domingo, 2 de noviembre de 2014

Globalistán —construyendo el archipiélago Gulag del futuro tercermundismo global (II de V)

Discutir contra la globalización es como discutir contra la Ley de la Gravedad.
(Kofi Annan, secretario general de la ONU).



ÍNDICE

- INTRODUCCIÓN
- LA URBANIZACIÓN
· Aparición del fenómeno
· Las grandes concentraciones humanas
· Revoluciones liberales, revolución industrial y desamortizaciones
· Alemania y la dispersión hacia el Este
· Situación actual

SEGUNDA PARTE
- FAVELISTÁN —EL ASCENSO DE LAS VILLAS-MISERIA
- NORTEAMÉRICA
- EUROPA —EL EUROCIDIO EN MARCHA

- IBEROAMÉRICA
· Las raíces hispánicas de Hispanoamérica —PLVS VLTRA
· La realidad de la América poscolombina: lucha de clases y guerra civil entre españoles
· ECCLESIA versus IMPERIVM —Templo contra Palacio, o Papa contra César
· La farsa indigenista como vector globalista en América —una "alternativa controlada"
· Mitos y verdades de Simón Bolívar y sus émulos —¿libertadores o balcanizadores?
· Bolibananismo moderno, o los hijos de Bentham —conozca usted el rostro británico de la ideología bolivariana
· Contra el victimismo hispanófobo y leyendanegrista
· Las venas abiertas de España Ibérica
· El peor enemigo del atlantismo es… otro atlantismo


En la primera parte hemos empezado a ver que el mundo se está volviendo movedizo, inestable, líquido, caprichoso y nivelado… la tierra, definitivamente, está deviniendo mar. En esta parte vamos a ver hasta qué punto el tercermundismo, alimentado por la usurocracia bancaria, las grandes empresas y las fundaciones privadas transnacionales, está convirtiéndose en una metástasis que amenaza el futuro evolutivo de la humanidad, y cómo avanza la globalización en diversas esferas geográficas del planeta, empezando por los dos pilares tradicionales del capitalismo internacional: Europa y Angloamérica.
  
Focos de superpoblación en el mundo, particularmente preocupantes e insostenibles en regiones tercermundistas de natalidad indecente. Si bien la humanidad se ha convertido en un cáncer que amenaza con devorar la Tierra, no toda la humanidad supone el mismo grado de amenaza. Es el Tercer Mundo, con su reproducción descontrolada de la miseria y su estampida frenética hacia regiones no-tercermundistas, quien amenaza con sumergir al resto del mundo en la mediocridad, para beneficio de una minúscula élite explotadora.



FAVELISTÁN ―EL ASCENSO DE LAS VILLAS-MISERIA

Lo primero que hay que dejar claro es que ser pobre, de per se, no es necesariamente algo negativo ni degradante. Un cazador-recolector bosquimano de Namibia es indudablemente más sano y sabio que un ejecutivo financiero de Manhattan que se pasa la vida entre cuatro paredes, fuselajes y carrocerías, con el ritmo circadiano y equilibrio hormonal reventados por el jet-lag, y los nervios destrozados por sesiones pseudo-soviéticas de autocrítica colectiva en el rascacielos de su banco. En otros tiempos, es cierto, se podía ser muy pobre, pero al menos se trataba de una pobreza limpia, sabia, sencilla y honrada. En lugares tribales como Afganistán, el Sáhara, zonas de China, el Himalaya, Siberia, etc., aun rige esta forma de vida pobre pero tradicional y llena de dignidad, que en modo alguno puede considerarse embrutecedora, puede que ni siquiera tercermundista. Lo mismo podemos decir sobre amplias zonas de la España rural hasta hace no tantas décadas.

Pero la forma de vida dominante del Siglo XXI no va a ser esa pobreza decente del pasado tradicional, sino la pobreza caótica, disgenésica y tóxica de los suburbios degradados, las shanty towns, las "villas-miseria", las squatter cities, las chabolas, las favelas, los ranchos, las barrachas, las bindonvilles o como se las quiera llamar. Al menos ése es el camino que llevamos de momento. Para comprender cómo hemos llegado a este punto, tenemos que pasar revista a ciertos eventos de la segunda mitad del Siglo XX, ya que el ascenso arrollador de las villas-miseria es incomprensible si no entendemos antes lo que es el Tercer Mundo… y el Tercer Mundo tampoco es comprensible si no desmenuzamos un poco dos procesos: la descolonización y la revolución verde. Dos procesos que han forjado el Tercer Mundo primero, y lo han convertido en una amenaza para la humanidad después.

La descolonización se desencadenó porque haber derrotado al Eje en la Segunda Guerra Mundial no era compatible con mantener las colonias: ahora Europa, arrasada, no era nada, y los pueblos británico, francés, holandés, belga, portugués, etc., se habían convertido en los "fascistas imperialistas". Como veremos, estos imperios realmente no desaparecieron, simplemente se concentraron en menos manos y se quitaron del medio a los "intermediarios" sobre el terreno. La consigna era la des-europeización del mundo y una nueva forma de colonialismo, esta vez no basada en colonos blancos organizadores sobre el terreno, sino en una "telecolonización" a distancia, a base de deuda, esclavitud financiera, operaciones comerciales y la acción explotadora de las grandes empresas transnacionales. Para todo esto, era necesario desencadenar un eurocidio mundial. Antes, la mayor parte de África y otros lugares pertenecían a países europeos y a colonos europeos; ahora pertenecen a bancos internacionales y multinacionales capitalistas apátridas. Ni EEUU ni la URSS colonizaban poniendo decenas de miles de granjeros sobre el terreno, entre otras cosas porque ambas superpotencias, a diferencia de las naciones europeas, tenían espacio vital de sobra.

Visto desde el Siglo XXI, el proceso descolonizador —siempre lubricado con falsos adornos  idealistas y humanitarios— resultó ser en realidad la tapadera de una lucha sorda entre dos formas de propiedad privada:

1- La de los colonos blancos, que estaban en vías de autonomizarse y constituir los Estados Unidos de Sudáfrica, los Estados Unidos de Centroáfrica, de Indochina, de Indostán, del Magreb, del Nilo, del Congo, etc.: la fruta madura que cae del árbol engendrando un nuevo árbol. A la larga, estas comunidades de europeos étnicos hubiesen constituido poderosas redes de influencia y, por su reducido número en relación con el territorio y la población gobernada, habrían concentrado mucho poder y muchas riquezas en pocas manos, conformando élites rivales, candidatas a derribar y suplantar a las globalistas. Por lo general, los colonos europeos (por ejemplo, granjeros ingleses en Rhodesia o los mismos estadounidenses antes de su independencia) eran más altos, tenían mejor salud, estaban mejor constituidos, eran más ricos, tenían mucho más espacio vital (el hecho de dominar docenas de hectáreas con sus medios de producción ya les daba soberanía y poder auténtico, no meramente burocrático o nominal), practicaban más deporte, pasaban más tiempo al aire libre, comían más carne, su natalidad era más alta y su Cociente Intelectual superior al de los europeos de la metrópoli [1]. Su religiosidad era fuerte y, entre ellos, la drogadicción, la homosexualidad, las enfermedades de transmisión sexual, las tribus urbanas y otros síntomas de decadencia, eran anecdóticas. Producían excelentes militares. Más importante, comenzaban a desarrollar cualidades de casta dominante al margen de los centros de toma de decisiones de la metrópoli; De Gaulle puso en relieve esto último cuando dijo, con respecto a los pied-noirs (colonos europeos de Argelia) que ya no eran franceses porque ya no pensaban como franceses, habiendo abandonado los ideales igualitarios de la Ilustración. La globalización tenía que impedir a toda costa que los colonos blancos constituyesen países comparables a Rhodesia, Sudáfrica o Israel.

2- La de las grandes multinacionales occidentales, dirigidas por hombres, también de alto CI, que no habían pisado las colonias en su vida ni habían tenido que empezar una granja desde cero, sino que simplemente se dedicaron a apropiarse parasitariamente de las conquistas de los colonos blancos. Las multinacionales desestabilizaron todo el Tercer Mundo para comprar sus riquezas y su mano de obra a precio de saldo, así como para impedir la emergencia de élites sociales rivales y Estados independientes (como pasó con Sudáfrica y Rhodesia) que hubieran encerrado en sus fronteras las riquezas de los territorios que controlaban, gravando sus productos con impuestos de tal forma que la Alta Finanza tendría que desembolsar importantes cantidades de capital (capital que fortalecería la posición de estos Estados) para acceder a ellos. Rhodesia, convertida en Zimbabwe, siguió políticas de limpieza étnica para destruir el poder de los granjeros blancos, pero Nicky Oppenheimer, el patriarca de multinacionales mineras como De Beers y la AngloAmerican Corporation, posee en Zimbabwe una extensión de tierras similar a la superficie de Bélgica, cosa que no sería posible si los granjeros continuasen sobre el terreno.

No es necesario reseñar cuál ha ganado. Para maximizar los beneficios, había que quitarse del medio a los intermediarios, y para convertir los antiguos imperios coloniales en un cúmulo creciente de descerebrados tercermundistas que se mueren de hambre, con "castas" indígenas fácilmente sobornables con paguitas, coches oficiales y pequeñas dosis de poder, era necesario eliminar de la ecuación a los pioneros blancos emprendedores, provocando auténticas limpiezas étnicas antiblancas. La ONU, principal responsable, cubrió este proceso criminal con falsos argumentos humanitarios y antirracistas. En realidad, ningún proceso descolonizador fue el resultado del éxito militar de una insurgencia anticolonial (generalmente de signo marxista y apoyada por la URSS o China, cuando no directamente por la ONU, Londres, Washington o estados ya descolonizados, como Marruecos e India). Antes bien, todas las descolonizaciones fueron el resultado de claudicaciones diplomáticas voluntarias —y a primera vista incomprensibles— por parte de la metrópoli, presionada por emporios empresariales, financieros, potencias extranjeras y/o conciliábulos sectarios.

Independizarse de Reino Unido y llevar al cabo otras maniobras de utilidad dudosa (cambiar el nombre de Bombay por Mumbai, Calcutta por Kolkata, Madras por Chennai, etc.) no ha sido necesariamente el mejor camino que India podía haber seguido. Los problemas de superpoblación, contaminación e higiene han llegado a tal punto en India que se ha descrito que 600 mil personas mueren cada año en el país debido a los problemas causados por la defecación al aire libre, en el campo, en el medio de la calle o donde cuadre. Para más de 620 millones de hindúes, el 50% del país, el acto de defecar viene a ser una reunión social y un centro de cotilleos, incluso en el caso de gente que tiene retrete en su casa. Los intocables se dedican a limpiar esta clase de estropicios, así como alcantarillas, pozos negros y recoger cadáveres. La cosa llegó al punto de que UNICEF tomó cartas en el asunto y produjo un vídeo animando a la población a usar el retrete [2].

Cuando en Diciembre de 1948 las tropas coloniales holandesas intervinieron en Indonesia para luchar contra la insurgencia (que ya había masacrado a soldados británicos en Java), tomando Yakarta y arrestando a la mitad del gabinete de la "república", el gobierno estadounidense montó en cólera. Washington no estaba dispuesta a permitir que una "potencia menor" boicotease su recién parido engendro de la ONU, y amenazó a Holanda con retirar las ayudas del Plan Marshall si no aceptaba el alto el fuego decretado por la ONU. En el Congreso de Washington, diez senadores republicanos calificaron la acción militar holandesa como "demoledor ataque por sorpresa", comparándolo con los llevados al cabo por los japoneses en Pearl Harbor y por los alemanes en la misma Holanda. También se mencionaron las frases "decimonónico imperialismo franco-británico-holandés" y "senil e ineficaz imperialismo holandés"… al parecer, lo "juvenil y eficaz", lo Siglo XX, era actuar a distancia, endeudando a un país bananero-destartalado para orientar todo su tejido productivo al pago de la deuda y obligarlo a firmar concesiones a las multinacionales extranjeras. Para eso, obviamente, era necesario vaciarlo de colonos blancos y desorganizarlo. Así, la diplomacia extranjera puso fin a tres siglos y medio de presencia holandesa en Indonesia. Por supuesto, se obligará a la recién independizada "república" a hacerse cargo de la deuda de más de 4 mil millones de libras esterlinas de las Indias Orientales Holandesas. Motivo real de fondo: las corporaciones estadounidenses estaban muy interesadas en el caucho, el petróleo y el estaño de la región. Hoy, las riquezas de Indonesia ya no se las quedan los colonos holandeses o el Estado holandés, sino un puñado —mucho más reducido— de hombres que manejan los bancos y las multinacionales. Hombres que no se consideran holandeses, ingleses, estadounidenses o indonesios, sino ricos y poderosos.

Otro ejemplo: la campaña de contrainsurgencia que los británicos y australianos llevaron al cabo a las órdenes del general Templer, durante la Emergencia Malaya en los años 50, fue un éxito rotundo, y rara vez tal tipo de campaña se ha realizado con mayor profesionalidad… sin embargo, la independencia de Malasia ya estaba totalmente pactada en los cenáculos del poder de Londres, y el país acabó desgajándose del Imperio Británico de todas formas en 1957, traicionando el esfuerzo de sus militares. En Malasia, el asunto también iba de caucho, petróleo y estaño.

A esto se añade que todos los líderes "nacionalistas" del emergente Tercer Mundo —incluyendo los comunistas— tenían lazos con la metrópoli de una forma u otra. La mayor parte de ellos había estudiado en la London School of Economics and Political Science [3] o en la Sorbona parisiense, estaban relacionados con misiones cristianas y/o habían combatido contra el Eje bajo bandera metropolitana en la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos eran, por así decirlo, mascotas bien adiestradas por las élites de la metrópoli.

Se ha dicho a menudo que la descolonización fue un proceso espontáneo, inevitable y azaroso dirigido por "el viento de la Historia", pero en realidad fue un proceso claramente artificial y provocado. En la imagen, el Nairobi Club (Kenia), fundado en 1901. Sus construcciones de estilo victoriano serán expandidas hasta abarcar todo un complejo deportivo y social, con jardines y céspedes que reproducían lo mejor de Gran Bretaña. A mediados de los años 40, los colonos ingleses en Kenia organizaron la Elector's Union para defender sus intereses ante lo que percibían como incapacidad gubernamental y pasotismo por parte de Londres. Todavía en los años 50 practicaban un exclusivismo étnico tan feroz que el judío Israel Somen nunca fue admitido en el club… a pesar de ser el mismísimo alcalde de Nairobi. Cuando estalló la insurgencia anticolonial, comenzaron a armarse. Sin duda estaban empezando a volverse demasiado sindicalistas y militantes, con peligro de repetir la historia de los colonos ingleses en Norteamérica en 1776. Kenia será resuelta favorablemente para los usurócratas globalistas mediante el movimiento Mau Mau, una limpieza étnica antiblanca (y anti-negros opositores) tras la cual el país obtuvo la "independencia" en 1963. El origen de la insurgencia está ahora claro: Robert Broadbent, agente del MI5 (inteligencia británica) en Nairobi, tenía escondido, en su propia cocina, todo un alijo de armas del Mau Mau —supuestamente sin saberlo [4]. Hoy, el tercermundismo domina en Kenia y el chabolismo se extiende en ciudades como Nairobi y Mombasa.

Con todo lo importante que fue la descolonización en el surgir de la globalización, del Tercer Mundo y del panorama actual, es un tema cuyo desarrollo más detallado tendrá que quedar pendiente para artículos futuros. De momento basta decir que gracias a la descolonización, en la mayor parte de África y Asia no hay regímenes serios que fijen las riquezas naturales del país al territorio del Estado, sino castas dirigentes tercermundistas, bananeras y acéfalas que ―a cambio de sobornos en forma de coches oficiales, despachos, influencias, paguitas, prostitutas, mansiones, vicios, contactos internacionales, comisiones y acciones bursátiles― permiten que cualquier multinacional occidental saquee el país impunemente. Por ejemplo, la toma total de Sudáfrica por parte de las mineras DeBeers y AngloAmerican Corp no hubiera sido posible sin la caída del Apartheid, esa descolonización tardía que culminó años de intenso boicot internacional contra Sudáfrica… boicot capitaneado por Londres, India, la ONU y el bloque comunista. No es de extrañar que algunos africanos consideren que sus países estaban mejor durante el dominio blanco.

Tenemos un insuperable testimonio acerca de por qué las insurgencias terroristas antiblancas eran muy interesantes para la globalización: la República Socialista de Vietnam, un país del Sudeste Asiático con más de 90 millones de habitantes y casi 250 habitantes por km cuadrado. En los años 40, el Vietminh comunista fue apoyado por la OSS (antepasada de la CIA), desde las bases estadounidenses del sur de China, para luchar contra los japoneses. En el periodo de posguerra continuaron existiendo lazos entre varios oficiales de la OSS y capitostes comunistas como Ho Chi Minh y Giap, cuyas guerrillas fueron entrenadas por la OSS e incluso por exmilitares japoneses [5]. Tras la expulsión de los franceses de Indochina, EEUU se involucró en Vietnam, pero siempre fue, como la Guerra de Corea, una guerra librada "a medio gas", con instrucciones por parte del Departamento de Estado para "no derrotar al enemigo, sino frenarlo". En 2003, veintiocho años tras el fin de la Guerra de Vietnam, se pudo leer en el semanario británico The Spectator un encendido elogio del globalista sueco Johan Norberg a las sweatshops (fábricas esclavistas insalubres) que la multinacional Nike mantiene en Vietnam —ese país cuya bandera roja, de la vieja escuela (como la de China), aun ostenta una dorada estrella comunista:

Estaba interesado en oír a alguien que no solamente elogiase las sweatshops de Nike, sino que además proclamase que Nike es un ejemplo de negocio bueno y responsable (…) Ese alguien resultó ser el Partido Comunista de Vietnam, que es el que gobierna ese país.

