólo porque el aparato de seguridad del Estado estaba fuertemente infiltrado), emplearon la inestabilidad política y el terrorismo para barrer a los altos mandos nacionalistas que había en el Ejército de Tierra, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Armada y el Ejército del Aire. ETA, heredera de la Operación Gladio de la OTAN, es en realidad una palabra-clave para el genocidio de generales y otros elementos nacionalistas que estaban en contra de que España perteneciese a la OTAN, que querían la bomba atómica y la energía nuclear para nuestro país, que preferían llevarse bien con Francia, Egipto, Argentina, Siria, Libia, Cuba, Iraq, Yugoslavia, Brasil y hasta la URSS que con el atlantismo anglosajón, que estaban a punto de formar unos servicios de Inteligencia independientes de la influencia atlantista, que querían mantenernos lejos de la UE, que querían reconquistar el Sáhara Occidental y aislar a Gibraltar, que combatieron en Sidi-Ifni, Leningrado y el Ebro, que no iban a permitir el Estado de las Autonomías, que hacían arrasar los poblados chabolistas de Melilla cada vez que la morisma se revolvía, que tenían vigilados y a raya a los gitanos, que repartirían armas al Pueblo Español en caso de insurrección tercermundista dentro de España o invasión extranjera y que jamás hubiesen permitido que las mafias extranjeras tomasen el poder en las calles españolas.

En diversos atentados terroristas y otros incidentes extraños como el incendio del hotel Corona de Aragón en Zaragoza o la intentona de golpe de Estado del 23-F (fraguada para hacer que los mandos disidentes saliesen de la madriguera y para promulgar medidas extraordinarias de espionaje y control de las FFAA y FyCSE), estos patriotas fueron cayendo como moscas hasta arrojar el verdadero saldo de la Transición: más generales muertos que durante la Guerra Civil y más jóvenes muertos por la droga que por la guerra. Muchos de los generales asesinados eran veteranos de la Guerra Civil y/o habían luchado durante la Segunda Guerra Mundial en Rusia con la División Azul. Durante décadas, el CESID primero (creado en 1977, en plena Transición) y el CNI después (a partir de 2002), se dedicaron casi exclusivamente ―incluso en época de efervescencia de asesinatos de ETA y del tráfico de heroína― a monitorizar inquisitorialmente el clima político y las opiniones en el seno de las Fuerzas Armadas y la "ultraderecha", a fin de desactivar los grupúsculos que podrían poner sobre la mesa un modelo de Estado español muy diferente al preconizado por el Fondo Monetario Internacional. Incluso ministros del Interior como Rosón declararían sin tapujos, mientras la droga destruía barrios y generaciones enteras y ETA genocidaba tranquilamente a la clase nacionalista española [5], que su prioridad era… la "ultraderecha". ETA ahora ya no mata quizás porque no quedan altos mandos patriotas, porque España "lo está haciendo bien" (doblándose ante las organizaciones globalistas como la UE, la OTAN o el FMI) y porque la "ultraderecha" española ha sido infiltrada y atomizada en docenas de grupúsculos ridículos y enfrentados entre sí, pero no cabe duda de que si España se volviese herética y nacionalista de nuevo (Kissinger diría "peligrosa"), los asesinatos volverían.

Dicen las malas lenguas que varios políticos se mearon encima durante la irrupción de los guardias civiles en el Congreso. La intentona de golpe de Estado del 23-F contaba al principio con el apoyo del rey, que sólo quería hacer salir a la luz a los sectores nacionalistas de las FFAA españolas. Cuando el golpe estaba dado, el rey dejó caer a sus líderes (entre ellos los generales Armada y Millán del Bosch, ambos veteranos de la Guerra Civil y del frente de Leningrado), que habían caído en la trampa. El teniente coronel Tejero (foto), que entró en el Congreso de los Diputados con un grupo de guardias civiles, había estado destinado en el País Vasco en plena era de terrorismo y había tenido que velar los cadáveres de sus compañeros mientras el rey se montaba orgías en yates y hacía negocios con Marruecos. Gracias al 23-F, el Régimen del 78 pudo justificar las medidas extremas de control y espionaje de las FFAA, encumbrar definitivamente al rey como jefe del Estado, firmar el Tratado de No-Proliferación nuclear, abandonar a Argentina en su guerra contra Reino Unido y (gracias a la victoria del PSOE en 1982, un partido, desde el congreso de Suresnes totalmente teledirigido por Estados Unidos y la socialdemocracia alemana), abrir la verja de Gibraltar, entrar en la OTAN y la UE y reconocer al Estado de Israel, con todo lo que esto conllevó.