Sweatshop de la transnacional Nike en algún lugar de Estasia. Las sweatshops son los koljoses (granjas colectivas soviéticas) y fábricas estalinistas de nuestro tiempo. Cuando los usurócratas hipócritas hablan de "competitividad" y "abaratar costes", se refieren a una vulgarización laboral tal, que el coste de fabricación de un producto tienda a cero. Mano de obra barata y que no proteste ni exija condiciones dignas. El trabajador europeo, con su tradición de dignidad y sindicalismo, no puede competir contra la mentalidad esclavista del trabajador vietnamita, motivo por el cual las grandes empresas de Occidente, libres de todo control, deslocalizan sus fábricas al escenario indopacífico, provocando epidemias de paro en Occidente. Epidemias que a su vez, persuadirán al obrero indígena de que acepte salarios y condiciones que den mayores beneficios a "los mercados".

Por tanto, parece que la OSS tenía muy claro lo que hacía cuando apoyaba al Vietminh. Como instrumentos de las élites que eran, los directores de la OSS habían previsto ya que Vietnam se convirtiese, a largo plazo, en una cantera de mano de obra low-cost a raudales. Por lo demás, el cretino Norberg se halla bastante implicado en las altas instancias de la propaganda globalista. En 2001, publicó "In defense of global capitalism", cuyo título lo dice todo. Miembro del Cato Institute (think-tank libertario estadounidense), Timbro (otro banco de ideas, esta vez sueco), Centre for the New Europe (otro engendro, basado en Bruselas), medalla de oro de la Friedrich-August-von-Hayek-Stiftung (compartida con Margaret Thatcher y Ottmar Issing [6]) y autor del documental británico Globalisation is good (2003), Norberg es un entusiasta partidario de la inmigración tercermundista, el capitalismo y la globalización. En cuanto a sus referentes económicos y filosóficos, resultan ser personalidades como John Locke, Ludwig von Mises, Murray Rothbart, Friedrich Hayek, Karl Popper, Milton Friedman y Ayn Rand. Mucha escuela de economía "austriaca" (más judía que austriaca) de por medio, aunque muchos de estos famosos economistas estuvieron de hecho activamente involucrados con la London School of Economics, de corte más bien socialista-fabiano.


Respecto a los argumentos manejados en el artículo de Norberg, es cierto que los ahora obreros vietnamitas ganan más dinero y pueden permitirse una bici a los tres años de esclavitud, una moto a los seis años de esclavitud y un coche cuando sean obreros antiguos (reventados). También es cierto que la mayor parte de chabolas de la capital tailandesa Bangkok, poseen un televisor. Al igual que es cierto que ahora los europeos y norteamericanos, gracias a la deslocalización de las fábricas, tienen menor poder adquisitivo y sufren mayores tasas de desempleo. Y que los directores de las multinacionales, en cambio, ganan más. Finalmente, es cierto que la salud de estos obreros vietnamitas ha empeorado, que han perdido sus tradiciones, que se han vuelto materialistas, que la calidad de vida no se mide en bicis, en motos o en televisores y que ahora dependen de la multinacional de turno —no de su propio arraigo a la tierra y trabajo del campo— para obtener su sustento. Hasta el punto de que, si a Nike le diera por trasladar su fábrica a otro entorno tercermundista con mano de obra aun más barata (pongamos Kenia), todos estos obreros se quedarían sin medios de subsistencia, por lo que han quedado más indefensos que antes y con menos poder y medios de presión que antes. En el muy mejor de los casos, el traslado de las fábricas de Nike al Indopacífico ha sido beneficioso para los ejecutivos de la multinacional y para los vietnamitas… pero no para los países occidentales en los que se encontraban antes las fábricas.

Camboya es un ejemplo igualmente elocuente. Entre 1969 y 1973, EEUU arrojó sobre Camboya más explosivos que durante toda la Guerra de Corea o las operaciones en el Teatro Pacífico durante la II Guerra Mundial. Poco después de terminar los bombardeos, llegó al poder Pol Pot, cuyo efecto fue similar al de los bombardeos: destrucción de las infraestructuras y, esta vez, aniquilación meticulosa de la intelligentsia camboyana, hasta el punto de que la dictadura comunista mató a un tercio de la población del país. Bastaba con tener gafas, con saber hablar francés, con ser católico, con saber leer o con ser familiar o amigo de uno de estos para acabar mal. Hoy sabemos que la dictadura de los Jemeres Rojos fue apoyada por EEUU, Reino Unido, China, Australia, Singapur, Tailandia y otros, y que muchos de los actuales dirigentes políticos camboyanos son ex-jemeres rojos. ¿Resultado? En 2001 se descubrió que Nike mantenía en Camboya diversas sweatshops donde trabajaban niñas menores de edad, 7 días a la semana, 16 horas al día. Los directores de la globalización en el escenario del Sudeste Asiático parecían saber ya en los años 70 que no era viable globalizar Camboya sin pasar por una época de destrucción que desarraigase al pueblo camboyano, exterminase a su intelligentsia nacional, crease una masa de futuros proletarios y neutralizase cualquier proyecto de soberanía camboyana.

Todos estos fenómenos capitalistas-esclavistas no hubieran sido posibles sin la "emancipación" de la metrópoli francesa y sin la instauración de regímenes dictatoriales desalmados y mecánicos. ¿Era ése el verdadero objetivo del comunismo en el Sudeste? ¿Sacar a los colonos y militares franceses y meter a Nike, Gap, Adidas, Inditex, H&M, Primark, El Corte Inglés, Carrefour, Walmart, United Colors of Benetton, Victoria's Secret y otros consorcios cuyos jefes no habían pisado Indochina en su vida? Dejamos que el lector ate cabos como mejor le parezca.

Sweatshop en Bangladesh. Los trapitos comprados por mujeres occidentales en tiendas como Zara o Primark, proceden de talleres esclavistas como éste, donde los trabajadores cobran alrededor de 28 euros al mes.

En cuanto a revolución verde, es un inocuo y atractivo nombre para una masiva operación pseudo-soviética de confiscación de tierra, deforestación y control de medios de producción y recursos de vida. Oficialmente, fue un proceso de reforma agraria global,  bajo la égida de multinacionales como Monsanto, DuPont, ABC, Dreyfus, Bunge y Cargil, así como de las petroleras (sin petróleo no hay agricultura moderna), de fundaciones privadas como la Rockefeller y la Ford, y de turbias fachadas legales de la CIA como USAID (que recientemente ha sido expulsada de Rusia y de Ecuador). Pero más allá de las nuevas y rentables variedades de arroz, de los pesticidas, los fertilizantes, la intervención de la británica Colonial Development Corporation y las investigaciones científicas de organismos como la International Rice Research Industry (IRRI), la revolución verde vino a significar que la agricultura y la ganadería —es decir, los medios de subsistencia de los pueblos— dejan de estar en manos de los pueblos, las familias, el ámbito doméstico y hasta los Estados, y pasan a estar administrados por multinacionales pulpoides que globalizan el sector primario, mecanizan el campo haciendo redundante la mayor parte de la mano de obra humana (que sólo tiene pleno sentido en el ámbito de huertas unifamiliares, pequeños cultivos, minifundios y similares) y no dejándoles a las familias campesinas otra alternativa que emigrar a la megaciudad de turno, generalmente en condiciones precarias e inhumanas. Las instituciones financieras de crédito rural también contribuyeron a endeudar al pequeño y mediano granjero, finalmente expropiándole su tierra de facto. En India —país supuestamente soberano tras haberse "emancipado" del Imperio Británico— la revolución verde causó una epidemia de suicidios entre campesinos que se negaban a ser reducidos a esclavos chabolistas de una lejana barriada degradada. Obviamente, esos suicidios tuvieron un efecto importante de selección natural: permanecieron los más conformistas y mejor adaptados a condiciones de degradación.

Barrio chabolista de Kolkata, la antigua Calcuta (India).

De nuevo, todo este proceso hubiese sido imposible de seguir en pie los imperios coloniales, ya que las tierras estarían administradas por granjeros blancos mucho más reacios a concederlas alegremente así como así ―por ejemplo, el Imperio Británico tuvo serios problemas con los bóers sudafricanos, la URSS con los kulaks, los granjeros ingleses de Rhodesia tuvieron que ser echados por la violencia, en Inglaterra la UE tuvo que pagar jugosas sumas de dinero para comprar tierras a antiguas familias terratenientes y agricultoras, etc. Este problema no existía en lugares como Punjab, o existía en mucha menor medida.

El balance de la revolución verde parece claro décadas después: concentró más medios de producción en menos manos y posibilitó el crecimiento de la humanidad en, como poco, cuatro mil millones de personas, principalmente en países tercermundistas. Esta masa excedentaria producida fue a engrosar el tamaño y la proporción de población depauperada del planeta. Simplemente, sin la revolución verde, la población humana habría tenido que estabilizarse en una cifra más baja que la actual y tampoco hubiera habido en el Tercer Mundo ese éxodo masivo del campo a la ciudad —ni del Tercer Mundo al Primer Mundo.

En 1978, el periodista suizo Georg Gerster escribe, en "Flights of discovery: the Earth from above", un alucinógeno elogio a la vida favelista:

A pesar de sus poco atractivos materiales de construcción, los asentamientos de chabolas pueden también ser lugares de esperanza, escenarios para una contracultura, con un alentador potencial de cambio y un fuerte ímpetu ascendente.

Georg Gerster.

Año 1985. La revolución verde ya ha tenido lugar. Sus efectos están en marcha a toda máquina. La Unión Soviética, bloqueada en Afganistán, lastrada por la carrera armamentística y manejada por infiltrados atlantistas, no tardará en caer. En la revista Whole Earth Review ―publicación supuestamente contracultural del movimiento jipi-verde-ecolojeta― aparece un artículo del influyente arquitecto angloamericano Peter Calthorpe, titulado "Redefining cities". En él, se afirma caraduristamente ni más ni menos que

La ciudad es la forma de asentamiento humano más benigna ambientalmente. Cada habitante de ciudad consume menos tierra, menos energía, menos agua y produce menos contaminación que su homólogo en asentamientos de menor densidad.

La idea ya estaba empezando a calar lentamente: las ciudades son "más sostenibles"… cuando el ser humano se reproduce muy por encima de las posibilidades reales del medio. Y por ende, más deseables… o al menos más deseables para las élites plutocráticas.

Peter Calthorpe, uno de los más notorios planificadores urbanos de nuestra época, considera entre otras cosas que la urbanización generalizada es la forma más barata de luchar contra el cambio climático.

Los organismos globalistas no tardaron demasiado en empezar a tomar nota de las nuevas transformaciones urbanas, y pronto se formaron equipos de "especialistas" que estudiaban seriamente el fenómeno de las villas-miseria. En un escrito de 2003 titulado The challenge of slums (el desafío de las chabolas), la organización de la ONU UN-Habitat (que ostenta el soviético título de "Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos") [7] publicaba un estudio sobre 37 casos chabolistas del mundo entero. Las observaciones resultaron ser de lo más mosqueantes, aunque puede que fuese de esperar en vista de que se describía el fenómeno chabolista con la palabra "desafío", es decir, se trataba de un fenómeno que había que encauzar y dirigir, no un tumor que había que extirpar. Una de dichas conclusiones vino a ser que

Las ciudades tienen mucho más éxito en la promoción de nuevas formas de generación de ingresos, y es mucho más barato proporcionar servicios en áreas urbanas, de modo que algunos expertos han llegado a sugerir que la única estrategia realista para la reducción de la pobreza es conseguir que emigre a las ciudades la mayor cantidad de gente posible.

En un artículo de la Prospect Magazine (Londres), Stewart Brand describe su idea del futuro de la humanidad bajo el repulsivo título de How slums can save the planet (cómo las chabolas pueden salvar el planeta). Brand no quiere saber nada de limitar la reproducción desmesurada de la pobreza tercermundista, sólo quiere encontrar maneras de parchear la olla a presión para posponer su inevitable estallido malthusiano. Antes de citar esta pieza pedante y venenosa, que vaya por delante que Brand ha trabajado para las multinacionales capitalistas más contaminantes y anti-Naturaleza que uno pueda imaginarse, entre ellas la petrolera Shell, la automovilística Volvo o el gigante de las telecomunicaciones AT&T. Stewart Brand viene a ser un producto típico de la revolución verde y de la infiltración del movimiento ecologista, a cargo de la USAID y las fundaciones Ford y Rockefeller. En su artículo, este globalista y tecnófilo convencido nos da muchos motivos por los que la proliferación de masas suburbanas tercermundistas es teóricamente deseable. Dichos motivos resultan muy interesantes por mucho que pongan los pelos de punta, ya que no son sino un reflejo de los argumentos y estrategias manejados por las plutocracias oligárquicas de nuestro mundo para lograr mayor globalización y facilitar la implantación de organismos de gobernanza mundial. Así, Brand nota que las poblaciones chabolistas, predominantemente jóvenes, "prueban nuevas ideas sin restricciones por parte de la ley o la tradición". Primera ventaja: esta desdichada gente conforma un auténtico laboratorio social, son innovadores y carecen de los frenos morales propios del Antiguo Régimen y el mundo ancestral. Brand continúa elogiando los estrechos callejones chabolistas por ser "una interacción densa de venta al menor y servicios". Con rostro granítico, enumera algunas aplastantes ventajas de irse a vivir a un barrio chabolero: peluquerías de una sola silla, bares de tres sillas, estantes de ropa y mesas con fruta.

Como él mismo reconoce, a ojos de un planificador urbano, estas subciudades parecen caóticas. Sin embargo, no hay que dejarse engañar: ante sus ojos, que son los ojos de alguien educado como biólogo, estas ciudades en realidad "parecen orgánicas". Motivos adicionales para emigrar a una chabola son la máxima densidad de población (1 millón de personas por milla cuadrada en algunas zonas de Mumbai, India), el mínimo uso de energía y materiales, y el hecho de que la gente se desplaza a pie, en bici, en rickshaw (combinación de bici y taxi) o en taxis compartidos. Por no mencionar coches cargados hasta arriba con montañas de equipaje, o autobuses con coches atados al techo.

Stewart Brand, ideólogo de la favelización global, representa la connivencia que hubo en los años 70 entre las grandes multinacionales, las fundaciones privadas, las ONGs y los servicios de Inteligencia en torno al tema medioambiental. En los años 60, época de los estudios sobre manipulación mental, programación del comportamiento y drogas, Brand participó en estudios sobre el LSD patrocinados indirectamente por la CIA y el Departamento de Defensa. 

El reciclaje de materiales, es decir, el aprovechamiento máximo de absolutamente cualquier objeto vulgar, parece ser otra conducta chabolera que interesa a Brand. El famoso barrio degradado de Dharavi, en Mumbai, resulta tener 400 unidades de reciclaje donde se seleccionan 6 mil toneladas de basura cada día. Hay una cosa que no se pregunta Brand: ¿está el ser humano realmente hecho para vivir en este tipo de aglomeraciones propias de los insectos sociales? Leyéndole, se diría que su filosofía es que no es el sistema quien debe adaptarse al ser humano, sino que el ser humano quien debe adaptarse al sistema.

Más citas brandianas que no nos resistimos a compartir:

La concentración de población y empresas en áreas urbanas reduce en gran medida el coste por unidad de cañerías de agua, alcantarillado, desagües, carreteras, electricidad, recogida de basuras, transporte, salud y escuelas. (…) En las villas-miseria, así como en las torres de oficinas y los suburbios frondosos, el progreso es de lo palurdo a lo metropolitano y de ahí a lo cosmopolita, con todo lo que dice el diccionario sobre lo cosmopolita: multicultural, multirracial, global, mundano, astuto, viajado, experimentado, no-provinciano, culturizado, sofisticado, suave, urbano.

Llegados a este punto nos damos cuenta de que el tal Brand es un auténtico alucinado gafapasta, amén de gilipollas y mercenario de la pluma que, a pesar de que predica sin sonrojarse las bondades de las extensiones chabolistas orgánicas, no se iría a vivir a un barrio degradado de Dhaka ni aunque le pagasen millones de dólares bajo los efectos de la marihuana. Un flagrante caso de "haz lo que digo, no lo que hago". Sin mencionar que un habitante de un barrio chabolista de Mumbai no tiene la cultura que puede tener un estadounidense blanco de un pueblo mediano. También lo más probable es que no haya salido de Mumbai en su vida, ya no digamos de India, con lo cual difícilmente podrá florecer el cosmopolitismo. Y por supuesto, el barrio en cuestión tiene una homogeneidad étnica envidiable y una absoluta falta de diversidad: no hay ni un solo blanco, todo el mundo es marrón, en una mezcla racial que lleva siglos siendo estable, con lo cual la quimera del multiculturalismo tampoco viene a cuento. Pero el autor continúa, predicador, en su trance, y en el cenit de su escrito, sentencia ufano: "la vida campesina ha terminado". No cabe duda de que la vida campesina, surgida en el Neolítico, es una degeneración con respecto a la anterior vida cazadora-recolectora… pero lo que se presenta para sustituir a la vida campesina pone los pelos de punta.

Muchos otros pensadores han seguido la misma línea fijada por Brand y otros. En un artículo del progre David Owen titulado Green Manhattan, aparecido en el semanario The New Yorker en 2004, prácticamente se hace mofa de Thomas Jefferson ―uno de los padres fundadores de Estados Unidos― por querer constituir "un pueblo de patriotas agrarios sostenedores de la democracia". Sin pestañear, apunta insólitamente que

Nueva York es la comunidad más verde de Estados Unidos, y una de las ciudades más verdes del mundo (…) La clave de la relativa benignidad ambiental de Nueva York es su compacidad extrema. La densidad de la población de Manhattan es más de 800 veces la de la nación en su totalidad. Colocar a un millón y medio de personas en una isla de veintitrés millas cuadradas reduce drásticamente sus oportunidades de derrochar.

David Owen, experto en golf, considera en su libro "Green metropolis" que la "clave de la sostenibilidad" es "vivir más pequeño, vivir más cerca y conducir menos". Detrás de sus llamadas a reducir el consumo, lo que se esconde realmente es el deseo de las élites por recortar drásticamente el nivel de vida de las clases medias, tercermundizándolas de hecho.

En su fanatismo por justificar y defender la favelización de las maneras más inverosímiles, Owen ha logrado que Jefferson se retuerza en su tumba, pero no ha conseguido explicarnos cómo es eso de que un neoyorkino promedio ―que produce cientos de kilos de basura plástica y tóxica al año― ensucie y gaste menos que, por ejemplo, un amish totalmente autosuficiente sobre el terreno y que carece de energía eléctrica. Tampoco recuerda Owen que cuando cerraron el vertedero neoyorkino de Fresh Kills en 2001, la montaña de basura hubiera debido ser el monumento más emblemático de Nueva York, por encima de la Estatua de la Libertad y del Empire State Building, puesto que recibía 12 mil toneladas de inmundicia al día y llegó a ser la mayor estructura artificial del planeta antes de ser clausurado. Ahora Nueva York exporta su basura al extranjero —a un altísimo coste. Pero obviémoslo; el hecho es que el dogma pro-masificación de Calthorpe, Brand, Owen y la ONU ha terminado de calar.

El antiguo vertedero de Fresh Kills (Nueva York) era la estructura artificial más grande del planeta. Uno esperaría que la obra más grande de la civilización humana fuese un monumento o una infraestructura de cuidadosa planificación, no un vertedero fruto del caos.

En 2005, Robert Neuwirth, periodista estadounidense obsesionado con lo que él llama "vitalidad urbana" y con documentar fenómenos subterráneos como el mercado negro global, publica "Shadow cities: a billion squatters, a new urban world", donde estudia cuatro casos favelistas: Río de Janeiro (Brasil), Nairobi (Kenia), Mumbai (India) y Estambul (Turquía). A Neuwirth le fascina el hecho de que las economías de las zonas favelistas suelen crecer más deprisa que las de las zonas legales, y considera que, si el mundo urbano precario fuese un país, sería la segunda potencia económica del mundo por PIB. Los gobiernos estatales no son capaces de controlar la economía sumergida que tiene lugar en estos entornos urbanos, pero Neuwirth parece interesado en lograr que dicha economía, escapando al control estatal de turno, pueda integrarse aun así en el circuito económico global. Se menciona, con razón, que hay habitantes chabolistas millonarios, que poseen cuentas bancarias, pero los bancos no les conceden créditos porque sus negocios no están legalmente registrados ni tributan como es debido. ¿Es el objetivo de Neuwirth y personajes como él normalizar la presencia de la finanza bancaria en los bajos fondos del mundo? Su insistencia en que los gobiernos, ONGs y empresas trabajen con las comunidades chabolistas tiende a señalar un deseo de infiltración y control de este submundo que, según el, debe dejar de ser visto como "un emblema de miseria", ya que "no tiene nada de anormal" vivir en estos lugares (intento descarado de normalización de la vida chabolista).

Robert Neuwirth.

Así parece acusarlo también la prestigiosa revista The Economist (Londres), al menos en un artículo de 2007 titulado "Atestadas, rechinantes e inmundas: ciudades estallantes, infraestructuras estalladas". El escrito parece desaprobar las inhumanas condiciones de higiene, contaminación y corrupción de los entornos suburbanos degradados, mencionando que la megaciudad hindú de Delhi obtiene tres cuartas partes de su agua potable del río Yamuna, que transporta enormes cantidades de materia fecal no tratada y todo un cóctel de contaminantes químicos. Sin embargo, aunque se critican estos fastidiosos detalles, es obvio que se transluce en el escrito cierta fascinación por estudiar el fenómeno urbano tercermundista; no existe la más mínima intención de frenarlo, sino acaso de especular sobre cómo parchearlo y enmendarlo para mantenerlo en pie, vivo y coleando el mayor tiempo posible. Además, se cita la pintoresca y simpática tendencia al reciclaje que tienen sus habitantes, mencionando que existen industrias caseras enteras para reciclar trozos de cartón en las principales ciudades iberoamericanas y asiáticas, y que los servicios de limpieza y recogida de basuras no son necesarios porque las bandas de niños carroñan desperdicios en las calles.

La formación de una villa-miseria es sencilla: debido a la corrupción institucional, al desorden de los flujos humanos, a la natalidad desbordante y a la falta de medios, se hace cada vez más imposible gobernar los barrios periféricos de las megaciudades tercermundistas modernas desde un puñado de oficinas municipales. La burocracia se ve colapsada e incapaz de incorporar al sistema municipal a los precarios recién llegados, de modo que las nuevas extensiones suburbanas acaban parcelándose independientemente sin orden ni concierto, sin derechos de propiedad, permisos municipales, censos o servicios básicos, constituyendo "barriadas fallidas" disfuncionales, donde la autoridad estatal y municipal no rige. 

Según un informe de UN-Habitat, el 33% de la población urbana del mundo "en vías de desarrollo" (más de 860 millones de personas) vivía en barrios precarios. En África subsahariana, la proporción de población urbana favelizada era la más alta, con un 61,7%. La seguía el Indostán con un 35%. La República Centroafricana en particular, tenía un 96% de su población urbana malviviendo en favelas. Se cree que un sexto de la población mundial está actualmente favelizada, y que para 2030, la proporción será de un cuarto. Se espera que para 2050, la población chabolista mundial sea de 3 mil millones y la población rural prácticamente anecdótica.

Barrio degradado de Lagos (Nigeria). Nigeria se independizó del Imperio Británico en 1960. Lagos tiene, con su área urbana periférica, una población de más de 20 millones de habitantes.

Visto esto, pasaremos a examinar los avances de la globalización en diferentes macrorregiones del planeta.



EUROPA —EL EUROCIDIO EN MARCHA

El trabajo asalariado blanco de categoría inferior carece de todo valor; la masa obrera de las zonas carboníferas nórdicas se ha hecho superflua. Ésa fue la primera gran derrota de los pueblos blancos frente a la masa de los pueblos de color de todo el mundo… Ésa fue la primera señal amenazadora de que el dominio blanco del mundo se encuentra ante la posibilidad de sucumbir al poder de los pueblos de color como consecuencia de la lucha de clases que se libra a sus espaldas.
(Oswald Spengler, "Años decisivos").

La amenaza que se cierne sobre Europa no llega vestida de uniforme, sino con los harapos de los refugiados.
(Josef Joffe, periodista germano-estadounidense).

Winston Churchill, uno de los vencedores del Eje en la Segunda Guerra Mundial, se ufanaba de que "No he llegado a Primer Ministro para supervisar la liquidación del Imperio Británico"… pero en la práctica, eso es lo que sucedió. Churchill, un político de la vieja escuela, un anticomunista y un patriota sincero, que estaba a favor de la eugenesia y consideraba que "Keep England White es un buen lema", nunca hubiese aprobado el actual estatus de Reino Unido como receptáculo de millones de inmigrantes tercermundistas, con su espíritu nacional anulado, pero eso ya no importa: Churchill cumplió su papel de marioneta útil mientras fue necesario, y después fue desechado por los mismos que le habían colocado al frente de Gran Bretaña. Ni el discurso "Rivers of blood" de Powell, ni otros coletazos aislados del alma nacional de Inglaterra, lograron enderezar el rumbo del país ni evitar su tercermundización.

El francés De Gaulle también sufrió similar engaño cuando los mismos círculos poderosos que durante la Segunda Guerra Mundial le habían apoyado para luchar contra el Eje, provocaron la disolución del Imperio Francés y la insurrección marxista-cultural del Mayo del 68. El resultado de la Segunda Guerra Mundial apabulla: que Alemania y Japón fuesen sometidas a programas de lavado de cerebro colectivo puede comprenderse por haber perdido la guerra, pero que naciones en teoría vencedoras (primero las europeas, luego las soviéticas y EEUU) comenzaran su autodestrucción imparable como si al derrotar al Eje hubiesen firmado su propia sentencia de muerte renunciando voluntariamente, desde el mundo de la diplomacia, a las vastas esferas de influencia de las que gozaban en el planeta, y facilitando así el nacimiento del tercermundismo tal y como lo conocemos hoy, es a primera vista inexplicable. Tal rendición de posesiones inmensas, a cambio de nada, no tiene parangón en la Historia. 

Frederick A. Lindemann (lord Cherwell), uno de los principales entusiastas del Strategic Bombing (aeroterrorismo contra poblaciones civiles alemanas), consideraba que el evento más importante de su época no sería Hitler, la Segunda Guerra Mundial, la energía nuclear ni el comunismo, sino "la abdicación del hombre blanco". Sólo en virtud de esa abdicación —forzada por refinados ingenieros sociales y controladores de cultura popular y opinión pública— puede entenderse la disolución de los imperios coloniales y la concentración de cada vez más riqueza en cada vez menos manos.

Y es que las plutocracias internacionales parecen haberse beneficiado de esta operación en la misma medida que las clases europeas nacionales se han visto perjudicadas: hoy, las élites de la Alta Finanza tienen mucho más poder del que tenían en 1945, en plena época colonial, mientras que los pueblos europeos tienen mucho menos poder ahora que antes. Además, las zonas de los antiguos imperios coloniales también han degenerado desde que ya no están gestionadas por europeos sobre el terreno. En el pasado, los beneficios de las riquezas naturales de Sudáfrica se quedaban en buena parte en el país, por ejemplo para lograr que Kimberley fuese la primera ciudad del Hemisferio Sur en instalar alumbrado eléctrico e intercambio telefónico automático, o para lograr que Johanesburgo tuviese el hospital más grande de toda África. Ahora, los mismos beneficios —ya no fijados al terreno sudafricano, sino definitivamente liberados de cualquier frontera o gravedad— vuelan por el hiperespacio digital de los mercados para acumularse en las arcas de los especuladores de la City y Wall Street. Sudáfrica, mientras tanto, se ha convertido en un país tercermundista.

En nuestros tiempos de bancos globalistas, tribunales internacionales, centros financieros, burocracias de funcionarios-sanguijuelas, oficinistas apáticos, buenismo institucional, burgueses estrogenizados, feminismo, homosexualidad, transexuales, pornografía, obesidad, abortos, inmigrantes tercermundistas y marxismo cultural desbocado, resulta difícil de imaginar; pero hubo un tiempo en el que Europa era salvaje, tribal, misteriosa, temida, arraigada, espiritual, totémica, celosa, peligrosa, conservadora, pura y hermética. En esa era, Europa estaba cubierta por bosques y nieblas donde vivían tribus duras, orgullosas y agresivamente territoriales. Estas comunidades humanas no destacaban —aun— en confort, lujos, tecnología, riquezas materiales, conquistas territoriales ni pomposidad, pero sí descollaban en calidad genética, fuerza de voluntad y desarrollo evolutivo. Bajo el punto de vista biológico, el cazador-recolector europeo del Calcolítico estaba más evolucionado que el sumerio constructor de zigurats no por su grado de desarrollo tecnológico, sino porque representaba un modelo humano fisiológicamente más avanzado y más perfeccionado, del mismo modo que el Neandertal estaba más evolucionado que el Erectus. El llamado "Viejo Continente" en realidad ha sido el núcleo irradiador de las razas humanas más nuevas y conseguidas. En cuanto el Homo europæus se vio obligado a traicionar el modus vivendi ancestral y las formas de organización gentilicias (jugando al juego de la civilización: talando bosques, plantando cereales, criando animales, practicando la minería y estableciendo burocracias para poder resistir los nuevos modelos sociales de Oriente, del mismo modo que los japoneses se vieron obligados a modernizarse para resistir la colonización occidental), arrasó el mapa de las sociedades humanas en el mundo entero. La eclosión del poderío europeo civilizado tuvo lugar precisamente en aquellos lugares europeos más neolitizados cultural y económicamente, y mejor conectados con ese Próximo Oriente donde brotó la civilización: los Balcanes, Grecia e Italia. 


Estratégicamente hablando, Europa tiene una magnífica posición. A su Este, el Heartland, la fortaleza del poder continental, y a su Oeste, el Atlántico Norte, la fortaleza del poder marítimo. Nuestro continente está situado a la cabeza de Eurasia, frente a una vasta llanura esteparia que conduce directamente a Manchuria, y se encuentra aproximadamente a la misma distancia de la estadounidense Nueva York que de la brasileña Recife. Europa tiene mayor proporción de costa con respecto a superficie terrestre que ningún otro continente, dominando claramente el Mediterráneo (posee más costa y puertos en dicho mar que ningún otro continente), el Ártico (ídem) y el llamado Magreb —que en realidad no es más que una isla tercermundista larga y angosta, encajonada entre el Mediterráneo y el Sáhara. El lugar donde Europa más se acerca a África (el estrecho de Gibraltar) es también el lugar donde el Mediterráneo se transforma en el Atlántico y por tanto una encrucijada importantísima.

Europa posee puertos de gran entidad, como Rotterdam, Amberes y Hamburgo, así como otros que podrían dar mucho más de sí si cambiase el clima geopolítico (como Ferrol, Vigo, O Porto, Lisboa, Faro, Huelva, Cádiz, Algeciras, Vladivostok) o si el derretimiento del hielo polar abriese la Ruta del Norte (Godthab, Reykjavik, Bergen, Trondheim, Tromsø, Murmansk, Arkangel'sk, Tiksi, Petropavlovsk). Nuestro continente posee también ciudadelas de gran influencia y poder desde hace siglos, como el Vaticano, la City de Londres, Versalles, Ginebra, el Kremlin, Madrid, Lisboa, Viena, Constantinopla, Amberes, Ámsterdam, Venecia e Irkutsk. Todo ello le permite a nuestro continente proyectar su poder hacia África (época colonial, tal y como describió el geopolitólogo alemán Haushofer cuando definió su concepto de Euráfrica), Oriente Medio (época de los macedonios, romanos, bizantinos y cruzados), el Heartland (época de los escitas, vikingos, venecianos y cosacos) y el Atlántico (época de los conquistadores). Europa es también lo bastante fértil como para ser razonablemente autárquica en materia alimenticia, pero también lo bastante fría e inhóspita como para mantener la corrupción y la relajación a raya, lo cual históricamente mantuvo nuestro continente a salvo de la tercermundización.

Las numerosas barreras geográficas protegen a Europa de la agresión extranjera, aunque también tienden a mantener nuestro continente balcanizado, impidiendo la aparición de potencias continentales claramente hegemónicas. Europa no es una zona de tránsito de rutas como lo pueda ser Oriente Medio, sino más bien un final de ruta (desde Estasia) o un comienzo de ruta (hacia América), de modo que las invasiones externas han sido menos frecuentes y, a pesar de la innegable diversidad étnica de la Europa nativa, el continente tiene una homogeneidad étnica mucho mayor que cualquier territorio de semejante tamaño o cualquier población tan grande, predominando la raza blanca y la cultura grecorromana heredada a través de un distorsionador cristianismo. Esta envidiable homogeneidad étnica es un peligro para la globalización, que ha hecho y hace todo lo posible por romperla.

Europa posee además islas y territorios de gran valor estratégico como Ceuta, Melilla, las Canarias, las Azores, Reunión, la Guayana Francesa, Saint Pierre y Miquelón, Martinica, la Polinesia Francesa, Chipre, Bermuda, Diego García, Groenlandia, Curaçao, Siberia, una buena tajada de Antártida y otros. El "Viejo Continente" ha heredado también importantes zonas de influencia en ambas Américas, África, Próximo Oriente, Asia Central, Asia Indopacífica y el mundo entero en general. La ciencia y tecnología modernas son de raigambre abrumadoramente europea. Asimismo, los idiomas europeos se hablan en todo el planeta y gozan (especialmente el inglés, el castellano, el francés, el ruso, el portugués, el alemán, el latín y el griego antiguo) de un enorme prestigio, pero ese prestigio no nos fue dado gratuitamente: tuvo que ser labrado durante siglos de duras luchas y trabajos.