España ahora tendrá oficiales ingenieros antes que guerreros y en las Fuerzas Armadas se está extirpando sistemáticamente de los programas de instrucción y adiestramiento aquello propiamente militar, masculino y combativo, para convertir el Ejército en una carrera "civilizada" para burgueses desustanciados, empollones y sabihondos, no un lugar donde los tipos humanos viriles, amantes de la aventura, la guerra, la violencia, el Pueblo y la Patria puedan desarrollar sin trabas sus valiosas cualidades, hoy en peligro de extinción en Occidente y por eso mismo más necesarias que nunca. A pesar de estar obligados a llegar a sacrificar sus vidas para defender el actual orden político y social, los militares no tienen derecho a tener opiniones políticas o sociales; al parecer, los únicos con carta blanca para inmiscuirse en la sociedad española son los ingenieros sociales homologados por la UNESCO, que nadie sabe muy bien de dónde han salido ni quién les ha dado tal derecho.

Pero mientras capitanas lesbianas enseñan a nuestros futuros sargentos que una mirada o una palabra pueden ser "violencia de género", mientras profesoras civiles procedentes del progresismo más repugnante y politizado les enseñan que no existió la Reconquista, que la conquista de América fue una vergüenza y que los españoles somos todos una mezcla de fenicios, árabes, bereberes, gitanos, mulatos y judíos, mientras el espíritu patriótico y el ansia de acción de nuestros futuros oficiales, suboficiales y tropa es machacado a base de exámenes, estudios inútiles, cero adoctrinamiento patriótico, cero adiestramiento propiamente militar y una instrucción física alienante y lesiva, limitada a la carrera continua día sí y día también, mientras los burócratas enquistados en el Estado Mayor se pliegan ante los caprichos de los partidos políticos ―cubriéndose así el pecho de medallas―, mientras nuestras FFAA y FyCSE se llenan de mujeres, mercenarios extranjeros, empollones gordos y gente enamorada de la comodidad, sin patriotismo ni espíritu combativo y colectivo, el país, es decir, el Pueblo, se pudre y se muere. Los estrategas que han dirigido este proceso saben que se avecinan tiempos turbulentos para España y por tanto intentan que las FFAA y las FyCSE no sean punto de encuentro para hombres de ideales patrióticos, espíritu de acción y cierta brutalidad contundente, capaces de poner orden en situaciones de crisis y de ignorar a los gusanos de las "organizaciones internacionales competentes". La globalización no puede expulsar de las FFAA a los militares de la vieja escuela y la vieja mentalidad, pero sí puede reventar la Institución desde dentro a base de cortar la entrada de elementos sociales sanos y colocar en puestos militares a burócratas castrados y demás especímenes a los que les temblarían todos los huesos del cuerpo si tuviesen que quitarle la anilla a una granada de mano.

Algo similar está pasando en la Policía y la Guardia Civil. Estos cuerpos necesitan una base de gente ruda entrenada para las intervenciones violentas y, lo que es más importante, capaz de entrenar y armar, en tiempos de crisis, a más personas para eso mismo. Los cuerpos policiales necesitan adquirir una condición mental, un mindset, en el que la brutalidad, la autoridad y la violencia no se vean artificialmente desterradas, y menos si el precio es permitir que la violencia cambie de sentido (del criminal al Estado en lugar de viceversa). En una época de crimen, traición y corrupción universales en la que los móviles del ser humano son el dinero y el sexo y sólo se respeta lo que se hace respetar, esta actitud de determinación, incorruptibilidad e inflexibilidad es más necesaria que nunca, y sin embargo, los elementos que están entrando en las FyCSE gracias a los absurdos procesos selectivos, más orientados a la formación de burócratas que de luchadores además de a la reducción de ex-militares e hijos de guardias civiles y militares, es decir, de gente educada en el patriotismo―, no tienen mucho que ver con la necesidad descrita.