Click para agrandar. Países donde los idiomas europeos son oficiales o co-oficiales. En muchos otros países, los idiomas europeos están muy implantados (por ejemplo, francés en varios países árabes).

Europa es, por tanto, el continente mejor situado para dominar el mundo, pero estos hechos geográficos no significarían absolutamente nada si Europa estuviese habitada por razas humanas tercermundistas e incapaces. Es el hecho político del manpower europeo —el capital humano y el talento cultural, creativo, técnico, artístico, atlético y guerrero de los pueblos europeos, el valor de su código genético— lo que le dio a Europa su poder histórico. Morfológica y taxonómicamente hablando, el tipo humano noreuropeo es el más evolucionado de la especie humana, es decir, el más alejado del modelo simioide primitivesco. El grueso de los europeos étnicos actuales procede de antepasados europeos y centroasiáticos, duramente seleccionados por el frío durante la Glaciación de Würm, con todo lo que ello implica: pensamiento planificador y estratégico, anticipación (visualización), retraso de la recompensa, disciplina, autocontrol, voluntad, altruismo, depredación, razonamiento lógico, analítico y lineal, etc. Debido a esto, las dos superpotencias militares actuales (Estados Unidos y la Federación Rusa) son esquejes del árbol europeo, que le deben al código genético europeo todo su poder.

A pesar de la deslocalización empresarial, la balcanización, la desertización industrial, la evasión fiscal, el parasitismo ejercido por la Alta Finanza y el crimen organizado, la disolución de los antiguos imperios coloniales y el ataque frontal llevado al cabo por los plutócratas globalistas contra el código genético europeo, la voluntad de poder europea y la fuerza de trabajo europea, la economía de la Unión Europea (13 billones de dólares —billones continentales, es decir, millones de millones) es la número uno del mundo, por delante de EEUU. Con 500 millones de almas, la UE posee la tercera población más numerosa del planeta tras China e India. Esto, unido a su densidad media de 117 habitantes por km cuadrado (compárese con 34,2 en EEUU, 23,7 en Brasil y 8,3 en Rusia), convierte a la UE en el tercer gran núcleo de concentración humana después de los dos gigantes asiáticos mencionados. Un megacampo de concentración que, si bien menos abarrotado que China (140) e India (378), está habitado por pueblos con una tolerancia a la masificación (y a la alimentación masificada, basada en cereales, almidones y azúcares) mucho menor que los asiáticos.

Todos estos elementos, unificados bajo un mando coherente, constituirían un verdadero peligro geopolítico, que desembocaría inevitablemente en un imperio mundial europeo, como en cierto modo estaba empezando a pasar antes de la Primera Guerra Mundial, cuando la mayor parte de la superficie del globo pertenecía a potencias europeas o de origen europeo y hasta China estaba siendo lentamente dominada por una miríada de países europeos, desde Reino Unido y Rusia hasta Portugal y Alemania, pasando por Austria-Hungría e Italia. Sin embargo, todos los intentos reales de luchar por los intereses geopolíticos europeos han sido tremendamente tímidos y Europa sigue siendo un continente ridículamente balcanizado, donde las fronteras de 1914 eran mucho más coherentes que las que hay cien años después, y donde persisten estados-quimera innecesarios, como Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein, Austria, Kosovo, Montenegro o Moldavia. Militarmente, lo más que se ha logrado en el sentido de una defensa europea real ha sido la constitución del Eurocuerpo, una fuerza multinacional formada en 1993 como embrión de un futuro Ejército europeo. El poco conocido Eurocuerpo solo cuenta con seis mil tropas y su núcleo está formado por efectivos franceses, alemanes, españoles, belgas y luxemburgueses, cuyas funciones son más administrativas y burocráticas que bélicas (carece de unidades militares de prestigio y con capacidad real de intervención armada). Otros países que han prestado colaboración han sido Grecia, Italia, Polonia, Austria (que no está en la OTAN), Finlandia (ídem) y dos potencias extra-europeas: Canadá y Turquía. Reveladoramente, el emblema del Eurocuerpo incluye la parte europea de Rusia.

Click para agrandar. Grosso modo, partes del globo que nunca han pertenecido a un imperio de origen europeo. Incluso estas zonas han tenido influencia y presencia europea. La impresionante expansión de la humanidad europoide tiene explicaciones biológicas y evolutivas, además de geográficas y culturales.

Que Europa no tenga una fuerza militar, como mínimo, comparable a la estadounidense, da qué pensar en cuanto a que, en el fondo, Europa no es más que una provincia de imperios externos desde que fue conquistada en 1945 y perdió sus imperios coloniales. También implica que la densidad de población de los países europeos es demasiada como para prestarse a la crianza de suficiente cantidad de hombres con potencial militar. El hecho de que Europa esté siendo invadida y desorganizada por tercermundistas en lugar de ser ella quien los invade y organiza, es de tal monstruosidad que implica una verdadera conspiración global contra Europa y la hegemonía de la raza blanca. Una conspiración que, a lo largo de la Historia, ha hecho todo lo posible —utilizando hábilmente los chauvinismos, los resentimientos, las envidias y los egoísmos miopes de cada momento histórico— para que los europeos nos matemos entre nosotros, a fin de debilitar nuestro poso genético, multiplicar las fronteras y dividirnos políticamente.

Una mirada a un mapa de densidades de población nos revelará una cuña que parte de Europa y se va diluyendo a lo largo de la estepa eurasiática y el ferrocarril Transiberiano. Siberia es el destino natural de un flujo masivo europeo hacia el Este, pero ese destino no se concretará hasta que no se forme una fuerte columna vertebral eurasiática desde el Atlántico hasta el Mar de Japón, y huelga decir que si, para entonces, Europa es un continente tercermundista, de poco valdrá. El polo necesario para vigorizar este flujo es Vladivostok —que a su vez debe su importancia a encontrarse en Estasia, a orillas del Pacífico y al lado de gigantes de la civilización humana como China, Corea y Japón. Para vertebrar un nuevo espacio geopolítico, se necesitaría un nuevo flujo europeo por tierra hacia China, y para esto es imprescindible contar con Rusia. Eurosiberia tendría, incluyendo el patio trasero ruso en Asia Central, una población de 850 millones de almas y una densidad media de 30 habitantes por km cuadrado —densidad mucho más razonable pero, como estamos viendo, pésimamente distribuida. Al capital globalista le conviene que Europa siga siendo una isla abarrotada y apartada del resto de Eurasia, por ende, los eslabones que la unen con Asia (sean cristianos asirios, caldeos, arameos, coptos o maronitas, países de Europa del Este o de Oriente Medio bien dispuestos hacia Europa, como Siria, etc.), son un problema para las potencias periféricas del mundo.

Densidades de población. En el mapa se aprecia bien cómo una emisión europea con forma de punta de lanza parte de nuestro continente para adentrarse en la despoblada Siberia, con dirección Manchuria-Japón. En Europa se ha ido acumulando una enorme densidad de población porque, históricamente, si bien no hay barreras geográficas naturales dignas de mención entre Centroeuropa y Siberia, sí ha habido barreras políticas artificiales como el reino jázaro, la Horda Dorada, el khanato de Crimea o la Unión Soviética, y ni siquiera la emigración a las Américas fue suficiente como para aliviar la insalubre congestión urbana en Europa. Los escitas, los vikingos varegos, los cosacos, los franceses napoleónicos, los zares y los alemanes de la Primera y Segunda guerras mundiales representaron intentos opuestos, unos fallidos y otros no, de conquistar el Este para Europa. Lo lógico es que, para descongestionar sus sociedades, abarrotadas y sobresocializadas muy por encima de las posibilidades del Homo europæus, Europa se proyecte hacia el Este. Se aprecia en el mapa la banana azul, un arco superpoblado que va desde Venecia hasta el norte de Inglaterra, interrumpido solo por los Alpes y el Canal de la Mancha.

Decimos Eurosiberia porque Eurasia es un concepto demasiado heterogéneo. Entre Europa y Siberia no hay barreras geográficas, al contrario, está la estepa abierta. Pero Estasia, Indochina, Oriente Medio y el Indostán sí que son realidades geográficas, culturales y raciales muy definidas, separadas del resto de Eurasia por formidables cadenas montañosas, mesetas, desiertos o espacios marítimos. Son esferas que deben ser respetadas y tenidas en cuenta, pero esferas distintas a fin de cuentas, con posibilidades de integración eurasiática mucho menores. Sin duda son Asia, pero no Eurasia (es decir, aquella porción de Asia bien conectada con Europa, aquella que no está separada de Europa por barreras geográficas). O al menos, no Eurosiberia.

Hoy, los únicos países que pueden considerarse eurasiáticos —es decir, con un pie en Europa y otro en Asia— son Rusia, Grecia, Turquía, Azerbaiyán y a lo sumo Kazajistán. En la antigüedad, la frontera entre Europa y Asia estaba clara: el Bósforo y los Dardanelos. Pero más al norte, donde los godos llegaban a Ucrania con la misma facilidad con la que los hunos llegaban a Alemania, no estaba tan clara. Hoy en día, gracias a las conquistas de los cosacos, la frontera norte entre Europa y Asia es sin duda el río Amur, cuya importancia veremos más adelante.

A pesar de que el destino de Rusia está ligado al del resto de Europa, nuestro continente tampoco puede convertirse en una mera provincia de un nuevo Imperio Ruso renacido. Debido a la ingeniería social y a la inmigración tercermundista masiva, así como a la Tercera Ley de Newton (la de acción-reacción), Europa está destinada, tarde o temprano, a sufrir dolorosos procesos revolucionarios que la acabarán despertando de su vergonzosa narcosis. Es Europa quien debe, como en época de los varegos, los zares germánicos y los cosacos, ser el cerebro organizador de Rusia. Es Europa, con sus enormes densidades de población, una generadora de esferas de influencia, no una provincia de imperios ajenos ni un cuartel general desde el cual una élite codiciosa se dedica a administrar, siempre de forma odiosa y especulativa, la riqueza de los demás.

La principal transformación, el principal cambio a pie de calle, el cambio más obvio del paisaje social, en las últimas décadas, ha sido la inmigración tercermundista masiva y el auge de la delincuencia inmigrante y la violencia tercermundista. El principal desafío para la supervivencia de los pueblos europeos es la inmigración tercermundista y las élites lunáticas y codiciosas que la han provocado. El asunto es el rey desnudo, el tabú número uno, de nuestro tiempo, la polémica que nadie osa mencionar, especialmente en países soviético-inquisitoriales como Suecia o España. Es necesario dejar claro que la principal riqueza de Europa son los niños europeos y el código genético europeo, único en el mundo por su calidad, creatividad, alto grado de evolución y rendimiento atlético y mental. La Física moderna define la energía como "la capacidad de un cuerpo para realizar un trabajo". En ese caso, hay que afirmar que los pueblos europeos tienen una inmensa energía y que la inmigración tercermundista amenaza la supervivencia de esa energía. Considera Kaplan que

hay cierto malestar entre los europeos del Norte respecto a la disolución de la sociedad misma. Las poblaciones nacionales y la mano de obra de Europa se han estancado desde el punto de vista demográfico, hecho que ha provocado su envejecimiento. En el año 2050, Europa habrá registrado un descenso de un 24% de su población activa, mientras que la de los habitantes mayores de sesenta años habrá aumentado un 47% en el mismo periodo. Es probable que esta situación provoque un incremento de la inmigración de población joven procedente del Tercer Mundo para compensar el envejecimiento de los Estados del bienestar europeos… Mientras que en 1913 Europa tenía más habitantes que China, en 2050, la suma de las poblaciones de Europa, Estados Unidos y Canadá representará solo el 12% del total mundial, inferior al 33% que hubo después de la Primera Guerra Mundial. Europa se encuentra en un evidente proceso de retroceso demográfico frente a Asia y África, a la vez que sus mismas poblaciones van incorporando como propios ciudadanos procedentes de África y Oriente Medio.

Al analista le conviene presentar la invasión tercermundista como un evento inevitable e imparable, resultado de la espontánea decadencia de Europa e, igual que la descolonización, fruto de un ficticio "viento de la Historia". Kaplan ni se plantea que la solución pueda estribar en fomentar la natalidad de los europeos étnicos, o al menos en no sabotearla mediante la ingeniería social y la manipulación de los servicios sociales. Continúa Kaplan apuntando que "el mapa europeo está a punto de desplazarse hacia el sur, y de abarcar nuevamente el espacio mediterráneo en su totalidad… El Mediterráneo se convertirá en un conector, en lugar del divisor que ha sido durante la mayor parte de la época poscolonial". De nuevo, Kaplan manipula. El Mediterráneo nunca ha sido un divisor, siempre ha sido un conector, pero antes el flujo de influencias iba desde Europa hasta el Magreb, no viceversa. Lo que Kaplan desea, obviamente, es que sea el Magreb quien colonice Europa, y en este proceso, la islamización es un vector de tercermundización muy importante. 

En esta época de homogeneización transmediterránea neo-almorávide, neo-almohade, neo-berberisca y neo-otomana, el alma de Europa tiene que luchar contra la islamización si no quiere que lo que se está viendo ahora en Pentalasia y Noráfrica a propósito del ISIS se reproduzca en nuestro continente tarde o temprano (históricamente, lo que ha pasado en el Levante y los Balcanes ha acabado pasando en toda Europa). ¿Está Europa en condiciones de hacer surgir de su seno una fuerza social capaz de oponerse al Islam yihadista de cuño moderno? ¿Y a las bandas latinas? ¿Y a las mafias nigerianas o gitanas? ¿Una fe más fanática, un espíritu social más cohesionado? No una corriente política de cumbres, congresos y mítines, no un fenómeno de redes sociales, sino un fenómeno social que arrase y que se note a pie de calle, en el mundo real, especialmente entre los más jóvenes. Probablemente esa corriente ya habría surgido de no haber sido por la influencia pseudo-soviética de la UE y la ingeniería social atlantista.

Mucho peor que las luchas fratricidas del pasado ha resultado ser esta falsa unificación europea llamada Unión Europea, que en realidad no es sino una anti-Europa organizada, que sólo tiene sentido para las élites económicas y que, parasitando el genio y la creatividad de la raza blanca, es en realidad una entidad ferozmente antiblanca que rezuma hostilidad hacia todo lo que representa la fuerza y el poder de Europa, dedicándose a patrocinar organizaciones transnacionales globalistas en todo el planeta mientras siega la hierba bajo los pies de los europeos étnicos. Si hemos de creer lo que "nuestro" Javier Solana (entre otras cosas, ex-secretario general de la OTAN y presidente del Center for Global Economy and Geopolitics de la ESADE, una escuela de negocios española, es decir, una academia —fundada y manejada por los jesuitas— para el adiestramiento de globalistas) declaró en una ocasión, los globalistas pretenden convertir Europa en un "laboratorio de sistema de gobierno mundial", y para ello es necesario a su vez un proceso de homogeneización por lo bajo. Parece que Europa va a convertirse en la tierra prometida de la Babilonia Mundial preconizada por los globalistas.


Las áreas de Europa más en riesgo de tercermundización son precisamente aquellas que se corresponden con la Unión Europea, salvo los países de más reciente incorporación tras el antiguo Telón de Acero. Las élites globalistas buscan ahora extender la podredumbre social de la UE hacia el Este, empezando a forjar una Mitteleuropa cosmopolita en países como Chequia y Hungría. Tanto la expansión de la UE como las luchas en Ucrania y el llamado "escudo antimisiles" (eufemismo para "instalaciones misilísticas tanto ofensivas como defensivas") de la OTAN, obedecen a este impulso de someter los países de Europa del Este a las directrices feminizantes y tercermundizantes de los organismos globalistas.

No tiene precedentes esto de instalar el tercermundismo voluntariamente; ha sido el error más fatídico de Occidente, y motivo por el que nos toman justificadamente por el pito del sereno en el mundo entero. Es curioso al respecto que Europa no haya escarmentado en cabeza ajena con ejemplos como Rhodesia, Sudáfrica, Detroit, Haití y el suroeste de EEUU. O ya puestos, en cabeza propia, con Rinkeby, Rosengård, Rotherham, Bradford, Lübeck, Marolles, Château Rouge, Marsella, Castelvorturno, Rosarno, Roquetas de Mar o Alcorcón. Nuestro continente se acerca a su hora más oscura, y en esa hora será preciso recordar que Europa nació como un acto de afirmación contra Asia y África: Grecia contra Asia Menor y Persia, Roma contra Cartago, y Rusia contra los turcos y los tártaros de la estepa. Si, en la novela de "1984", el protagonista Winston considera que "la esperanza está en los proles", nosotros podemos decir que la esperanza ahora está en los petit blancs. Así es como se conoce en Francia a los franceses que no han podido abandonar los antiguos barrios obreros "multiculturalizados". Los petits blancs son los nuevos pied noirs de nuestro tiempo: gente que está en primera línea de contacto con el tercermundismo, gente que supone el único y verdadero muro de contención de la Civilización Occidental, y que es abandonada a su suerte por las élites torremarfilista de la metrópoli, atrincheradas en rascacielos, edificios oficiales y urbanizaciones de lujo, desde las cuales son incapaces de percibir la gravedad del futuro.

El irlandés Peter Sutherland es una buena opción para proporcionar un rostro de la globalización al margen de los consabidos Rothschild, Rockefeller, Soros o Blankfein. Sutherland considera ni más ni menos que la UE "debe socavar la homogeneidad nacional" de sus Estados. Currículum: presidente del GATT (antepasado de la Organización Mundial del Comercio), de British Petroleum, de Goldman Sachs International, director no ejecutivo del Royal Bank of Scotland Group, presidente de la Comisión Trilateral, participante en el Grupo Bilderberg, junta directiva de ABB, miembro del comité de honor del Instituto de Asuntos Europeos, presidente honorario del Movimiento Europeo Irlanda, consejo de la London School of Economics, comisionado de la Unión Europea, director general de la Organización Mundial del Comercio, jefe de "asuntos migratorios" de la ONU, fundador del Foro Mundial de Migración y Desarrollo… Sutherland está en lo alto de la pirámide en lo que se refiere a la promoción de la inmigración tercermundista en Europa. Aunque trabaja activamente para minar la homogeneidad racial del mundo europeo, él no ha minado su propia homogeneidad racial: se casó con una española blanca, con la que tuvo tres hijos blancos. Todo esto es suficiente para afirmar que la pléyade de eurócratas que orbitan alrededor de Sutherland ―como la comisaria de interior de la UE y agente pro-inmigración tercermundista Cecilia Malmström [8]― está profundamente corrupta y podrida.

El White Flight, equivalente a una limpieza étnica en toda regla (conquista de territorios, expulsión de la población indígena), se ha convertido en un fenómeno europeo que amenaza con multiplicar las no-go areas o zones de non-droit, agujeros negros geopolíticos donde ya no rige la ley estatal, sino la Sharía musulmana o la ley de las bandas étnicas criminales. Llegará un momento en el que estos focos crecerán hasta englobarlo todo y no habrá ya dónde escapar de la marea tercermundista; los pocos europeos étnicos que queden al margen de los feudos privados de la usurocracia globalista se verán obligados a enfrentarse al desafío o perecer para siempre en una esclavitud anónima. Ni siquiera la oligarquía capitalista —que es blanca— logrará escapar, a la larga, a los demonios y malos espíritus invocados por ella en lo que respecta a tercermundismo e ideología antiblanca. Los blancos damnificados, especialmente los más jóvenes, tendrán que salir del atolladero ellos solos, llevando al cabo un monstruoso esfuerzo colectivo, ya que las organizaciones poderosas de nuestro tiempo (ONGs, bancos, cajas, fundaciones privadas, burocracias estatales, servicios sociales, grandes empresas, iglesias y hasta la UEFA) están dedicadas en cuerpo y alma a implantar y ayudar a los tercermundistas.

La propaganda (mal llamada) "europeísta" lo deja bien claro: África para los africanos, Asia para los asiáticos… y Europa para todo el mundo. La implantación de decenas de millones de tercermundistas en Europa obedece a poderosos y turbios intereses que examinaremos en una entrega futura.



NORTEAMÉRICA

He comprendido que la globalización no será estadounidense. Para hacerla avanzar es necesario abrir la puerta a otros, pero sin imponer el pensamiento único anglosajón.
(Jim O'Neill, economista británico, jefe del banco Goldman Sachs en Londres e inventor del término BRICS, poco después de los atentados del 11-S).

El mundo hoy está tan despierto, tan activo políticamente, que ninguna potencia puede ser hegemónica.
(Zbigniew Brzezinski).

No existe nada más beneficioso para Estados Unidos que preparar al mundo para su propia obsolescencia.
(Robert D. Kaplan).

En 1945, Europa entera estaba arrasada, al igual que la Unión Soviética, China y Japón. Estados Unidos, sin embargo, había escapado a las horrorosas destrucciones de la Segunda Guerra Mundial, de modo que aun en 1950 representaba el 50% del PIB mundial. Eso significaba que, en el arranque de la Guerra Fría, EEUU estaba en una posición tan absolutamente hegemónica y dominante que podía organizar sin obstáculos el despegue de todos los Estados arrasados por la guerra, y su reconstrucción a imagen y semejanza de la nueva metrópoli americana. A pesar de esta enorme ventaja, las élites gobernantes de EEUU hicieron numerosas concesiones a la URSS, esperando que la existencia de dos polos mantuviese al mundo electrizado por la estrategia de la tensión y obligase a los países a tomar partido en el concierto bipolar: ahora ningún país podía ir por libre. EEUU tuteló el nacimiento de la ONU y de la Unión Europea, la instauración del comunismo en China, el desmantelamiento del Antiguo Régimen en Japón, la desnazificación y persecución del fascismo residual en Europa y la disolución de los imperios coloniales. Sólo los países de la órbita soviética quedaron relativamente al margen de la acción de EEUU.

Sin embargo, actualmente, la idea de EEUU como nación-estado soberana es un importante obstáculo en el camino de la globalización, que necesita demoler todas las soberanías nacionales —incluyendo la estadounidense. Cobra relevancia, por tanto, la tarea de dispersar y aniquilar el poder de las clases medias blancas americanas, aquellas no lo bastante poderosas como para encontrarse en la cumbre de la pirámide del poder mundial, pero sí lo bastante numerosas, prósperas y cultas como para constituir una amenaza para dicha cumbre.

Densidades de población. En Estados Unidos, las aglomeraciones se van diluyendo hacia el Oeste cada vez más, hasta llegar a un vacío demográfico importante donde la relación entre población y espacio es más sana y propia de un pueblo libre. Este vacío se interrumpe de nuevo al llegar a la Costa Oeste.

Existe una inquietante y premonitoria película, "No es país para viejos" (2007), ambientada en la frontera entre Estados Unidos y México a principios de los años 80, justo cuando el narcotráfico estaba empezando a asomar su fea cabeza más de la cuenta con todo un rosario de eventos violentos. Se iniciaba un choque entre dos formas de vida: el mundo de los herbívoros y honestos trabajadores americanos blancos ―inocentes, confiados, mansos y envejecidos― y un nuevo y vigoroso mundo taimado, traicionero, primario, inhumano y depredador, de mafias, asesinos, mercenarios, agentes y traficantes, todos ellos bien relacionados con poderosos círculos de la alta sociedad de EEUU. Un veterano de Vietnam representa la reserva de bravura residual del mundo americano blanco. Este conflicto de momento tiene un balance claro: la forma de vida de los americanos blancos ha retrocedido y ha cedido terreno ante estas mafias, porque el americano blanco no ha ejercido ni brutalidad ni violencia contra el enemigo, delegando ese deber en el gobierno, que es corrupto y tiene otros planes en mente. El blanco de clase media (cuyo estilo de vida acaparaba riqueza y prosperidad impidiendo que fluyese hacia la cumbre de la pirámide) quedó obsoleto ante el nuevo mundo que vino del Sur.

Todo esto ha sido posible gracias a las maquinaciones de las élites de EEUU a través de diversas agencias, especialmente la CIA y la DEA (la agencia antidroga estadounidense, en la práctica un enlace entre los cárteles narcos y el mundo de las élites y las finanzas). Que la corrupta DEA es responsable del narcotráfico en toda Iberoamérica es vox populi en muchos países como Colombia, y ha habido eventos que le dieron a la opinión pública la oportunidad de conocer el hecho. Puede que el más representativo fuese el del agente encubierto de la DEA Enrique Camarena Salazar y su piloto, Alfredo Zabala Avelar, que en 1985 fueron secuestrados y torturados hasta la muerte con implicación del agente de la CIA Félix Ismael Rodríguez. Motivo: Camarena había descubierto los vínculos de Washington y de los grandes bancos neoyorkinos con el narcotráfico, averiguando que usaban dichos beneficios entre otras cosas para financiar a los "contras" de Nicaragua y al gobierno iraní durante su guerra con Iraq ―operaciones ambas a cargo de Oliver North y su sórdido proyecto Enterprise. El caso saldría a la luz como el escándalo Irangate. El excomandante de la policía mexicana Guillermo González Calderoni, que había declarado al FBI sobre la implicación de la CIA en el caso Camarena, caería de un balazo en la cabeza en 2003. Al año siguiente, se "suicidaría" de dos disparos en la cabeza el periodista estadounidense Gary Webb, que con su serie de escritos "Dark alliance" había contribuido a destapar la red. Y es que, en la lucha contra el narcotráfico, se permiten realizar redadas, quemas de cosechas, asaltos, incautaciones de alijos… pero no está permitido seguir la pista del dinero ni tomar medidas contra la raíz del narcotráfico, que se encuentra en los grandes bancos, la alta sociedad y el mundo de la noche.


La frontera entre Estados Unidos y México es la más extraordinaria del mundo entero, dado que la diferencia proporcional entre el PIB de EEUU y el de México es la mayor existente entre dos países que compartan aduana, más incluso que la hermética línea divisoria entre ambas Coreas o que las fronteras que mantiene España en África; en el mundo no existe nada que se asemeje ni remotamente a la línea US-MEX. La globalización, que pretende igualar a todo el mundo salvo a la élite plutocrática, no puede permitir estas enormes diferencias, y por ello se encuentra en proceso de disolver esta frontera mediante agentes globalizadores mucho más efectivos que los Estados o los ejércitos: la inmigración tercermundista masiva, la corrupción y el crimen organizado. Esta frontera, cada vez más disfuncional, produce una unificación silenciosa, insidiosa, no declarada, entre el norte de México y el sudoeste de EEUU.

Ya quedan muy lejos los tiempos en los que existía otro tipo de unificación, bajo cuyos auspicios, ora los Rangers de Texas y los "rurales" de México cabalgaban juntos para perseguir a los comanches, ora los ejércitos de ambas naciones organizaban campañas conjuntas contra los apaches. El panorama actual va por otros derroteros. Ya en el año 2000, el 90% de los habitantes de seis de las doce ciudades más importantes de la frontera estadounidense con México eran de origen centroamericano, y sólo en dos de ellas (San Diego, California, y Yuma, Arizona) el porcentaje era inferior al 50%. Hasta ahora, la mayor parte de asesinatos y violencia relacionada con el narco ha ocurrido en sólo seis de los 32 estados de México, casi todos ellos en el norte. La balcanización de las fuerzas de seguridad de México no ayuda: dos cuerpos de policía federales, 32 estatales y 1.500 municipales, a cada cual más corrupto e infiltrado por la DEA y los cárteles. Ciudad Juárez, en frente de la texana El Paso, es sin duda el epicentro de toda esta actividad. Tijuana la sigue de cerca, igual que Nuevo Laredo. Monterrey se encuentra muy relacionada con las oligarquías banqueras, industriales y energéticas de Texas. En algunas zonas mexicanas, se han alcanzado extremos de disfuncionalidad, violencia [9] y caos propios de estados fallidos en guerra civil, con cárteles armados que disponen de submarinos y carros blindados, y que utilizan tácticas de combate plenamente militares (algunos de sus miembros son ex-marines y/o han sido adiestrados por agentes israelíes). Es curioso que en lugares donde la violencia ha azotado fuerte, han reaparecido los arquetipos atávicos del código genético mesoamericano, con fenómenos como el culto a la Virgen de la Muerte, de claro hedor azteca.

Virgen de la Santa Muerte, venerada especialmente en aquellas localidades del norte de México donde la violencia del narco se ha cobrado más víctimas. Hasta que llegaron los españoles, las civilizaciones mesoamericanas estaban obsesionadas con la muerte y el sacrificio humano. Ahora que la influencia española (tanto la cultural como la genética) decrece, brotan de nuevo los símbolos encerrados en el inconsciente colectivo local.

Cuando el geógrafo suizo Arnold H. Guyot analizó Estados Unidos en 1849, antes de la Guerra de Secesión, la industrialización generalizada y otros hitos, concluyó que era, junto con Europa y Asia, uno de los "corazones continentales" destinados a gobernar el mundo. Observando la red de navegación fluvial de EEUU, se aprecia que el Canal Intracostero Atlántico, unido al sistema del Mississippi, cuya capilaridad es impresionante, le proporciona a Estados Unidos más kilómetros de vías fluviales navegables ―al abrigo del alcance de las tormentas marinas o los ataques enemigos― que los que tiene la suma del resto del mundo junto, y convierte en una isla de facto a la principal extensión continua de tierras cultivadas del planeta.

El país se encuentra habitado también por un manpower de excelente calidad, en buena parte procedente del noroeste de Europa —alemanes, irlandeses e ingleses. Su aislamiento de tentativas enemigas de balcanización, posibilitó que un sinfín de nacionalidades europeas (italianos, holandeses, suecos, polacos, etc., además de las ya mencionadas) constituyesen, lejos de Europa, los primeros verdaderos Estados Unidos de Europa. Mientras la diplomacia de la internacional comercial se dedicaba a frustrar la constitución de los Estados Unidos de Europa del Este, Norteamérica pudo florecer sin mucha interferencia extranjera, siendo una potencia continental hasta 1898 y, hasta el establecimiento de la Reserva Federal en 1912, incluso con una independencia financiera del circuito librecambista internacional mucho mayor que la que tenían potencias como Reino Unido, Francia, España, Italia y hasta Alemania.

Estados Unidos no estaba históricamente destinado al tercermundismo, se mire por donde se mire. El tercermundismo en EEUU ha sido una imposición por parte de las élites oligárquicas de la plutocracia estadounidense, que se han valido de su dominio total de los medios de comunicación para promover el tercermundismo cultural utilizando como vectores de tercermundización a los afroamericanos y a los inmigrantes iberoamericanos, especialmente en la televisión, la música, la moda y el cine. El objetivo es destruir la influencia de las clases medias blancas (y por clases medias entendamos todo aquello que se encuentra entre la élite usurera y el lumpen tercermundista, es decir, las clases parasitadas del mundo, en oposición a las parasitarias), cuyas propiedades, fondos económicos, patrimonio e influencia son codiciados por las élites, y cuyas inquietudes, cultura e inclinaciones son temidas por ellas.

Buena parte del anti-americanismo que hay en el mundo no es tal cosa, ya que quienes lo profesan son adictos a los trofeos y los subproductos de la cultura yanqui. Dicho anti-americanismo a menudo no es un rechazo a la OTAN, al comercio internacional, al librecambismo, a la decadencia, a la disgenesia, al sionismo, al multiculturalismo, al marxismo cultural o a la vulgarización social, sino simplemente moral del esclavo y odio antiblanco encubierto, que ve en Estados Unidos la expresión de cierta hegemonía residual de la raza blanca conservadora, raza a la que el anti-americano detesta debido a un complejo de inferioridad y un complejo de Edipo neocristiano en contra de cualquier figura de autoridad paterna, orden, fuerza, salud y estabilidad. En suma, el progre moderno ve a EEUU como el cristiano primitivo veía al Imperio Romano; odia de EEUU aquello que tiene de admirable, y ama de EEUU aquello que tiene de despreciable. Rechazar la política exterior estadounidense, la contracultura pop y la ingeniería social es una cosa, pero jalear la caída de EEUU como nación (la nación con la mayor población blanca del mundo) es algo que no puede hacerse tan a la ligera; habrá que preguntarse quién ocupará el lugar de EEUU y si su caída mejorará las cosas o las empeorará. La globalización lo que enseña precisamente es que para construir el gobierno mundial, es necesario aniquilar a las naciones preexistentes —incluyendo a EEUU— para que sus fronteras y su arquitectura jurídica, fiscal, social, etc., no pongan condiciones al libre flujo global.

La bandera de "no me pises" o bandera de Gadsen, data de la Revolución Americana. Viene a significar "Yo voy a lo mío sin meterme con nadie, pero si turbas mi tranquilidad, me defenderé" y simboliza la mejor tradición libertaria americana, mucho más cercana al sindicalismo y anarquismo clásicos que al pensamiento capitalista o al liberalismo de raigambre francesa y británica. Esta filosofía resulta, individuo a individuo, más peligrosa para la globalización incluso que los fascismos.

El historiador británico Arnold Toynbee, relativamente antiguo (mediados del Siglo XX), entrevió la posibilidad de una homogeneización norteamericana, no sabemos si aprobándola o rechazándola, cuando predecía el futuro de Estados Unidos como una "red de comunidades geográficamente mezcladas" en lugar de un "tapiz de Estados provincianos segregados". Más recientemente, Kaplan prevé que

Estados Unidos, creo, aflorará en el transcurso del Siglo XXI como una cultura multiétnica mestiza orientada de norte a sur, de Canadá a México, en vez de identificarse con una isla de habitantes de piel clara y situada en la zona templada que se extiende del Atlántico al Pacífico, con orientación este-oeste. Esta confluencia multiétnica vivirá en ciudades-estado suburbanas en constante expansión, todas ellas cada vez más similares entre sí.