Y es que a muchas personas poderosas les indignaría que la Policía Nacional y la Guardia Civil fuesen cazando como animales a los narcos y matándolos a palizas, o arrasando los campamentos chabolistas donde florece el comercio de droga, de armas ilegales, etc., ahorcando a los delincuentes habituales que acumulan 300 denuncias sin haber pisado prisión y dándoles un tiro en la nuca a los criminales que se creían muy listos y muy a salvo resguardándose en la falsa tolerancia y el falso humanitarismo de un sistema decadente dirigido por traidores a la Patria. Las operaciones de asalto que el BOPE y otros cuerpos paramilitares efectúan en las favelas de Brasil son impensables en España, y hay que recordar que la globalización protestó al respecto, ya que la misma ONU pidió la supresión de la Policía Militar brasileña. Amnistía Internacional y la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York también han presionado para acabar con los métodos de la Policía brasileña, argumentando que causan dos mil muertes al año y que violan los derechos humanos… de toda la basura social que dedica su vida a violar alegremente los derechos humanos de los demás. Hay en España y sobre todo fuera de España, gente muy poderosa a la que le parece bien que existan barrios enteros donde ni la Policía entre, y no por falta de ganas sino por causas de "fuerza mayor". Ahora parece que la Policía se emplea a fondo en detener a hombres que levantaron la voz a sus mujeres y en poner multas de tráfico para engrasar la maquinaria del único aparato estatal que realmente funciona en España: el aparato recaudatorio (o saqueador). Pero lejos quedan los tiempos en los que un policía sabía dar un puñetazo o una paliza, inmovilizar a un revoltoso, tirar con pistola, con subfusil, fusil y escopeta, entrar en un poblado gitano, arrancarle información a un mafioso en comisaría y, en suma, mantener el orden en los barrios. "Derechos humanos", "Estado de Derecho", se han convertido en quimeras que justifican la degradación de los antiguos barrios obreros y la limpieza étnica blanda y silenciosa del Pueblo Español. "Estado de Derecho" en realidad no significa otra cosa que "Estado que se constituye como resultado de un conflicto armado"; la España franquista era un Estado de Derecho, el Régimen de 1978 no es sino el resultado de la Alta Traición, del asesinato u ostracismo de los altos mandos patriotas y de las intrigas de diversos servicios de Inteligencia.

Guillermo Quintana Lacaci, teniente general del Ejército de Tierra, es el prototipo de nacionalista español asesinado por ETA. Católico, austero, combatiente veterano de la Guerra Civil y del Frente del Este (una de las medallas que luce sobre su pecho es la Cruz de Hierro alemana), nieto e hijo de militares y padre de siete hijos, fue apartado del servicio activo en 1982 (año en el que España ingresó en la OTAN). Dos años después, un comando de ETA le disparó en plena calle cuando volvía de misa con su mujer, que resultó herida al abalanzarse encima de uno de los pistoleros. Corría 1984, año en el que ETA se cobraría 33 víctimas mortales. El general Quintana pertenecía a una casta de hombres que no permitirían lo que está pasando ahora en España. Eliminada dicha casta, se abrieron las puertas para la destrucción sistemática de España y el Pueblo Español.

Gracias a los asesinatos de ETA y a la infiltración del brazo político de la OTAN, ahora los generales españoles son en buena parte traidores a la Patria e ignorantes ascendidos a dedo por los políticos. A estos generales les parece bien que ―mientras en España nuestras soberanías más básicas (alimentaria, monetaria, política, energética, etc.) son prostituidas a turbias organizaciones empresariales e internacionales y hasta a gobiernos extranjeros, mientras el paro, la inmigración y las drogas arrasan las calles, mientras las niñas de catorce años se maquillan, se emborrachan, se drogan, abortan y rompen su cuerpo con anticonceptivos, mientras somos colonizados agresivamente por humanidades tercermundistas que no distinguen la tolerancia de la debilidad, mientras las mentes de nuestros chavales y no tan chavales es destrozada por la pornografía, mientras nuestro pueblo es castrado cultural, espiritual y hasta biológicamente, mientras el hombre español blanco y heterosexual es criminalizado por organizaciones globalistas y agencias estatales sostenidas con los impuestos que dicho hombre español paga religiosamente cada mes, mientras se desmoraliza y se envenena el espíritu luchador de nuestro pueblo desde el sistema educativo y los medios de comunicación, mientras la sustancia del Pueblo Español se extingue o emigra a Alemania, Reino Unido y otros lugares, mientras, en suma, la decadencia y la muerte de Occidente va avanzando― nosotros mandemos a nuestra juventud a Afganistán, Congo, Líbano o Mali, combatiendo contra supuestas amenazas que en nada nos afectan. En realidad, quienes deberían ser ametrallados sin piedad, y no a miles de kilómetros, sino en la calle de al lado y por tanto a un coste mucho más barato, son:

Parásitos de alta alcurnia: banqueros, grandes empresarios, "fondos de inversión", "fundaciones", ONGs, políticos, famosillos del mundo del espectáculo y la información, peces gordos de los servicios de Inteligencia y las cloacas del Estado, logias masónicas y paramasónicas, círculos político-culturales enquistados en el sector público, etc.