Kaplan nunca llamará a África subsahariana una "isla de piel negra", ni a China una "isla de piel amarilla", pero sí utiliza para EEUU la expresión "isla de piel blanca". Con cierto retintín. Cierto rechazo. Maliciosamente, se podría inferir que a las élites de EEUU, de las que Kaplan forma parte, les preocupa que exista gente con la piel más clara que ellos, motivo por el cual promueven la ideología antiblanca todo lo que pueden. También les preocupa que existan islas de piel clara que tengan mayor tamaño que las urbanizaciones privadas de lujo de los entornos tercermundistas. Los hombres como Kaplan no quieren acabar con las islas de piel clara, quieren reducir su tamaño drásticamente. Quizás por ello los únicos países que necesitan ser multiculturalizados por el tercermundismo son invariablemente los países blancos. África seguirá siendo africana y Asia seguirá siendo asiática; sólo Europa, Norteamérica y Oceanía "necesitan" ser transformadas por la inmigración tercermundista, hasta que los únicos blancos que queden sean miembros de la élite globalista, encerrados en complejos residenciales neofeudales de alta seguridad.

En "The revenge of geography", Kaplan hace un encendido elogio de los inmigrantes centroamericanos, por cuanto están "dispuestos a deslomarse por un beneficio material" en "trabajos manuales extenuantes", con nula cobertura social, pésimas condiciones de vida, simpáticas costumbres de "reciclado de recursos" y gasto y consumo mínimos. Eso lo ve bueno y deseable. Contrasta a estos inmigrantes con los antiguos conquistadores españoles, que según él tenían una "mentalidad medieval", poco dada a la visión empresarial o al cálculo frío del beneficio económico. Demasiado hidalgos para deslomarse, demasiado orgullosos para ser grandes mercaderes o banqueros; para aquellos hidalgos del Antiguo Régimen, sólo la espada, el caballo, la pistola, el duelo, el libro, la caza, el fusil, la familia y la administración estatal eran ocupaciones honorables. Ahora bien, es necesario comprender que Kaplan es un portavoz de la élite globalista y se alinea con sus intereses. Aparte de servir en el Ejército israelí, ha recorrido las fronteras más delicadas del mundo haciendo sabe Dios qué, y se halla bien relacionado con Kissinger, Brzezinski y diversos organismos de relaciones internacionales.

El auténtico motivo por el que las élites estadounidenses promueven la inmigración tercermundista en EEUU.

Por todo lo que acabamos de ver, se hace muy chocante oír ciertas voces, en España, hablando de cuán beneficiosa será para nuestra Nación la "hispanización" de EEUU. Lo primero que hay que dejar meridianamente claro es que la inyección tercermundista que los globalistas le han administrado a Norteamérica en contra de la voluntad del pueblo americano no es una hispanización, sino una chicanización. El chicano es un iberoamericano con nacionalidad estadounidense (por el simple hecho de haber nacido en suelo estadounidense: ius solis) y teóricamente integrado. La primera lengua del chicano es el inglés, y sólo en segundo lugar habla español (un español más Spanglish-puertorriqueño que otra cosa, desfigurado y trufado de anglicismos y errores), generalmente con familiares de generaciones anteriores que sí nacieron en Centroamérica. El chicano se encuentra muy a gusto en su nuevo país de acogida, sus referentes culturales favoritos son el reggaetón, el funk y la bachata, no siente lazo de afecto alguno con España (antes bien, siente rechazo y no es raro el que hace suyos todos los prejuicios de la Leyenda Negra antiespañola) y sus hijos tendrán nombres tan hispánicos como puedan serlo Wendy Concepción, Jason Orlando, Calvin Junior, Walter Mauricio o Leidi Amparo; eso en el mejor de los casos, en el peor sus nombres serán directamente anglosajones. Nada que no se hubiese visto ya en 1848: cuando los anglos arrebataron a México (independizado de España en 1821 tras una insurgencia de signo masónico-burgués) enormes territorios en lo que es ahora el suroeste de EEUU, las poblaciones locales se incorporaron al nuevo país. Los descendientes de dichas poblaciones, a día de hoy, no hablan español.

Para ser justos, hay que reconocer al menos que la chicanización de EEUU resulta ser menos lesiva y tercermundizante que la negrización. Es el caso de la ciudad de Compton, al sur de Los Ángeles (California): en los años 90, era de mayoría negra y constituía un foco de crimen y pobreza. Más recientemente, llegaron en masa inmigrantes mexicanos y entraron en conflicto territorial con los negros, que acabaron marchando hasta el punto de que hoy los chicanos son mayoría y los negros minoría. Ahora Compton es un lugar mucho más civilizado y habitable que en los 90.

Aunque la inmigración tercermundista masiva hacia EEUU es presentada como un evento espontáneo-inevitable, un vistazo más meticuloso nos quitará esto de la cabeza. La tercermundización sistemática de los Estados Unidos comenzó en 1965 —en plena efervescencia de los derechos civiles, del movimiento negro y de la ingeniería social—, con la aprobación de una ley, la Immigration and Nationality Act, que derogaba la política migratoria hasta entonces vigente: dar prioridad a la inmigración procedente del noroeste de Europa. Esto debe considerarse como el inicio de la inmigración tercermundista masiva en los Estados Unidos. El cerebro tras esta ley genocida fue el congresista Emmanuel Celler, un judío asquenací que ya había sido escudriñado por las campañas anticomunistas del senador McCarthy [10]. Tres años después de este pistoletazo de salida para la tercermundización de EEUU, se promulgó una ley de control de armas de fuego, la US Gun Control Act de 1968, cuya base legal procede de otro documento de Celler, el House Bill HR 17735. En la actualidad, los grandes empresarios sionistas siguen presionando para liberalizar todavía más la inmigración tercermundista en Estados Unidos: afanados en esta labor tenemos a Sheldon Adelson, Rupert Murdoch, los hermanos Charles y David Koch y la mismísima Cámara de Comercio de EEUU (ver aquí). Estas presiones tercermundizantes van sospechosamente parejas a la lucha contra las armas de fuego legales.

Emmanuel Celler, iniciador de los esfuerzos por tercermundizar EEUU e ilegalizar la posesión de armas de fuego. Sus rasgos faciales neandertalizados indican a las claras que no se trata precisamente de un WASP de pura cepa.

Como hemos mencionado, hay gente en España que considera que todo esto es positivo para la Hispanidad. Sea lo que sea la Hispanidad, no puede tratarse como un conjunto monolítico, y la chicanización, que no hispanización, de EEUU, no nos aportará absolutamente nada —al menos no nada bueno— a nosotros los españoles de a pie, aunque no dudamos de que pueda beneficiar a ciertas élites españolas traidoras: las mismas que han traído el tercermundismo a España. Los criollos de México, así como otras poblaciones iberoamericanas, son una joya legada por los antiguos conquistadores y un grupo a tener en cuenta, y España tiene el deber de mantener relaciones armoniosas con Iberoamérica, pero en lo que al norte del Río Grande se refiere, un ranchero anglogermano de Texas o Nuevo México ha heredado mucho mejor los valores hispánicos que un chicano de un suburbio de San Diego. La tercermundización de un país blanco no beneficiará en nada a otros países blancos. Al contrario, contribuirá a derribar el prestigio del mundo blanco, al que nosotros como españoles pertenecemos, nos guste o no. EEUU es un monstruo de la geopolítica que va a irradiar influencia a través del Atlántico, independientemente de que esto nos parezca bien o mal. Puestos a elegir, es preferible que irradie cosas buenas y no cosas malas. Y podemos apostar nuestras posesiones más queridas a que, si EEUU se tercermundiza definitivamente, nos transmitirá más cosas malas de las que ya nos transmite. Si alguien cree que la situación no puede empeorar, basta con recordar que EEUU puede convertirse en una gigantesca Colombia o Ciudad Juárez incrustada en la posición más dominante de todo el Atlántico Norte, con más puertos notables en las costas de dicho espacio marítimo que el resto de países del hemisferio occidental juntos.

Ese antiamericanismo barato —que sólo busca la caída y la ruina de EEUU, en lugar de un cambio en el seno de las clases sanas en América o en cualquier otro lugar—, no lleva a ninguna parte. Es moral del esclavo y pensamiento progre: no quiero esforzarme para elevarme, quiero que lo que es superior a mí sea degradado hasta bajar a mi nivel. EEUU es un esqueje del árbol europeo, pese a quien le pese. Recoge tanto lo mejor como lo peor de la Civilización Occidental, y, como un espejo, maximiza tanto lo bueno como lo malo de Europa, reflejándonoslo desde el otro lado del charco. Los marxistas culturales, políticos, "trabajadores sociales", "activistas", "pensadores" e "intelectuales" europeos —que se encuentran entre las clases sociales más degeneradas y enfermizas del mundo entero— odian la parte tradicional y nacional de EEUU porque lo ven como un país blanco fuerte, y a los progres, infectados de neojudeocristianismo cultural, les entra urticaria cuando ven que su tribu es sana, ya que ellos quieren hacer enfermar a su tribu para arrastrarla a su propio nivel degenerado y dejar de sentirse como escoria. Y es que, como ya hemos dicho, el progre no quiere disciplinarse ni sacrificarse para alcanzar lo que es superior a él, sino provocar el derrumbe de todo a su alrededor para sentirse mejor consigo mismo y aplacar sus complejos de inferioridad y su ansia de poder.

La globalización no reconoce la frontera EEUU-Canadá, ni tampoco la US-MEX. Para la globalización, existe un ente geográfico más o menos coherente, llamado Norteamérica, cuyas enormes diferencias económicas, culturales, raciales y sociales es preciso nivelar cuanto antes y, obviamente, para los globalistas es preferible igualarlo por lo bajo: tercermundizarlo. De ese modo, el trozo del pastel que les corresponde a ellos será mayor. Ésta es la verdadera misión del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), en vigor desde 1994 en Canadá, EEUU y México. México tiene 112 millones de habitantes y en el resto de Centroamérica hay otros 40 millones. Centroamérica unida, por tanto, tiene la mitad de la población de EEUU, muchos menos medios para sostenerla, y crece muchísimo más deprisa, desbordando todas las fronteras. Centroamérica es la factoría demográfica de mano de obra barata para el NAFTA, una aplanadora de homogeneización tercermundista y por tanto un caldero en fermentación, que irradia vectores de tercermundización hacia el Norte.

Sin embargo, el conspicuo Kaplan, cuyos argumentos nunca perderemos de vista, considera que la verdadera frontera de Norteamérica se encuentra más al sur incluso que Centroamérica. Y es que los geoestrategas estadounidenses, empezando por la Doctrina Monroe ―"América para los (norte)americanos"― y por Alfred T. Mahan, siempre han considerado que el Caribe y el Golfo de México eran su propio Mare Nostrum particular. Un Mediterráneo americano. Si vemos un mapa de la cuenca de ambos mares, no se puede negar que está claramente dominada por EEUU y su vasta, ultra-navegable, ultra-interconectada y económicamente hiperactiva cuenca del Mississippi. Según Robert Kaplan, para evitar la aparición de rivales "radicales" supuestamente hostiles, como Venezuela, en el Hemisferio Occidental, se debe

envolver la cuenca del Caribe en una zona de libre comercio y movimientos migratorios humanos que, por fuerza, estaría dominada por Estados Unidos, mientras las poblaciones de México y Centroamérica, más jóvenes que la americana, proporcionan la mano de obra. Naturalmente, esto es algo que ya ocurre, pero la intensidad del intercambio humano debería aumentar, y lo hará.

A Kaplan se le olvida que intercambio humano no es lo mismo que "invasión humana unidireccional, unilateral y desproporcionada sin contraflujo de respuesta". También se le olvida que EEUU es teóricamente una democracia, pero nadie le ha pedido su opinión al pueblo estadounidense en cuanto a si aprueba este "intercambio humano" que no es más que un proyecto de tercermundización y genocidio antiblanco encubierto, creado por las élites financieras para afianzar su control del mundo. Nos puede recordar a aquel informe del célebre banco de inversiones Goldman Sachs, titulado Immigration and the North American Economy. En este informe, que ninguneaba a Estados Unidos a favor de la idea de una Norteamérica "integrada", prácticamente se daban directrices a Washington para una política migratoria.

Cuenca del Mare Nostrum americano (Golfo de México + Caribe). Región claramente dominada por Estados Unidos. El espacio marítimo más balcanizado del mundo y más plagado de paraísos fiscales. De no estar balcanizado, la inmensa cuenca del Mississippi vería frustrado su acceso al Atlántico. La debilidad de la zona balcanizada y el bloqueo a Cuba [11] tienden a liberalizar el comercio y canalizarlo invariablemente hacia los puertos estadounidenses. El único proyecto novedoso en este espacio es el del canal bioceánico en Nicaragua, que rivalizará con el de Panamá, entre otras cosas, por encontrarse más cerca de EEUU y ahorrar tiempo de viaje. El nuevo canal nicaragüense se encuentra patrocinado por China, que en muchos sentidos está haciéndole simplemente el caldo gordo a la globalización. Al sur de esta cuenca se encuentra la Amazonia, cuyo papel de barrera natural la asemeja al Sáhara en el caso de África. Para los geoestrategas de Washington, Sudamérica propiamente dicha es lo que hay al sur de la Amazonia: la equivalente "subamazónica" al África subsahariana. Bajo este punto de vista, Brasil y Argentina son las potencias dominantes de Sudamérica. Todo lo que hay al norte de la Amazonia sería por tanto patio trasero de EEUU.

Viene a cuento decir que el "libre comercio" del que se ufanan las oligarquías estadounidenses en el Caribe, es sólo para las multinacionales, los bancos turbios y las mafias del crimen organizado, no para el ciudadano de a pie, al que se le ponen todo tipo de cortapisas burocráticas y administrativas para hacer negocios o trasladar productos a través de la frontera estadounidense. Que una transnacional deslocalice una fábrica entera a Camboya dejando a miles de obreros estadounidenses en paro, no es un problema. Que otra multinacional importe productos textiles ultra-baratos fabricados por esclavos tercermundistas, sin pagar aranceles ni impuestos a las arcas del Departamento del Tesoro y reventando el mercado laboral y las manufacturas nacionales estadounidenses, tampoco es un problema. Que Walmart se cargue el pequeño comercio estadounidense y cientos de miles de trabajos de tipo autónomos, PyMEs, etc., a cambio de sustituirlos por empleos-basura con contratos temporales, de escasa remuneración, cualificación, cobertura social y autonomía, no es un problema. Lo que es un problema es que un estadounidense de a pie introduzca o saque del país un producto de más de cien dólares de valor: en ese caso, es necesario hacerle pagar una tasa o bien confiscar dicho producto. Libre comercio para las élites plutocráticas y el Big Business; proteccionismo celoso para el ciudadano medio y sus modestos proyectos empresariales pequeños y medianos. Lo que este extraño proteccionismo protege, por supuesto, es la globalización, a costa de lo local. 

La amenaza seria de tercermundización y hasta balcanización a manos de cárteles de la droga, bandas de gueto, zonas de non-droit, agencias gubernamentales y no-gubernalmentales y otros peligrosos agujeros negros geopolíticos ―por no hablar de la peor amenaza que se cierne contra EEUU, que es la de los bancos, las fundaciones privadas y las transnacionales―, contrasta diametralmente con la nueva doctrina del US Department of Homeland Security [12]. Esta agencia federal ha establecido Fusion Centers (centros de fusión) a lo largo de toda la geografía estadounidense. En estos lugares, el FBI, la CIA, el Departamento de Justicia, el Pentágono y los gobiernos tanto locales como estatales, comparten información de forma coordinada. La idea es darle al gobierno federal la capacidad de responder ante una emergencia puntual como un ataque terrorista o un desastre natural de tipo Katrina, saltándose las fastidiosas trabas burocráticas y fronteras jurídicas habituales, con vistas a actuar contra "terroristas domésticos" y ciudadanos americanos. Al parecer, las catástrofes naturales y los atentados terroristas también pueden ser magníficos vectores de globalización.

El comienzo de la paranoia del Homegrown Terrorism o terrorismo doméstico en EEUU, debe buscarse en la Violent Radicalization and Homegrown Terrorism Prevention Act de 2007, una ley propuesta en el Congreso de EEUU por la congresista judía Jane Harman, que hubiera establecido medidas tendentes a la criminalización del ciudadano americano medio, un centro de estudios sobre terrorismo doméstico vinculado a alguna universidad―, y hubiese conseguido clasificar muchas actividades políticas (por ejemplo, la desobediencia civil, de larga tradición en EEUU) como terrorismo. La ley no consiguió ser aprobada, de modo que las fuerzas que la habían propuesto se pusieron manos a la obra para "incrementar la conciencia pública" con respecto a la supuesta amenaza del terrorismo doméstico.

En Febrero de 2009, el Fusion Center de Missouri publicó un escrito, The modern militia movement, que pretendía señalar a los cuerpos de seguridad el perfil del terrorista típico del Siglo XXI: ahora era un hombre blanco joven y heterosexual, cuyo prestigio se había visto arrinconado por el "empoderamiento" de las minorías (incluyendo élites) y las mujeres en los años 70 y 80, y que buscaba refugio en la cultura paramilitar y libertaria de la tradición americana y las milicias constitucionales. Según estos mandarines soviéticos, el nuevo terrorista del futuro puede ser votante de Ron Paul, moderadamente racista, de ideario conservador, habitual de círculos de tipo Tea Party y opuesto al NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica).