Parásitos de baja estofa: mafias del crimen organizado y bolsas sociales delincuentes y/o parasitarias aferradas a las ubres de las arcas públicas que han florecido como hongos por toda la geografía nacional, merced al ingenuo y bobalicón judeocristianismo cultural arraigado en Occidente y a la falta de un Estado que ―como las tribus de antaño― represente realmente los intereses del pueblo que lo sustenta y del que emanan sus poderes. Estos parásitos sólo han podido prosperar a base de infiltrar, atar, castrar, corromper y amordazar a la Guardia Civil y la Policía Nacional, así como promoviendo la proliferación de otros cuerpos de policía (autonómicas, locales, portuarias) y estigmatizando la autodefensa en el Código Penal y en el imaginario colectivo del pueblo: defenderse de una agresión o de un robo es fascismo y se castiga. Esta mentalidad automáticamente confiere el poder de los antiguos barrios obreros, a pie de calle, a las mafias (principalmente de origen gitano, iberoamericano, magrebí, subsahariano, balcánico, etc.), puesto que, como hemos visto, el poder lo tiene quien ejerce el monopolio de la violencia y son estas organizaciones criminales las que tienen claramente dicho monopolio, por encima de la Policía (a la que por ley no se le permite actuar con contundencia) o de los habitantes indígenas de los barrios españoles.

Ambas castas parasitarias (la nueva nobleza del dinero y los nuevos parias de la tierra) son respectivamente martillo y yunque: entre ambos, revientan a las clases medias y trabajadoras europeas, ambos conforman un bocadillo que aplasta y desangra vampíricamente a los tipos humanos bondadosos, nobles y honrados. Se impone por tanto repetir la historia cosaca: una rebelión de los hombres buenos, trabajadores, honestos, idealistas y altruistas en contra de la tenaza que, tanto desde arriba como desde abajo, aplasta inmisericordemente a la verdadera sustancia del país, es decir, al pueblo español trabajador, aquel que podemos considerar heredero de la sangre e idiosincrasia de los íberos, celtas, romanos, germanos y eslavos.

Otro ejemplo elocuente lo constituye Turquía. Erdogan, el primer ministro turco, quiso quitarse del medio al Ejército como poder laico y guardián de la soberanía turca, de lo contrario la islamización del país, patrocinada por Reino Unido, Estados Unidos, Israel, Qatar y Arabia Saudí, no habría cuajado. Para ello, a lo largo de su mandato, Erdogan ha cesado/enjuiciado/encarcelado a nada más y nada menos que el 80% de la cúpula militar turca, presumiblemente porque estos altos mandos eran partidarios de un entendimiento con Rusia y China y fraguaban un golpe de Estado. Es triste que una institución tan poderosa pueda subvertirse y neutralizarse sólo con atacar al vértice de la pirámide, sin que el resto de la estructura muestre iniciativa alguna.

Por el contrario, los cosacos rusos pudieron sobrevivir perfectamente como fuerza de choque incluso tras el asesinato del Zar a manos de los bolcheviques. Cuando el bolchevismo necesitó quitar a los cosacos del medio, no le bastó con asesinar a sus jefes, tuvo que llevar al cabo la "descosaquización", un genocidio de la totalidad del pueblo cosaco, y aun así, los pocos cosacos que quedaron conservaron su integridad étnica hasta el día de hoy y en la actualidad están renaciendo en Rusia como milicia y escuela para una juventud militarizada.

El hecho de que el sistema globalista quiera destruir a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, honra a estas instituciones ―que no a los traidores que accidental y provisionalmente se encuentran al frente de las mismas, ni a ni a los tipos humanos bajos con los que pretenden envenenarlas. La campaña de subversión por parte del globalismo de los cuerpos armados del Estado debería ser un argumento muy elocuente acerca de la importancia de estas instituciones para un Estado verdaderamente nacional y por tanto anti-globalización. Pero existe una sombra: los servicios de Inteligencia, por su opacidad, son un problema para una República en el sentido más amplio de la palabra, es decir, un régimen político que le da preeminencia a la "Cosa Pública". En España los servicios de Inteligencia no defienden los intereses nacionales y a menudo conspiran directamente contra ellos, comportándose como si de una sucursal de la CIA, el SIS (MI6) y el Mossad se tratasen. Para prevenir estos procesos de infiltración insidiosa, deberían crearse mecanismos de control y supervisión que eviten que los servicios de Inteligencia se salgan de su papel, se vuelvan en contra de los intereses del Estado y devengan una secta subversiva.



NUEVOS VIKINGOS Y COSACOS PARA EURASIA: NECESIDAD DE UNA BIOPOLÍTICA DEMOGRÁFICA-REPRODUCTIVA Y ÉTNICA PARA EL HEARTLAND

Un poder basado en un hecho material tan obstinado y tozudo como un enorme bloque de tierra firme y cerrada, necesita una base humana igualmente material, real, obstinada y tozuda. Tal poder no puede basarse en entelequias volátiles propias de talasocracias marítimas, como la cultura, las ideas, la democracia, la "integración", la alianza de civilizaciones, el multiculturalismo, etc., sino en el territorio y en el pueblo que lo habita: el mismo Zbigniew Brzezinski admite que un imperio debe tener como base un grupo étnico fuerte, homogéneo y numeroso, como los chinos Han, los WASP en Norteamérica y Reino Unido, los eslavos ortodoxos en Rusia o los "galos" en Francia. Y del mismo modo que hay que tener en cuenta la geografía del paisaje del Estado, hay que tener en cuenta también la del tipo humano que lo habita, incluyendo la geografía de su paisaje psico-colectivo y genético.

"Geopolítica" viene de geografía y política. Por tanto un pueblo debe, para tener proyección geopolítica, poseer instintos relacionados con la geografía y la política. Y estos instintos no se adquieren leyendo ni estudiando, son instintos mucho más básicos, arraigados en el subconsciente. El instinto geográfico del hombre por excelencia es el instinto de territorio, es decir, cuando un pueblo se dice a sí mismo: "ésta es nuestra tierra, nuestro pueblo, nuestras mujeres, nuestra forma de vida, y si es necesario moriremos para defenderla porque estamos enamorados de ella". Hoy el grupo étnico que tiene menos pronunciado el instinto de territorio, hasta permitir ―lavado de cerebro mediático y judeocristianismo cultural mediante― que Occidente sea invadido por pueblos tercermundistas, es el de los europeos étnicos. En cuanto al instinto político, el mismo Mackinder declaró que "el primer atributo político del animal Hombre es el hambre". De nuevo, los europeos ya no tienen hambre, y no necesariamente hambre de comida, sino también hambre de descubrimientos, de gloria, de conquistas, de lucha y de victorias. En Occidente, la separación traumática del hombre blanco de su lado animal ha hecho arraigar una insidiosa enfermedad: la enfermedad de no defender lo tuyo. Donde esta enfermedad está más implantada es en Europa Occidental, donde pensamos que "el Estado" y "la Justicia" tienen que ocuparse de todos nuestros problemas, cuando hace tiempo que ambas instituciones están al servicio del enemigo.

Cultivar la calidad genética del manpower de un Estado y llevar al cabo una sesuda política reproductiva es de una importancia esencial en una época de envenenamiento de todos los pueblos del mundo. ¿Qué poder estatal verdaderamente independiente y soberano puede resistirse a la tentación de tener científicos más inteligentes, empresarios más emprendedores, atletas más fuertes, soldados más eficaces, obreros mejor cualificados, policías más incorruptibles, políticos más altruistas, mujeres más guapas, un sano patriotismo y un poderoso mito aglutinador, extendido en todas las capas sociales como un cemento invisible que las cohesiona?

Los sistemas políticos del planeta no pueden ignorar eternamente que aquellos que intervengan en la reproducción humana para engendrar, criar, educar y entrenar seres humanos sanos, inteligentes, fuertes, creativos, disciplinados y valientes, estarán mejor posicionados para incrementar su poder que los sistemas sociales que permitan la proliferación de tipos humanos enfermizos, estúpidos, débiles, concupiscibles y cobardes. Y esto no es "fascismo", del mismo modo que no es fascismo que un jardinero corte las malas hierbas y promueva el crecimiento de los árboles y las plantas de su jardín, o que un ganadero elija al mejor semental para preñar a las vacas o yeguas de su rebaño.