El Departamento de Seguridad Doméstica de los Estados Unidos (DHS) es una agencia federal teóricamente encargada de proteger EEUU de ataques terroristas, accidentes y catástrofes naturales. Da empleo a 240 mil funcionarios y bajo su paraguas administrativo se encuentran la siniestra agencia FEMA, los organismos de gestión de la inmigración, los servicios fronterizos y aduaneros, la guardia costera, la seguridad cibernética y el Servicio Secreto entre otros. No es preciso hacer muchas cábalas para darse cuenta de que este departamento (ministerio) maneja mucha información y tiene mucho poder, especialmente durante emergencias, amenazas y estados de alerta.

En Abril de 2009, el DHS advirtió en un documento titulado Right-Wing Extremism: Current Economic and Political Climate Fueling Resurgence in Radicalization and Recruitment que el nuevo desafío para la seguridad nacional de EEUU era el terrorismo doméstico llevado al cabo por "lobos solitarios" [13] de tipo angry white males, y que el llamado supremacismo blanco es la mayor amenaza de este tipo de terrorismo. Todo esto en un país con grandes banqueros, megaempresarios, guetos tercermundistas, cárteles de la droga, multinacionales inmorales, psicópatas, sectas, mafias… Dos semanas después de aquel informe, brotó del DHS un nuevo documento, Domestic Extremism Lexicon, donde se proporcionaban más pistas acerca de quiénes representaban un peligro para las élites oligárquicas y plutocráticas de EEUU: aquellos preocupados por la economía y los desahucios, rechazo a la administración Obama, a la ONU, a un gobierno mundial y a los programas de libre comercio, anti-abortistas, anti-matrimonio homosexual, creyentes en el Juicio Final, cristianos devotos que viven la religión intensamente, acumuladores de víveres y municiones, creyentes en un hipotético Nuevo Orden Mundial o un colapso civilizatorio sucedido por un caótico "Mad Max", opositores a la deslocalización del potencial manufacturero estadounidense a países del espacio indopacífico, resentidos por la pérdida de prestigio de EEUU y del valor del dólar, etc. Después de circulados estos venenosos informes, un supuesto "supremacista blanco", de apellido alemán, protagonizó un tiroteo espontáneo en nada menos que un museo del holocausto judío. Al lado de los titulares de prensa, figuraron oportunas notas sobre ambos informes del DHS… "incrementando la conciencia pública" [14].

En su campaña "See something, say something", la FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias, dependiente del DHS) llegó a patrocinar anuncios televisivos animando a los ciudadanos americanos, al más puro estilo soviético, a denunciar actitudes sospechosas. En todos estos anuncios, el denunciado era invariablemente un varón blanco joven y los denunciantes eran mujeres y/o de raza no-blanca. Los ciudadanos blancos y varones son representados como terroristas en potencia, con las apariciones estelares de Ted "Unabomber" Kackzynski y Tim McVeigh.

En Marzo del 2010, apareció otro documento similar: Rage on the Right: The Year in Hate and Extremism, esta vez editado por el Southern Poverty Law Center, una ONG antiblanca presidida por Richard Cohen (judío asquenací), establecida en el corazón de la población negra de EEUU y que goza de sólidos lazos con el DHS. El caradurista y maniqueo escrito metió en el mismo saco a activistas en contra del programa sanitario de Obama, ciudadanos anti-inmigración, neonazis y skinheads.


No es difícil ver que el verdadero objetivo del DHS y otras turbias agencias federales y estatales no es proteger la seguridad de los estadounidenses ni defender la soberanía nacional de EEUU, sino desactivar toda resistencia al avance de la globalización, colocando bajo la lupa de los servicios de Inteligencia, criminalizado y "terroristizando" a los equivalentes americanos contemporáneos de los kulaks de la época soviética: gente testaruda que se aferra a sus ideas, tierras, patrimonio económico y tradiciones, y que se resiste a los cambios impuestos por minorías hostiles, codiciosas y sedientas de poder.

- Grupos pro-armas, especialmente la Asociación Nacional del Rifle (NRA). La propaganda de la NRA es incendiaria y herética y se la ha atacado salvajemente en los medios de comunicación estadounidenses [15]. El esfuerzo anti-armas en EEUU está encabezado por la alta sociedad y la clase política, con Dianne Feinstein, Chucky Schumer y Carl Levin (tres senadores judíos asquenacíes) [16], Hillary Clinton, el mismo presidente Obama y otros, así como elitistas progres y antiblancos como Michael Moore [17], por no mencionar el dinero de "filántropos" de la Alta Finanza como George Soros. Dicho esfuerzo no se dirige en cambio contra las armas ilegales del lumpen tercermundista ―que proliferan en EEUU, como subfusiles, escopetas recortadas o fusiles de asalto automáticos― y mucho menos contra las armas que llevan los guardaespaldas y fuerzas de seguridad de la élite, armadas hasta los dientes. No, el esfuerzo anti-armas va orientado a la criminalización del estadounidense blanco, de clase media, conservador, heterosexual y poseedor de armas de fuego. Se intenta por un lado controlar estas armas (por ejemplo, negar la venta de armas a un hombre si compró antidepresivos hace años) y por otro lado limitar el tipo de armas que se pueden poseer (las automáticas ya están prohibidas, las armas de asalto se quieren prohibir, la capacidad de los cargadores se quiere limitar). Las famosas "armas de asalto" están en el centro de esta polémica artificial, a pesar de que la mayor parte de crímenes violentos en EEUU se cometen con pistolas. La razón de esta inquietud es claramente que las armas de asalto capacitan al individuo para ofrecer resistencia al gobierno, convirtiéndole en un contrapeso a una posible tiranía en EEUU. Mientras el pueblo esté armado, las élites estadounidenses no pueden quitarse la careta, presentar el Nuevo Orden Mundial (el verdadero objetivo de la globalización) y mostrar su verdadero rostro pseudo-soviético. Todas estas leyes sólo quitarían armas a las clases medias parasitadas, no al lumpen tercermundista, ni tampoco a los plutócratas, que viven protegidos por guardaespaldas, servicios secretos, tiradores de élite y equipos de asalto.

Molon labe es lo que, según la historiografía griega, gritó Leónidas a los persas cuando le exhortaron a entregar las armas. Hoy la frase es usada como eslogan por grupos constitucionalistas pro-armas de Estados Unidos.

- Grupos paleoconservadores, paleolibertarios y "extremistas de derechas" (traducción: no-progres) de tipo John Byrch Society, Tea Party, American Policy Center, Free Congress Foundation, Heritage Foundation, patriotas anti-gubernamentales, activistas en contra de la Agenda-21 y otros timos del "desarrollo sostenible" y el movimiento ecologista, opositores al Obama Health Care o a los Tratados de Libre Comercio, etc., que reivindican la soberanía nacional de Estados Unidos y las innegables libertades de la Constitución americana (en comparación con la cual cualquier constitución europea no es más que un panfleto soviético y una apología de las burocracias parasitarias) para defender sus intereses de clase. Gente que recoge la memoria de los padres fundadores (George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, etc.). Grupos cristianos de tipo Christian Identity o tradicionalistas católicos radicales, que se oponen al aborto, al matrimonio homosexual, al feminismo y a otros productos de la ingeniería social. Familias que quieren educar ellas mismas a sus hijos en el hogar familiar, limitándoles el uso del móvil y del PC, anulando su acceso a la pornografía, etc., en lugar de permitir que sean el Estado, los medios de comunicación, la tecnología y las malas influencias quienes conquisten la mente de sus hijos. "Ciudadanos soberanos" que, en la mejor tradición libertaria-sindicalista, resisten intentos de intromisión del gobierno federal en sus vidas (impuestos, carnets de conducir, peticiones de comparecer en tribunales de "ley común").

- Adeptos de la ilustración oscura, corriente de pensamiento apartada del sistema oficial pero muy presente en cada vez más mentes inquietas del mundo occidental. La ilustración oscura desmenuza frontalmente los dogmas y tabúes del pensamiento políticamente correcto: feminismo, homosexualidad, inmigración, multiculturalismo, razas humanas, vegetarianismo, machobetismo, eugenesia, el hombre como proveedor pasivo en las relaciones con el sexo opuesto, etc. El masculinismo, el colectivismo selectivo y la HBD (biodiversidad humana), es decir, el estudio de las diferencias genéticas innatas y hereditarias entre humanos, cobran cada vez más peso en esta corriente de pensamiento auténticamente antisistema.

- Survivalists o preppers: frikis del "estar preparado". Típicamente, aprenden a sobrevivir en la Naturaleza, intentan ser autosuficientes y acumulan víveres, armas y municiones en refugios para sobrevivir en un supuesto de colapso económico. El movimiento es bastante popular en EEUU. Pintoresco como es, enseña buenos valores de autosuficiencia e independencia y, para colmo, suele ir unido a cierto conspiracionismo. Todo esto hace que los survivalistas sean un movimiento social netamente inofensivo… salvo para élites hostiles obsesionadas con dominar a la sociedad. Los medios de comunicación norteamericanos y británicos pusieron empeño en publicitar bien que la madre de Adam Lanza (perpetrador de una típica masacre de escuela), era una survivalista enamorada de las armas de fuego.

- "Conspiranoicos". En el movimiento conspiranoico se enmarañan las ideas más peregrinas y absurdas con grandes verdades. Un referente conspiranoico como David Icke (obviamente relacionado con la Inteligencia británica) puede desmenuzar magistralmente el funcionamiento fraudulento de la usurocracia bancaria moderna, y al instante siguiente afirmar imperturbable que la reina de Inglaterra es un reptil. Con eso consigue diluir tanto la verdad que sea difícil separar el grano de la paja. El sector realmente "peligroso" de los conspiranoicos lo conforman aquellos que consideran que existe un esfuerzo organizado bajo cuerda por la Reserva Federal y otros bancos, diversas corporaciones transnacionales y fundaciones privadas, la ONU, la OTAN, la UE, el gobierno de los Estados Unidos, ciertas logias masónicas, el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral, las iglesias y, en general, las élites globalistas, para imponer un gobierno mundial. El miedo de la oligarquía globalista a las teorías de la conspiración fue ejemplificado en la ONU por el primer ministro británico David Cameron, que equiparó a los "conspiracionistas y extremistas no-violentos" (como los que cuestionan las versiones oficiales sobre los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en EEUU o del 7 de Julio de 2005 en Londres) con el mismísimo ISIS. Algo parecido ha declarado su homólogo francés Hollande. Y ver aquí cómo se intenta equiparar a los "neonazis" (traducción: todo aquel blanco que se oponga a la tercermundización de Occidente) con los islamistas, bajo la misma etiqueta de "fanáticos" y criminales "del odio". El extremismo islámico es una máscara para cubrir las prisas de la clase dirigente occidental por perseguir lo que realmente le preocupa, agrupando bajo la denominación de extremista a cualquiera que le moleste y aplicándole los mismos protocolos que a los insurgentes y terroristas islamistas.

- "Combatientes retornados". Veteranos de guerra que vuelven, desencantados, de Iraq, Afganistán y otros teatros de operaciones, cubiertos de prestigio social, con una impresionante experiencia de combate y acceso a una interesante gama de beneficios sociales (descuentos importantes en gasolina, carrera pagada por el Ejército, vivienda en barrio residencial militar, colegio gratuito para los hijos, vida resuelta). La excusa para criminalizar a estos individuos es la figura del combatiente yihadista retornado de escenarios como Libia, Siria e Iraq.

- Milicias constitucionales y antigubernamentales. Son legales según la Constitución estadounidense. Un civil tiene derecho a poseer un arsenal si quiere, a entrenarse en tácticas militares y a juntarse con otros civiles para formar escuadras, pelotones, secciones, compañías, batallones… Muchos integrantes de estas milicias civiles son excombatientes militares que comparten con el resto su poso de experiencia bélica en la guerra moderna. Otros patrullan la frontera US-MEX, haciendo el trabajo que el gobierno de Washington se niega a hacer. El FBI ha infiltrado y monitorizado muchos de estos grupos desde los años 80. La lealtad a la Constitución americana es vista como un problema por parte de las élites estadounidenses, ya que tiende a reforzar EEUU como nación-estado en lugar de como un nudo irradiador de globalización. Lo que las élites de EEUU necesitan son sistemas legales internacionales que pasen por encima de la constitución y de la soberanía nacional de EEUU, del mismo modo que las directrices de la Unión Europea han pasado por encima de la constitución española.

La actividad de monitorización y presión que las agencias federales ejercían sobre los movimientos milicianos blancos se hizo evidente en 1993, cuando el FBI y la ATF (con un despliegue de medios que incluía siete tanques) atacaron, asediaron e incendiaron el complejo ranchero de una comunidad religiosa blanca en Waco (Texas), matando a la mayoría de sus habitantes, incluyendo mujeres y niños. El posterior atentado con bomba contra la sede del FBI en Oklahoma fue supuestamente una venganza contra esta sanguinaria redada.

- "Supremacistas blancos". En esta versátil denominación se suele incluir a toda una gama de ideas y tipos humanos, desde la simple preservación de la identidad étnica euroamericana, el revisionismo del holocausto judío, el antisionismo, el interés por la biodiversidad humana o la oposición a la tercermundización de EEUU, hasta grupos de impresentables, neonazis, neoconfederados, émulos del Ku Klux Klan, tribus urbanas o basura blanca. La comparación de los primeros con los segundos, reduciéndolos a un denominador común, es una buena manera de desprestigiar y anular todas las corrientes sociales que se oponen al eurocidio o limpieza étnica blanda de la raza blanca. Por poner un ejemplo, bajo el punto de vista de las élites progres, este blog sería supremacista blanco, supuestamente compartiendo nicho ideológico con un ultra futbolero drogado que apalea a un mendigo en un cajero. Todo vale para asociar disidente con terrorista, extremista, radical y peligroso.

- "Separatistas negros", es decir, afroamericanos que se oponen a ser absorbidos en un maremágnum global, prefiriendo permanecer como una comunidad étnicamente pura y con una identidad étnica definida, al margen de la cultura gangsta promovida por las élites estadounidenses en los guetos tercermundistas.

Todos estos tipos deben ser representados como nuts (locos) y/o terroristas en potencia, y se les debe someter a todo un programa de infiltración policial y desprestigio mediático. La colaboración de la CIA y la alta sociedad estadounidense con Hollywood ha sido muy estrecha durante décadas, y este cambio de rumbo en el US DHS no ha pasado sin dejar huella en la gran pantalla. En "White House down" o "Asalto al poder" (2013), pudimos ver cómo, por enésima vez, la Casa Blanca era asaltada por malvados enemigos de Washington… pero esta vez no eran terroristas islamistas, comandos norcoreanos ni naves extraterrestres, sino yanquis blancos de pura cepa WASP (blancos, anglosajones y protestantes, por sus siglas inglesas). La Casa Blanca, con el muy negro presidente dentro, es asaltada por todo un catálogo de veteranos de guerra, especímenes del Profundo Sur, milicianos del Medio Oeste, "supremacistas blancos" y hasta el mismísimo jefe del Servicio Secreto presidencial. El mensaje es claro: la amenaza la tenemos dentro, y es doméstica y blanca. También la pequeña pantalla ha acusado el cambio: en una serie de TV llamada, precisamente, "Homeland", la amenaza resulta ser un héroe de guerra estadounidense y blanco: el típico ídolo de la sociedad conservadora de EEUU. También en películas como la saga "The Purge" se evidencia un fuerte mensaje anti-constitucionalista, anti-armas, antiblanco, protercermundista y antiamericano. Este cambio subrepticio en el arquetipo humano a criminalizar y desprestigiar, proporciona sólidas pistas acerca de a quién tiene realmente miedo el Establishment Nueva York-Washington DC.

También hay que atender a las presiones del Congreso para promulgar leyes que permitan al gobierno de EEUU secuestrar, interrogar y asesinar ciudadanos estadounidenses, directamente o con drones. Esto ya se ha hecho con islamistas de nacionalidad estadounidense en Pakistán; el caso de los "yihadistas internacionales" no deja de ser una buena excusa para englobar en la ley a todos los estadounidenses, puesto que la verdadera preocupación de Washington y Wall Street es el estadounidense WASP, mucho más que el fundamentalista islámico o el ciudadano chino medios. De entre todos los pueblos sojuzgados por los oligarcas usurócratas, el más peligroso y menos fiable es el conjunto de europeos étnicos que no se encuentran encuadrados en la élite globalista. La globalización odia a los WASP y va a hacer todo lo que pueda por aniquilarlos. Los estadounidenses blancos de clase media son un problema, entre otras cosas, porque sus densidades de población son bajas: acaparan tierra, demasiado a menudo viven en viviendas unifamiliares con patio trasero y jardincillo, gastan más recursos que los inmigrantes, pero también se reproducen menos, y además su umbral de tolerancia a malas condiciones de empleo, salario y prestaciones, es muy bajo. Son también los primeros (muy por delante de los europeos occidentales) que se organizarían y se rebelarían contra una injusticia flagrante, un régimen tiránico, una insurrección tercermundista o un gobierno mundial impuesto sin su consentimiento. El WASP se encuentra en pleno centro neurálgico del Sistema, tiene en sus manos muchos resortes ejecutivos del poder de dicho Sistema y es el candidato más razonable a derribarlo de modo que una porción de los WASP, la de mejor calidad, suplante a la actual clase dirigente.

Marines durante un ejercicio de adiestramiento en Oriente Medio. El elemento europeo de las Fuerzas Armadas de EEUU posee una composición racial comparable al de las hordas indoeuropeas o cruzadas de otros tiempos, así como una experiencia bélica de incalculable valor. El poder de Washington prefiere tener entretenido este inmenso potencial para que no despierte y tome las riendas de su propio destino.

El Gran Juego geopolítico es un buen medio para desviar muchas mentes inquietas hacia laberintos estériles. En EEUU y en otros lugares, la pantomima estratégica global sirve para drenar energías y tener ocupados a muchos hombres inteligentes que, de lo contrario, podrían dar problemas, desviando su talento, su imaginación creativa o sus habilidades guerreras hacia pensamientos disidentes que los harían, junto con sus conocimientos y cabezas bien amuebladas, extremadamente peligrosos para el Régimen. Escenarios como Pakistán, Egipto, Iraq o Siria vienen bien a los plutócratas y burócratas para quitarse del medio a estos cerebros molestos y excesivamente activos. Mejor que un veterano de los Marines con valiosa experiencia de combate trabaje para una compañía de seguridad privada, jugándose el pellejo en Oriente Medio, en vez de estar en EEUU leyendo material incómodo y dando problemas. También se promueven teorías de conspiración ridículas para tenerlos controlados y desviar su espíritu inquisitivo hacia callejones sin salida. Algo parecido podría decirse de las sectas, los bufetes de abogados, ejecutivos del alto mundo financiero y empresarial, y laboratorios y universidades importantes: acaparan talento asegurándose de que no se vuelva en contra de ellos, desvían a los individuos brillantes de su destino natural-tribal y a la vez aprovechan parasitariamente sus habilidades para alcanzar sus fines.

La población afroamericana (eufemismo para subsaharianos mezclados con europeos, indios y gitanos) de EEUU es otro excelente vector de tercermundización del país, vector que se potencia de dos maneras. La primera es económica: bajo los programas de la Affirmative Action (que existe en otros países, como la Broad Based Black Economic Empowerment en Sudáfrica, Employment Equity en Canadá y Sudáfrica, Positive Action en Reino Unido, Reservation en India) se desvía dinero público hacia el Welfare (beneficiencia), un cheque que la población negra "marginada" recibe una vez al mes en su buzón, presumiblemente para que la natalidad negra no se vea restringida. Asimismo, cada empresa y organismo público ha de tener una cuota predeterminada de negros en su plantilla, aunque dichos negros no tengan la cualificación necesaria para el correcto desempeño de su función. Por decreto, todos los centros educativos deben ser también mezclados, aunque eso implique transportar, con dinero público, a negros de los guetos a institutos de los barrios blancos. Ahora también se quiere integrar los barrios blancos considerados "demasiado segregados". Estas políticas soviéticas de ingeniería social tienen por objetivo darle más peso, en todos los sentidos, a la población afroamericana, no darle la oportunidad de que lo consiga con su esfuerzo.

La segunda es cultural. Desde la época del jazz, el blues, el soul, etc., los grandes consorcios mediáticos de EEUU han invertido vastas cantidades de dinero en promocionar la música tercermundista de aroma negro, lo cual tiene el efecto de allanarle el camino del prestigio social a la comunidad afroamericana e ignorar el tremendo involucramiento de esta comunidad con el tercermundismo, la delincuencia, la pobreza y la violencia antiblanca. Lenin dijo que la manera más efectiva de subvertir una sociedad es a través de la música. Si eso es cierto, habría que mirar con suma suspicacia el predominio tan absoluto de música "latina" y negra en los grandes éxitos de un país predominantemente blanco y de raíces europeas como lo es EEUU. Esto se complementa con la presencia de "negros de cuota" en las series, programas de TV y películas de EEUU, así como con una censura de tipos raciales blancos en los que predominen demasiado las razas nórdicas y una villanización de los hombres blancos.

Todos estos atropellos serían imposibles de llevar al cabo sin el adiestramiento de una élite torremarfilista criada entre algodones y ajena a los problemas del mundo real, capaz, en su aislamiento social y en su clasismo elitista, de imponer ideas totalmente alucinógenas y artificiales en el mundo de la justicia, la política, las leyes, el periodismo, la literatura, etc. Aquí es donde entran en juego las universidades americanas y su extraño patrón de reclutamiento tanto en el profesorado como en el alumnado. Podemos centrarnos en el ejemplo de la más representativa universidad de EEUU, Harvard. Con 20 mil alumnos (casi 60 mil menos que la pública Complutense de Madrid), ésta universidad privada es elitista hasta el tuétano y se mira con lupa cada solicitud de matrícula. La distribución étnica de su alumnado es, por decirlo suavemente, extraña.

Tanto los negros como los hispanoamericanos están ligeramente infrarrepresentados en Harvard con respecto a su proporción del total de la población estadounidense. Los judíos están exageradamente sobrerrepresentados y el resto de blancos americanos está muy infrarrepresentado. Curiosamente, nadie le llama a esto "discriminación racial" ni "supremacismo judío". Una ausencia importante de este gráfico son los asiáticos, algo sobrerrepresentados. Se puede argumentar que los judíos asquenacíes son el grupo étnico con mayor CI del planeta, pero aun teniendo en cuenta esto, se trata de una etnia con una población de solo 11 millones en todo el mundo. Si se tomasen a los 11 millones de europeos étnicos o asiáticos más inteligentes, no cabe duda de que su CI medio sería mucho mayor que el asquenací. Por ende, los motivos de la hegemonía judía (universidades, finanzas, medios de comunicación, etc.) y la infrarrepresentación de los europeos étnicos, deben buscarse menos en su inteligencia y más en estrategias sociales rayanas en el mafiosismo y el sectarismo.

Si a esto le añadimos que, en las universidades más importantes de EEUU, los judíos conforman buena parte del profesorado, nos encontramos que el Establishment educativo de Estados Unidos está limitando claramente la influencia de los euroamericanos en la élite del país y asegurándose de que los elementos nórdicos, territoriales y activos se queden abajo o al menos no suban demasiado, de tal modo que no influyan a la sociedad ni mucho menos al poder. Se garantiza también que los pocos que lleguen, estén totalmente neutralizados por la propaganda emasculante y cosmopolita: cuanto más inteligente y peligroso es un grupo social, más adoctrinamiento y castración se necesita para que deje de ser peligroso.

La preponderancia judía en las principales universidades estadounidenses ya ha sido analizada por académicos como el profesor judío Ron Unz y el profesor Kevin MacDonald, quien considera que la conducta judía puede explicarse como parte de una "estrategia evolutiva de supervivencia de grupo" a largo plazo (y ver aquí). Dicha preponderancia es particularmente notoria en las universidades de la Ivy League (incluye Harvard, Yale y Princeton), que representa el Establishment de la Costa Este y es donde el marxismo cultural está más implantado. Tiende a poner en entredicho la existencia de la tan publicitada meritocracia americana y a sustituirla por solidaridades tribales y sectarias, que han montado, en las facultades de letras de EEUU, un chiringuito en el que no se enseña a los alumnos: se les adoctrina. Que haya habido universidades estadounidenses que han cooperado con programas de lavado de cerebro y control mental de la CIA, como el MKUltra, no ayuda a desmentir esta desconfianza.

En la entrevista de Mike Davis que vimos en la primera parte, se cuentan más falacias que ahora vienen a cuento. Por ejemplo, que las unidades militares de élite de EEUU no son mayoritariamente blancas. O que la efectividad de las tropas del Imperio Británico se debía a su habilidad en el cuerpo a cuerpo con bayoneta, supuestamente debido a la violencia de la vida en los barrios obreros, cuando en realidad las mejores unidades del entorno del Imperio Británico (por ejemplo, los Highlanders o los Selous Scouts) solían proceder de zonas rurales, igual que las mejores tropas de élite de la mayor parte de imperios: almogávares, guardia suiza, gurkas, chetniks, cosacos… También las legiones romanas o los granaderos prusianos eran ejércitos de campesinos. Tampoco Estados Unidos logró su independencia del Imperio Británico con tropas más urbanas que las inglesas. La realidad es que hoy, la columna vertebral de las fuerzas de élite de EEUU es el anglogermano rural del Medio Oeste, lejos de las aglomeraciones de las grandes ciudades y del adoctrinamiento ideológico de las universidades de la Ivy League. De ahí salen los mejores tiradores y los mejores soldados; ésa es la sustancia vital de los Estados Unidos de América, la argamasa de toda la Civilización Occidental, el cogollo donde se concentra la esencia de EEUU, el principal obstáculo para el advenimiento del tercermundismo global. Y el único grupo humano del cual puede venir un cambio serio del sistema establecido.



NOTAS

[1] Entre los niños blancos de Rhodesia (actual Zimbabwe), había un 7% con un Cociente Intelectual mayor de 130, en comparación con 2,5% en Reino Unido y Estados Unidos, y 3% en Nueva Zelanda. Los blancos de Rhodesia, de origen principalmente inglés, conformaban por tanto una élite intelectual dentro de la Anglosfera. Ver este artículo escrito por el ex-comunista judío Nathaniel Weyl. Algo similar pasaba en las colonias británicas de Norteamérica durante el Siglo XVIII: en las Trece Colonias, 9 de cada 10 personas contraían matrimonio, mientras que en Gran Bretaña sólo lo hacían 3 de cada 4. Además, en América la edad de matrimonio era mucho más temprana.

[2] Un buen ejemplo de lo que es el tercermundismo más profundo puede encontrarse en las repugnantes escenas que se dan a orillas del río Ganges, tradicionalmente sagrado para el hinduismo. Selección de fotografías aquí:

[3] Christopher Andrew, "The defence of the realm". El principal jefe de la independencia keniana, Jomo Kenyatta, había sido educado desde pequeño en una misión cristiana presbiteriana y posteriormente, siempre recomendado por sus amos blancos, estudió en la London School of Economics, donde parece que se concienció de ser un negro ilustrado, por encima del resto de sus ignorantes compatriotas del pueblo llano. Animado por amigos e "intelectuales" afroamericanos y de Trinidad, también cursó estudios en la URSS, donde enseguida comprendió que el racismo allí era infinitamente más fuerte que en Occidente. Según Sir Percy Sillitoe, jefe del MI5, "Ninguna de nuestras fuentes indica que Kenyatta, o sus socios del Reino Unido, estén implicados directamente en las actividades Mau Mau ni que Kenyatta sea su líder o esté en situación de dirigir las actividades". No hay que ser un lince para columbrar que el MI5, sirviendo a la alta oligarquía capitalista de Londres, estaba activamente implicado en la expulsión de los colonos blancos de Kenia, para que las riquezas de Kenia pudieran salir de Kenia y concentrarse en menos manos.

[4] Verdadera academia globalista, elitista, pro-tercermundización y subversiva contra las sociedades blancas. En ella se han dado cita personalidades de la talla de David Rockefeller, Sir Evelyn de Rothschild (quien ha llegado a ser gobernador de la universidad), George Soros, Friedrich Hayek, Karl Popper, Clement Attlee, Jomo Kenyata, Mervyn King (actual gobernador del Bank of England), Mick Jagger, John F. Kennedy, Maurice Saatchi, Peter Sutherland, Xosé Manuel Beiras, Al Gore, Juan Manuel Santos y Naomi Klein.

[5] En el Sudeste asiático las tropas japonesas fueron usadas a menudo en la posguerra por los aliados para mantener el orden y la estabilidad de las instituciones, a diferencia de lo que pasó en Europa con los militares alemanes, que fueron aplastados aunque ello conllevase caos, hambre, desorden y epidemias.

[6] Economista del Banco Central Europeo y consejero de Goldman Sachs International.

[7] Organización dedicada, entre otras cosas, a mejorar las condiciones de vida de la gente en las ciudades tercermundistas. Traducción: lograr que su natalidad siga siendo insosteniblemente alta de forma que dependan permanentemente de chiringuitos extranjeros de ayuda.

[8] Celia Malström está también a la cabeza de los esfuerzos de la UE para restringir y hasta ilegalizar las armas legales, a fin de proteger la casta dirigente de la UE de sus propios ciudadanos. En un "libro blanco" presentado por la Comisión Europea en Octubre de 2013 a instancia de Malström, se proponían irreales y drásticas medidas de restricción de las armas legales en manos de ciudanos trabajadores y honrados. Las medidas presentadas no hacían absolutamente nada para luchar contra el mercado negro de armas ilegales en guetos tercermundistas y mafias del crimen organizado, y no evidenciaban una reacción contra la delincuencia (anecdótica en el caso de armas legales), sino un miedo, por parte de la casta eurócrata, al legítimo descontento de una población indignada con razón. Lo inquietante es plantearse por qué piensan los eurócratas que los europeos vamos a tener motivos para indignarnos contra ellos en lo futuro.

[9] Ver por ejemplo:

[10] A la cabeza del esfuerzo por tercermundizar EEUU ha habido una cantidad anormalmente alta de judíos asquenacíes y poderosas organizaciones judías. En el Congreso, destacaron Adolph Sabath, Samuel Dickstein y Emmanuel Celler. En el Senado, el esfuerzo por romper la homogeneidad europea de EEUU estaba a cargo de Herbert Lehman y Jacob Javits. Tanto el American Jewish Congress, el American Jewish Committee, la ADL y docenas de otros lobbies judíos, presionaron en su día para derribar las antiguas leyes migratorias de EEUU. Otros cerebros de la ley de 1965 eran igualmente judíos: Leo Pfeffer (expresidente del American Jewish Congress) y Norman Podhoretz (del rockefelleriano Consejo de Relaciones Exteriores).

[11] Muy oportuno para evitar que parte del denso flujo comercial que circula por este espacio marítimo se quede en Cuba en lugar de seguir su camino hacia los puertos estadounidenses. El régimen cubano, igual que el norcoreano, el venezolano y el zimbabwense, es muy conveniente para EEUU.

[12] Véase:

[13] A propósito del tiroteo en Ottawa (llevado al cabo por un ciudadano canadiense convertido al Islam: más excusas para apretarles las tuercas a los nacionales), pudimos ver que los medios de comunicación españoles han incorporado fielmente el vocabulario del US Department of Homeland Security a su repertorio mediático:

También pudimos ver la influencia de la doctrina del US Department of Homeland Security en el paquete de 12 medidas propuestas por el Partido Popular en España para "combatir al yihadismo". Con esa excusa, se emplearon términos tan familiares como "lobo solitario", "combatiente retornado", "autorradicalización mediante Internet", etc. En Reino Unido también se ha formado un International Centre for the Study of Radicalisation and Political Violence.

[14] El caso fue similar a otro tiroteo en un museo judío, esta vez en Bruselas, perpetrado en Mayo de 2014 supuestamente por un ciudadano de nacionalidad francesa (aunque de origen argelino y religión musulmana). El potencial de este atentado para apretarles las tuercas a los ciudadanos franceses, sean de la etnia que sean, así como para enparanoiar a la comunidad judía, es evidente. Nada mejor que un poco de terrorismo para favorecer a la globalización.

[15] Véase:

[16] Un repaso de las principales personalidades involucradas en el esfuerzo bajo cuerda para limitar, y finalmente ilegalizar, la autodefensa en EEUU, nos brindará una cantidad desproporcionada de judíos asquenacíes: Emmanuel Celler, Howard M. Metzenbaum, Carl M. Levin, Tom P. Lantos, Arlen Specter, Chuck E. Schumer, Frank R. Lautenberg, Barbara L. Boxer, Herb H. Kohl, Alan Dershowitz, Dianne G. Feinstein, Jerrold L. Nadler y Steve R. Rothman. Ver aquí. El poderoso American Jewish Committee también tiene un largo historial de lucha contra la autodefensa.

[17] Un rico gordo y grotesco, apoltronado en una mansión de 2 millones de dólares en un área pijo-exclusiva de Michigan, muy lejana a cualquier concentración de población tercermundista. Sus vecinos son Bruce Willis, Madonna, Bob Eaton y Tim Allen, no los estadounidenses pobres —especialmente negros— que tanto le preocupan en teoría. Este multimillonario de mierda posee acciones en empresas tan relacionadas con la guerra, el petróleo y el armamento como Halliburton (que estuvo presidida por Dick Cheney) y Boeing. Michael Moore es, por tanto, otro elitista hipócrita con doble vara de medir: que un estadounidense blanco de clase media posea una carabina de calibre 5,56 es un problema, pero que Halliburton arrase Iraq para volver a reconstruirlo es un negocio. Que un estadounidense blanco pueda ir por la calle con una pistola al cinto es un problema, pero que las bandas de los guetos tercermundistas oculten subfusiles automáticos en sus ropas, no es un problema, o es culpa del hombre blanco. El desprecio clasista que las élites de EEUU sienten por el resto de los blancos americanos puede percibirse bien en el documental producido por Michael Moore, "Bowling for Columbine", donde se incluyen ataques a la NRA y burlas frontales a la historia de los WASP. El documental obtuvo un Óscar.