El poder de la Alta Finanza ha decidido basarse en Reino Unido, Norteamérica y en menor medida el resto de Europa Occidental, porque entre otras cosas allí hay un manpower de excelente calidad. Las tropas americanas desplegadas en Iraq y Afganistán tienen un fabuloso patrimonio genético, perfectamente comparable a las hordas indoeuropeas de la Antigüedad. Incluso en los rostros de muchos convictos norteamericanos blancos podemos distinguir a un potencial caballero cruzado, vikingo, navegante, soldado, granjero duro u obrero testarudo. Se trata de gente descarriada, a la que cruzar el Atlántico desarraigó, sin los fundamentos morales y espirituales que sólo el Asia profunda, junto con la inspiradora historia europea —basada en ejemplos heroicos, guerra, arte, cultura, trabajo, belleza y amor— pueden suministrar. Lo que actualmente se exporta desde Hollywood y la MTV no es "cultura americana", como se suele decir. "Cultura americana" es amor a la familia y al terruño, el derecho a defenderlos con las armas, soberanía ciudadana, religión, libertad e independencia, es decir, valores propios de un pueblo al que su tierra no le fue adjudicada por un señor feudal, sino que la conquistó con la sangre y el sudor. Ni Thomas Jefferson ni George Washington tienen nada que ver con la basura tóxica propagada desde las mecas de la subcultura yanqui, y la esfera de influencia del Pentágono y de Wall Street no es un "imperio americano" del mismo modo que el Vaticano no es el Imperio Romano y la City de Londres no es el Imperio Británico.

Sabemos ―porque no somos ilusos ni judeocristianos culturales, ni creemos en la globalización ni en la religión de lo políticamente correcto― lo que pasa en los países que olvidan las leyes fundamentales de la reproducción y la mejora de la raza: se vulgarizan, se vuelven corruptos, poco serios, poco dados a la disciplina, desorganizados, se debilitan, se tercermundizan. El oscurecimiento de la raza corre parejo al oscurecimiento de la mente y del espíritu. Las malas hierbas parasitarias se enseñorean del jardín y acaban ahogando a los árboles y las plantas más nobles y productivas.

La humanidad europea lleva mucho tiempo explosionando desordenadamente hacia la dinámica periferia del mundo, donde impera la ley del tiempo, y puede que lo que necesite sea una implosión organizada hacia el centro estático de la superficie terrestre, donde impera el espacio. La dispersión de un pueblo reduce su potencial al dividirlo, salvo que ese pueblo mantenga la diáspora unida y se dedique a llevar una conducta parasitaria sobre los pueblos a los que invade. En el otro caso (conducta predatoria, aristocracias), los descendientes de este pueblo explosionador no mantienen la diáspora unida, sino que forman poderes independientes con el mismo origen pero, al obtener poder sobre masas indígenas y convertirse en élites regionales, terminan enfrentándose entre sí (como los generales de Alejandro Magno a la muerte de éste). Por tanto, lo que realmente se necesita es llevar al cabo una concentración de tipos raciales en territorios determinados, una implosión de la humanidad europea, y el Heartland es el lugar perfecto, junto con zonas de Brasil y Argentina.

Una gran voluntad organizadora y creativa, emanada del genio europeo, podría fácilmente establecer en el Heartland una especie de Eugea o Buena Tierra, un proyecto de futuro demográfico, reproductivo y cultural para la humanidad europea, una nueva tierra santa o prometida para los pueblos damnificados por la globalización: las clases medias y bajas de la Civilización Occidental, aquellas que padecen las altas densidades de población, los equivalentes modernos a los campesinos y nobles empobrecidos que acabaron formando las huestes cosacas. El Heartland podría llegar a ser la patria de un nuevo pueblo elegido, una nueva tradición y un nuevo tipo humano, cuyo advenimiento dará sentido a la historia de la humanidad haciendo "que todo haya valido la pena".

La ignorancia deliberada y sistemática de la reproducción humana, de la importancia de las razas y de la genética en la geopolítica sólo tendrá como efecto que el "mito de la sangre" resurgirá con más fuerza y violencia. La globalización pretende hacernos creer que somos todos iguales a la vez que nos homogeneiza racialmente, prueba evidente de que ella no nos considera todos iguales. Los estudios genéticos y antropológico-físicos, es decir, reconocer la diferencia entre personas y pueblos, son por tanto un vector antiglobalización.

Click para agrandar. Mapa de vías férreas del mundo, o todos los trenes llevan a Alemania. Curioso el caso de Congo-Kinshasa, los belgas dejaron una magnífica red ferroviaria que luego la población indígena no supo mantener: otro ejemplo del manpower en acción.


España en el contexto del Heartland ―de Iberia a Siberia

España fue una espada cuyo puño estaba en Castilla y la punta en todas partes.
(José Ortega y Gasset, "La España Invertebrada").

Iberoamérica es un bombazo geopolítico, hablándose castellano desde California hasta Tierra del Fuego. Pensemos en las inestabilidades y conflictos que causa la diversidad de idiomas y culturas en todo el mundo (por ejemplo en África y Oriente Medio), pues bien, en Iberoamérica la variedad de idiomas y culturas es muy limitada, predominando el castellano y la herencia católica. Por eso el atlantismo quiere alejar a España de Iberoamérica mediante la hispanofobia, cultivando la leyenda negra, fomentando el indigenismo y los regímenes de tipo "bolivariano", financiando grupos insurgentes y narcotraficantes, protestando por los éxitos de las petroleras españolas en Cuba y Brasil y, cuando todo esto falla, produciendo atentados como el del 24-J.

Contra el atlantismo, iberismo. Hablar de las relaciones entre Iberoamérica y Eurasia es mencionar necesariamente a España y Portugal: una Federación Ibérica formada por estos dos países que no podemos seguir viviendo de espaldas uno al otro, separados por desiertos económicos e intrigas políticas. Si Iberia fracasa, Brasil entrará en Eurasia a través de India y esto no ayudará en absoluto a vertebrar Eurasia. Sólo la conversión de Iberia en uno de los polos magnéticos de Eurasia (siendo el otro Siberia) logrará el establecimiento de un flujo Este-Oeste que formará un eje en torno al cual organizar el interior del continente y acabará saltando hacia el otro lado del Atlántico, partiendo dicho océano por la mitad.



La "periferización" de España (población y medios concentrados en la costa, interior despoblado) manifiesta claramente su dependencia del exterior en lugar de su autosuficiente interior. Si durante décadas España ha sido un yonqui del crédito de los bancos extranjeros, Alemania y otros países han sido los camellos. Gracias a este crédito (recordemos, creado de la nada y prestado a modo de deuda a interés), España ha podido desmantelar la mayor parte de su tejido productivo durante la "reconversión industrial", ya que el crédito extranjero nos permitía importar lo que necesitáramos. A cambio, nos convertíamos en una provincia periférica de la Unión Europea, es decir, la anti-Europa. Si se pretende revertir la periferización de España, se debe organizar una implosión hacia los campos del interior peninsular y, por lo demás, fortalecer toda la fachada atlántica de Iberia, desde Ferrol hasta Cádiz. Esto no puede hacerse salvo emancipándose del crédito extranjero y rehabilitando la agricultura y ganadería nacionales, así como la industria de los astilleros.

Click para agrandar. Altai.

Click para agrandar. Afganistán.

Click para agrandar. Mongolia Interior.



NOTAS

[1] En la España de la última década, la actuación de la ONG Cáritas (que representa el sector moderno, "progre" y decadente en el seno de la Iglesia católica) u otras ONGs como SOS Racismo, Secretariado Gitano o los mismos Servicios Sociales, convertidos en una ONG subvencionada con los impuestos del trabajador español (para ayudar a todos los que no son trabajadores españoles), son buenos ejemplos de lo que se acaba de hablar.

[2] Y ver aquí:

[3] Existen varios ejemplos al respecto, como la "Directriz operacional sobre Pueblos Indígenas" del Banco Mundial, la resolución "Sobre la acción requerida internacionalmente para proporcionar una protección efectiva a los Pueblos Indígenas" del parlamento de la Unión Europea y la firma del "Convenio Constitutivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe".

[4] El doctor Carl Schmidt, asociado a los grupos de poder del Deutsche Bank, IG Farben y Siemens, defendía la idea de un Estado Comercial Cerrado en Europa capitaneado por Alemania.

[5]  Ver por ejemplo: